BOLIVIA: El día de la herida

Por Nicolle Etchegaray T.

El Día del Mar en Bolivia, que se celebra cada  23 de marzo, no festeja un triunfo bélico como sucede en Chile. Ligado a la misma Guerra del Pacífico, lo que recuerda esta fecha es mucho más que la derrota sufrida hace 131 años. Se conmemora una herida abierta que hoy forma parte esencial de la identidad boliviana.

Ceder el territorio que hoy corresponde a la Región de Antofagasta en Chile no significó únicamente la pérdida económica de un territorio rico en salitre primero y luego en cobre. Territorios extensos perdería Bolivia en otras guerras, mucho más sangrientas y traumáticas para quienes participaron de ellas, y que sin embargo dejaron menos traumas. El problema de esta pérdida es que amputó al país la totalidad de su territorio marítimo, su gran puerta de salida al mundo; metafóricamente, el aire fresco cuya ausencia ha dibujado toda la cultura nacional en torno al concepto del enclaustramiento, del encierro.

Por eso es que Bolivia jamás renunciará a su demanda por una salida al mar. Las relaciones de Chile con este país tendrán siempre esta problemática en el centro, aún si para efectos diplomáticos el tema se esconde entre otros doce asuntos en la famosa Agenda de 13 puntos. Todos los conflictos ajenos al mar son atingentes, pero no cambiarán sustancialmente el tono de las relaciones ni representan un desafío muy complejo para ninguna administración, de aquí ni de allá.

En la actualidad, aún cuando una encuesta publicada por el diario boliviano La Razón asegura que la percepción de los chilenos ha mejorado sustancialmente en Bolivia (la mayoría de los bolivianos considera a los chilenos amistosos y el 46% que no existen conflictos pendientes), el mar está en el centro de la agenda política. La acertada decisión de la ex Presidenta Michelle Bachelet de abrirse a negociar una solución a para los temas pendientes, incluido el mar, ha contribuido a mejorar el clima político, pero en lo concreto no se produjeron grandes avances, y hasta que no se encuentre la manera de solucionar la histórica “reivindicación” boliviana, el problema perseguirá a Chile en cada vitrina internacional, escalará y se transformará en un problema más serio. 

Para recordarlo, el lunes 22, un comunicado oficial de la Cancillería boliviana declaraba: “el pueblo de Bolivia junto al Gobierno del Estado Plurinacional mantienen invariable su demanda de reivindicación marítima, bajo la premisa de que nuestra salida libre y soberana a las costas del océano Pacífico significa una restitución de justicia con Bolivia”. Luego, en las celebraciones del Día del Mar boliviano, Evo Morales reiteró que la aspiración marítima es “irrenunciable” y que si el diálogo con nuestro país fracasa no se descarta apelar a la comunidad internacional.

El Presidente Morales ha sido especialmente deferente con su par chileno, aclarando que no es el momento de presionar a Sebastián Piñera, quien comenzando su gobierno debe enfrentar la crisis post terremoto. Sin embargo, es necesario entender que esta luna de miel no durará si no se retoma la agenda pendiente en vistas del asunto marítimo. Si la Agenda de 13 puntos no se retoma pronto y avanza, comenzará el asedio político. Es sólo cosa de tiempo.

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