Desciende la aprobación a Evo Morales

Evo Morales llegó al poder en 2006 con casi el 54% de los votos, siendo el tercer presidente de su país que alcanzó la mayoría absoluta de los votos. Buscaba cambios radicales dentro de la sociedad y fue nombrado “Héroe Mundial de la Madre Tierra” el año pasado por el presidente de la  Asamblea General de las Naciones Unidas. Pero la popularidad de Morales comenzó a irse en picada a medida que avanzaba su mandato. Según una encuesta realizada en 2007 por Captura Consulting, un 48,4% dijo que votaría a favor de la revocación del mandato del presidente. Los rasgos dictatoriales del mandatario se han visto reflejados en diversas formas, siendo un claro ejemplo la reciente petición de parte de la prensa para volver a tener libertad sobre lo que publican.  Su control sobre los resortes estatales y el cuestionado funcionamiento institucional, tienen al país muy polarizado y cargado de un racismo que está siendo peligroso. A gran parte del mundo le preocupa la dictadura de Hugo Chávez, ¿pero acaso se han detenido en los patrones similares que está siguiendo Bolivia?

Bajo este punto de vista los resultados de la última encuesta de Ipsos-Apoyo no resultan una completa sorpresa. La aprobación de Morales cayó de un 70% a un 44% y las razones son mucho más profundas que discursos sin sentido, como cuando el presidente hizo una extraña asociación de la homosexualidad y los pollos con hormonas.

Es más, es tradición para el país celebrar el 1 de mayo, pero este año no hubo más que protestas. Obreros de la La Paz enfrentaron a los partidiarios de la Central Obrera Boliviana, pidiendo un aumento salarial de un 10%, rechanzando públicamente el incremento salarial de un 5% y mejores condiciones de trabajo.Un ejemplo es la Empresa del Agua, que ha reclamado por las desfavorables condiciones en las que deben llevar a cabo sus tareas.

De acuerdo a los especialistas, Mariana Rodríguez y Junior Pantoja, citados en el diario El Deber donde fue publicada la encuesta, la baja se debe precisamente a estos conflictos. ¿Podrá Evo Morales resurgir después de este hundimiento?

 La encuesta entrevistó a 1.024 personas en las ciudades de Cochabamba, El Alto, La Paz y Santa Cruz entre el 12 y 23 de mayo.

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Sobre asociación pollo-homosexualidad

La culpa es de los pollos, no de los curas

Por G. WARKENTIN

El País.com – España

22/04/2010

 “Ante declaraciones como las de Evo Morales, ríamos para no llorar. O exijamos mejores dirigentes”, dice la autora

  Todos debiéramos tener derecho a decir estupideces. Es casi condición humana; en alguna convención seguro está prevista. Pero hay que diferenciar la tribuna desde la que se rebuzna. Tenemos burradas que no pasan de ocurrencias, y las hay que al hacerle cosquillas al demonio, descubren las tripas de la intolerancia, la estulticia y algunas que otras trabas atávicas.

 La joya más reciente la aportó el presidente de Bolivia, Evo Morales. Habló hace unos días en la I Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Cambio Climático y la Madre Tierra. Reunión importante, porque hay que poner en la agenda algunos asuntos a retomarse a fin de año en Cancún, en la COP 16. Evo se lanzó con todo a favor de los alimentos ecológicos y contra los modificados genéticamente. Le llegó el turno al pollo, y no salió bien librado: “el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres.” Así, ¿o más claro? Dicen las crónicas que entre los presentes hubo risas. A saber. Lo que sí, más de uno en este mundo debió quedar tranquilo. Reconocer que son los pollos cargados de hormonas los culpables de la homosexualidad, seguro provoca suspiros de alivio en quienes ven al demonio en esas “prácticas anti natura”: tan fácil como decapitar a cuanto pollo hormonado encontremos, y problema arreglado (falta ver cómo explicamos la homosexualidad de algunos vegetarianos, pero aquí no da para tanto). Luego Evo habló de los calvos, “que es una enfermedad en Europa por las cosas que comen”, y de ahí se siguió con las patatas, la Coca Cola y un transgénico etcétera.

 No pasaría de anécdota si el que hablara no fuese Presidente de una nación, y si el tema real en el fondo no fuese tan importante como es. Urgen sin duda más y mejor informados debates sobre la calidad de los alimentos que consumimos. Cierto que ha habido voces de alerta sobre las alteraciones corporales que pueden sufrir quienes consumen alimentos altamente hormonados. Y sí, desde siempre hemos tenido “enfermedades” como la alopecia (que es el nombre elegante de la calvicie) más propias de ciertas condiciones genéticas que de otras. Pero ligar en un mismo discurso al pollo, las hormonas, la homosexualidad y la enfermedad, habla no sólo de un dislate mayúsculo, sino revela algo aún más grave: quien es homosexual lo es por contaminación. Ahí la anécdota ya pierde chiste, ¿verdad?

