Arizona: el racismo ahora es ley

Por Nicolle Etchegaray T.

Volvemos a las épocas del más retrógrado racismo, ese que se amparaba en la legalidad del siglo pasado, en sociedades que diferenciaban al ciudadano pleno de derechos del pobre ser vivo que al que a penas le quedaba limosnear su dignidad. En realidad, no todos volvemos a eso. En muchos lugares del mundo el racismo se disimula, se esconde bajo la alfombra y no se funda en la norma escrita. Pero en Arizona, el racismo ahora es ley.

Irónicamente, ocurre bajo el mandato de Obama, el Presidente demócrata que dio esperanzas de un nuevo trato entre Estados Unidos y América Latina. A pesar de su oposición manifiesta, el lunes 19 de abril el Senado de un estado del sur de EE.UU. aprobó una ley que obliga a la policía estatal a arrestar a los inmigrantes indocumentados. El viernes siguiente, tras intenso lobby republicano, la gobernadora –también republicana- la promulgó.

La situación de los inmigrantes nunca fue brillante en Arizona ni en cualquier otro lugar del mundo. Los inmigrantes, especialmente los indocumentados, ocupan el estamento más bajo en todas las sociedades, trabajan y viven (o sobreviven) al margen del derecho laboral y la protección estatal, reciben los peores sueldos y se ocupan de las tareas más duras. Pero salvo quienes son sospechosos de un crimen, no hay razón para temer a la justicia. Ahora, en cambio, en Arizona la policía  está “obligada” a arrestar a los inmigrantes indocumentados si existe simplemente una “sospecha razonable”; el policía que no lo hace puede ser demandado por los residentes de la localidad correspondiente.

¿Qué significa esa sospecha razonable? Pues nada menos que parecer mexicano. O latino. Quién sabe en qué pensaban quienes redactaron esta macabra ley. De acuerdo a las informaciones de la BBC, los periodistas le preguntaron a la gobernadora en cuestión, Jan Brewer, cómo luce un inmigrante indocumentado. Obviamente, respondió “no sé”. Pero sí sabe. Sabe que desde hoy las personas bajas, de piel morena y pelo oscuro, deben prepararse a sufrir sistemáticos controles, periódicas humillaciones. No importa si son o no honestos, trabajadores, responsables, buenas personas y ciudadanos. Si tienen papeles, serán acosados y dejados en libertad. Si no los tienen, en Arizona serán tratados como criminales. Y de acuerdo a las informaciones que recoge la prensa, en otros estados del sur norteamericano analizan la posibilidad de seguir el mal ejemplo.

Como era de esperarse, en México la reacción fue de espanto e indignación. Pero tristemente, Amnistía Internacional (AI) instó a los latinos a poner esto en perspectiva. No porque haya una mejor visión sobre lo informado. Por el contrario. Lo que sucede es que, de acuerdo a sus investigaciones, la situación de los indocumentados en este país no es mejor.

Por las fronteras de México pasa gran parte de los indocumentados latinos que escapan de su pobreza rumbo a Norteamérica. El 90% son centroamericanos y el 20% son mujeres o niñas.  Uno de cada 12 es menor de 18 años y algunos no cumplen 10 años aún.  Todos sufren algún tipo de abuso, muchos de ellos en manos de las propias autoridades (funcionarios públicos corruptos), pero muchos más son víctimas del crimen organizado.

En México, de acuerdo a AI, “cada año, miles de migrantes sufren malos tratos, secuestro o violación, la detención arbitraria y las extorsiones por parte de funcionarios públicos son habituales”… “la persistente inacción de las autoridades para enfrentar los abusos cometidos contra migrantes irregulares ha hecho que su viaje a través de México sea uno de los más peligrosos del mundo”. Según organizaciones de derechos humanos y expertos académicos, seis de cada 10 mujeres y niñas migrantes sufren violencia sexual durante el viaje.

No sé si existen informes similares para evaluar la situación en cada uno de los restantes países de América Latina. Desde lejos, en Chile, el informe de Amnistía Internacional se lee con espanto, pero escuchamos las historias de mujeres peruanas que cruzaron sin papeles en busca de un trabajo y vivieron situaciones que dan para una película de terror. Ninguna ley criminaliza al extranjero, como en Arizona, pero tampoco las protege. Las autoridades no son corruptas ni las bandas criminales actúan al nivel mexicano. Pero una masa cada vez mayor de peruanos llena los cupos para los trabajos más duros, trabaja fuera de toda protección legal y muchas veces sufre abusos de empleadores inescrupulosos. 

Claramente, es justo repudiar las leyes que hacen involucionar el respeto a los derechos humanos en el mundo. Pero también es sensato comenzar a revisar los pecados propios. La paja en el ojo ajeno, frente a la viga en el ojo propio.

A continuación, algunos artículos sobre el tema:

 Nueva ley migratoria en Arizona

BBC

The Daily Show, EE.UU.

Programa del 26 de abril, dedicado a la nueva ley de inmigración en Arizona

Calderón dice que la ley migratoria de Arizona “abre la puerta al odio”

El País

 Informe “Víctimas Invisibles: Migrantes en movimiento a través de México”

Amnistía Internacional

 Amnistía Internacional denuncia que inmigrantes sufren situación “escalofriante” al cruzar México

Infolatam-EFE

 AI: México viola DH como Arizona

El Universal

Arizona: gracias, ¡muchas gracias!

Por GABRIELA WARKENTIN para El País

Hugo Chávez no conoce a Bolívar

Por Nicolle Etchegaray T.

 Con Hugo Chávez y sus invitados frente a los restos de Simón Bolívar, comenzaron esta semana las celebraciones del bicentenario de la Independencia en Venezuela. Era un gesto esperado. Chávez asegura que su norte político son los “valores bolivarianos” y lo venera como a un semidios. Para él, simboliza la lucha por una Sudamérica fuerte y unida en torno al socialismo, libre de todo poder “imperial”.

Pero según la oposición venezolana, la figura de Simón Bolívar ha sido manipulada por el controversial líder. De acuerdo con esta interpretación, Bolívar era un liberal para su época, un republicano que buscaba la industrialización del continente, que no veía en la clase empresarial al enemigo, ni a Estados Unidos como el mismo demonio.

 ¿Cuál de los dos fue realmente Simón  Bolívar? La verdad es que ninguno. Simplificando al personaje al máximo, fue un líder impulsado por dos grandes obsesiones: la primera, aniquilar todo vestigio de dominio español en América, el imperio que mantenía “encadenado” al mundo criollo al que pertenecía. Luego, la integración sudamericana, la idea de una gran nación federada, unida por una misma cultura, religión y lengua.  En eso, claramente Chávez da en el blanco. Reemplaza a España por Estados Unidos y el sueño de la Gran Colombia por una organización tipo ALBA. Y el mismo patrón parece repetirse dos siglos más tarde.

 Pero los detalles, como sabemos, marcan la diferencia. Una diferencias cualitativa.

 Para comenzar, Bolívar no fue socialista. Vivió cómodamente en una sociedad regida por una pequeña elite blanca que concentraba el poder, y que se sustentada en el trabajo no remunerado –muchas veces esclavo- de la inmensa mayoría de la población. Su lucha independentista, especialmente en sus inicios, fue para deshacerse del dominio español, no para liberar a su sociedad de los privilegios de clase que él mismo gozó.

 Lo que realmente ofuscaba a Bolívar era la posición de sumisión política del mundo criollo ante España, su anhelo de acceder a una posición de poder que la corona española negaba a los “no españoles”. Por lo mismo, a pesar de que el ideal de igualdad de la revolución francesa flotaba en el aire, sólo tardíamente se preocupó de la abolición de la esclavitud, y aún entonces le puso precio a la libertad: dos años en el ejército patriota. “¿Qué medio más adecuado ni más legítimo para obtener la libertad que pelear por ella? ¿Será justo que mueran solamente los hombres libres por emancipar a los esclavos?”, afirmaba en 1820.

 En términos de organización política y democracia, Bolívar tampoco fue un adelantado. En el  Manifiesto de Cartagena de 1812, afirmaba que “nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud de ejercer por sí mismos y ampliamente sus derechos; porque carecen de las virtudes políticas que caracterizan al verdadero republicano”. Así, en la Constitución que redactó para Bolivia en 1825, proponía un gobierno que mantenía intactas las condiciones de privilegio de la minoría criolla y privilegiaba el orden frente a la justicia social. El gobierno “popular representativo” que proponía estaba formado por un Presidente vitalicio -con derecho a elegir a su sucesor- y un Senado hereditario. Todo ello, para evitar a toda costa las elecciones, que consideraba “el gran azote de las repúblicas”.

 Quizá en esos rasgos, menos recordados públicamente por Hugo Chávez, Bolívar es su verdadera y central inspiración. Decidido a perpetuarse en el poder, busca encarnar al presidente vitalicio cuyo destino es imponer el bien. Pero Bolívar apoyaba la separación de los poderes del estado, y una de sus frases políticas más recordadas: “huid del país donde uno solo ejerce todos sus poderes; es un país de esclavos”, contrasta con la decisión de Chávez de minar la independencia del poder judicial y el legislativo.