 Hay de necedades a necedades: de las que hunden, y de las que afirman el heroísmo. Te acusarán, te acusarán, te acusarán: … de ser sabio en el país de los necios, canta Joaquín Sabina. Será que la necedad parió conmigo, la necedad de lo que hoy resulta necio… agrega Silvio Rodríguez. Sí, hay de necedades a necedades. La de Evo no es de las heroicas, no así.

 Pero las estupideces no se quedan en lo apuntado. Tenemos un catálogo casi infinito de ellas en declaraciones recientes, por ejemplo, en voz de jerarcas religiosos. Ya el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarciso Bertone, había dicho hace apenas unos días que hay relación entre homosexualidad y pedofilia. Y en México, el obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi, declara que “ante tanta invasión de erotismo no es fácil mantenerse fiel tanto en el celibato como en el respeto a los niños”. ¡Santa declaración!, diría el Robin de Batman (quienes, conspirarían algunos por ahí, seguro comieron de esos pollos que denuncia Evo). Ni para dónde hacerse. Y todo no pasaría de una anécdota si quienes hablan no son lo que son, y si el agravio no fuese lo profundo que es.

 Antes de que me acusen de anti-indígena (como han sido calificados quienes señalan el equívoco de la declaración de Evo, mientras los medios más afines a las causas de Morales maquillan las declaraciones en titulares ambiguos) o de anti-clerical (criticar a la Iglesia es todavía pecado inaceptable para los portadores del bien), subrayo otra joya de la incontinencia verbal de nuestros líderes del siglo XXI: en estos días, un clérigo iraní de alto rango (Hojatolesdam Kazem Sedighi) culpó a las mujeres que no se “visten de forma modesta” de ser responsables de los terremotos. ¡Ahí está! Dejen de pensar que tanto terremoto en este mundo predice el inminente Apocalipsis. ¡Son las mujeres y sus vestimentas ligeras! En México les habíamos atribuido menos poderes: Juana Camila Bautista, fiscal especializada en Delitos Sexuales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, sólo había apuntado que los ataques sexuales contra mujeres se incrementan en estas cálidas primaveras por el uso de ropa ligera. Pero ya atribuirle a la vestimenta la provocación de un terremoto… ¡lo que puede hacer un escote pronunciado!

 Ríamos para no llorar. O exijamos mejores dirigentes. O hagamos de nuestra vida pública una oscura y cínica comedia de situación propia de la posmoderna televisión estadounidense. Mientras esto escribo, un amigo me refiere por el Twitter: “pollos con hormonas causan homosexualidad (Evo); y ésta a su vez pederastia (Vaticano), ‘tons los pollos y no los curas son culpables; ya ‘stá.” Y sí, ¡ya estuvo señores Cardenales! La culpa es de los pollos, no de los curas.

 A quien sí le voy a acercar este texto es a mi padre: me temo que su calvicie se debe a la alimentación que por años le preparó mi madre. Es hora de que se defienda. O de que todos soltemos una carcajada liberadora.

 Gabriela Warkentin es directora del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México; Defensora del Televidente de Canal 22; conductora de radio y TV; articulista.

Aumenta la contestación al MAS de Evo Morales

Por Fernando Molina

Infolatam.com    http://www.infolatam.com/entrada/aumenta_la_contestacion_al_mas_de_evo_mo-19908.html

 Si las elecciones presidenciales de diciembre fueron “un desfile” para el MAS de Evo Morales, los comicios regionales y municipales que acaban de suceder han mostrado una mayor contestación a la mayoría electoral del oficialismo, que resultó erosionada en términos generales y también, puntualmente, en algunas de sus plazas fuertes.

Según los conteos extraoficiales que se ha conocido hasta ahora, el MAS perdió las alcaldías de la mayoría de las capitales del país, inclusive las de La Paz y Potosí, donde a Morales en cambio le fue muy bien cuando se ventilaba algún asunto de alcance nacional (Bolivia ha tenido cinco elecciones de este tipo en el último lustro). Además, el MAS obtuvo mayorías muy estrechas para lo que era normal en algunos de sus tradicionales baluartes: El Alto, la “ciudad dormitorio” de  los migrantes aymaras  que trabajan en La Paz (escenario de la mayor parte de las victorias oficialistas), y Oruro, que también es fuertemente indígena.     

Al mismo tiempo, el MAS ganó con bastante comodidad (pero no abrumadoramente, como otras veces) la mayoría de las nueve gobernaciones departamentales. Aumentó, a las que ya controlaba, la de Chuquisaca. Sin embargo, una vez más no pudo seducir a los dos departamentos rebeldes del oriente: Santa Cruz y Beni. Tampoco destronó al opositor Mario Cossío de Tarija (aunque estuvo cerca de hacerlo). En el último de los departamentos de la “Media Luna” opositora, el norteño Pando, el MAS lucha palmo a palmo con la oposición, la cual espera no perder una región que siempre ha gobernado. 

Todo esto muestra que la hegemonía del partido del Presidente sigue basada en su impresionante ventaja en el mundo  rural, que responde a una vieja tradición corporativa uniformadora, llamada “voto campesino”, la cual busca –y a veces logra– la unanimidad. Al mismo tiempo, el MAS perdió algo de la extensión hacia las ciudades y sobre todo hacia los barrios de clase media que logró en diciembre (cuando no fue mayoritario en estas áreas, pero creció respecto a sus posiciones anteriores).  

En suma, estas elecciones fueron distintas de las de diciembre. Bolivia es un país históricamente fragmentado y heterogéneo. Este hecho sólo se “supera”, digamos así, cuando entra en juego una ideología unificadora y centralizadora: el nacionalismo de los recursos naturales, cuyo contenido es: estatizar la riqueza y convertirla en la base de la prosperidad de todos (mediante la industrialización), y de cada uno (mediante la redistribución, los bonos, los subsidios, etc.). Esta ideología ha sido la mayor parte del tiempo el “cemento” social; sólo ella ha logrado producir momentos de verdadera hegemonía a lo largo de la historia del país. Actualmente, claro, está representada por Evo Morales y el MAS, por lo que, cuando éstos enfrentan pruebas que los ponen en riesgo, son defendidos y apoyados por la mayoría abrumadora de toda la población. En este caso, la situación fue diferente, pues ni el MAS ni Evo se encuentran amenazados; su poder y la ejecución de sus ideas se hallan plenamente garantizados. Por tanto, ha vuelto a salir a flote el hecho objetivo que el consenso ideológico había encubierto: la fragmentación y la heterogeneidad del país.

Hay que tomar en cuenta que el MAS participa con muchas candidaturas “invitadas”, tanto en el oriente como incluso en el occidente, por lo que muchas de sus victorias municipales serán de “baja calidad” para lograr una actuación partidista coherente. Los invitados se eligieron por razones puramente electorales y seguramente empeorarán la ya reiterativa ineptitud de este partido para gestionar los asuntos locales, y aumentarán la micro-corrución que ya está asociada a su práctica municipal.

En algunos municipios, diferentes agrupaciones indígenas han presentado candidatos propios, lo que muestra su desconfianza en el MAS como representante de sus intereses, y también otro fenómeno muy importante: conforme el MAS crece hasta cubrir bajo su sombra casi el conjunto de la política nacional, el poder le resulta “pequeño” para satisfacer la “empleomanía” de su cada vez más multitudinaria militancia. Por esta razón, aparecen a su vera grupos alternativos. Éstos comparten la misma matriz ideológica que Evo, pero proporcionan a los aspirantes al poder una oportunidad de lucimiento y de acceso al poder que el MAS ya no les concede. En muchos casos, la formación de estos grupos constituye una emulación ingenua de la trayectoria política de Evo (con la idea de que las cosas se repetirán exactamente igual) y hasta una muestra de resentimiento por el “mal trato” recibido por sus creadores cuando estaban en el MAS.

Como parte de este fenómeno, el MAS ha roto su alianza con un partido de cierta importancia, el Movimiento Sin Miedo (MSM), del actual alcalde de La Paz, Juan del Granado. El candidato de este grupo de la izquierda urbana, Luis Revilla, es quien volvió a hacerse del gobierno de esta ciudad (que es la parte de la sede de gobierno donde viven las clases medias).  

La ruptura con el MSM podría ser un error estratégico del MAS, porque tiene ciertas condiciones (aunque le será muy difícil) para constituir una oposición a Evo que no hable desde el pasado y que emplee un discurso progresista. La respuesta de las autoridades a este desafío ha sido dura: Del Gradado ya ha sido enjuiciado por corrupción (lo que por norma ocurre con todos los adversarios de cierto peso del oficialismo). Éste es el punto más interesante de la política nacional en este momento. Apoyado en la municipalidad de La Paz, el MSM podría desarrollar una lucha seria contra el Presidente, en especial si éste intenta encarcelar a su líder.

Sin embargo, no debemos olvidar que la mayor contestación al MAS de la que estamos dando cuenta es una suerte de “guerra de guerrillas” del pequeño MSM y decenas de grupos todavía más chicos, de personalidades regionales y agrupaciones de alcance estrictamente local. Visibiliza, como ya dijimos, la heterogeneidad estructural del país, pero no equivale a la formación de un proyecto alternativo de poder. La contrahegemonía aún está en pañales…

Pero podría progresar, aunque dentro de los límites de la ideología dominante, como una actitud de rechazo a la aplicación monopolista de estas ideas por parte del MAS. En ese sentido, llama la atención el que varios de los candidatos alternativos y de los críticos al gobierno que se expresaron en estas elecciones eran, ayer nada más, colaboradores estrechos de Evo. La capacidad cohesiva del MAS deja mucho que desear. La adhesión a la ideología nacional-estatista es más un estado de ánimo y una ilusión colectiva que una toma de conciencia militante, como la que se daba en la izquierda marxista de los años 70.