 Así es que cuidado con las simplificaciones, chavistas y antichavistas. Simón Bolívar fue un hombre culto y bastante sensato, que en algunos ámbitos representó ideales políticos de vanguardia, pero en otros simplemente fue eco de su propia época, una que aún no se libraba por completo del antiguo régimen, mantenía verdaderos sistemas de castas y poco entendía del respeto a los derechos humanos más básicos, entre ellos la libertad de expresión. Es de esperar que los líderes contemporáneos sí entiendan todo lo que en 200 años se ha avanzado.

La culpa es de los pollos, no de los curas

Por G. WARKENTIN

El País.com – España

22/04/2010

 “Ante declaraciones como las de Evo Morales, ríamos para no llorar. O exijamos mejores dirigentes”, dice la autora

  Todos debiéramos tener derecho a decir estupideces. Es casi condición humana; en alguna convención seguro está prevista. Pero hay que diferenciar la tribuna desde la que se rebuzna. Tenemos burradas que no pasan de ocurrencias, y las hay que al hacerle cosquillas al demonio, descubren las tripas de la intolerancia, la estulticia y algunas que otras trabas atávicas.

 La joya más reciente la aportó el presidente de Bolivia, Evo Morales. Habló hace unos días en la I Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Cambio Climático y la Madre Tierra. Reunión importante, porque hay que poner en la agenda algunos asuntos a retomarse a fin de año en Cancún, en la COP 16. Evo se lanzó con todo a favor de los alimentos ecológicos y contra los modificados genéticamente. Le llegó el turno al pollo, y no salió bien librado: “el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres.” Así, ¿o más claro? Dicen las crónicas que entre los presentes hubo risas. A saber. Lo que sí, más de uno en este mundo debió quedar tranquilo. Reconocer que son los pollos cargados de hormonas los culpables de la homosexualidad, seguro provoca suspiros de alivio en quienes ven al demonio en esas “prácticas anti natura”: tan fácil como decapitar a cuanto pollo hormonado encontremos, y problema arreglado (falta ver cómo explicamos la homosexualidad de algunos vegetarianos, pero aquí no da para tanto). Luego Evo habló de los calvos, “que es una enfermedad en Europa por las cosas que comen”, y de ahí se siguió con las patatas, la Coca Cola y un transgénico etcétera.

 No pasaría de anécdota si el que hablara no fuese Presidente de una nación, y si el tema real en el fondo no fuese tan importante como es. Urgen sin duda más y mejor informados debates sobre la calidad de los alimentos que consumimos. Cierto que ha habido voces de alerta sobre las alteraciones corporales que pueden sufrir quienes consumen alimentos altamente hormonados. Y sí, desde siempre hemos tenido “enfermedades” como la alopecia (que es el nombre elegante de la calvicie) más propias de ciertas condiciones genéticas que de otras. Pero ligar en un mismo discurso al pollo, las hormonas, la homosexualidad y la enfermedad, habla no sólo de un dislate mayúsculo, sino revela algo aún más grave: quien es homosexual lo es por contaminación. Ahí la anécdota ya pierde chiste, ¿verdad?

 Hay de necedades a necedades: de las que hunden, y de las que afirman el heroísmo. Te acusarán, te acusarán, te acusarán: … de ser sabio en el país de los necios, canta Joaquín Sabina. Será que la necedad parió conmigo, la necedad de lo que hoy resulta necio… agrega Silvio Rodríguez. Sí, hay de necedades a necedades. La de Evo no es de las heroicas, no así.

 Pero las estupideces no se quedan en lo apuntado. Tenemos un catálogo casi infinito de ellas en declaraciones recientes, por ejemplo, en voz de jerarcas religiosos. Ya el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarciso Bertone, había dicho hace apenas unos días que hay relación entre homosexualidad y pedofilia. Y en México, el obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi, declara que “ante tanta invasión de erotismo no es fácil mantenerse fiel tanto en el celibato como en el respeto a los niños”. ¡Santa declaración!, diría el Robin de Batman (quienes, conspirarían algunos por ahí, seguro comieron de esos pollos que denuncia Evo). Ni para dónde hacerse. Y todo no pasaría de una anécdota si quienes hablan no son lo que son, y si el agravio no fuese lo profundo que es.

 Antes de que me acusen de anti-indígena (como han sido calificados quienes señalan el equívoco de la declaración de Evo, mientras los medios más afines a las causas de Morales maquillan las declaraciones en titulares ambiguos) o de anti-clerical (criticar a la Iglesia es todavía pecado inaceptable para los portadores del bien), subrayo otra joya de la incontinencia verbal de nuestros líderes del siglo XXI: en estos días, un clérigo iraní de alto rango (Hojatolesdam Kazem Sedighi) culpó a las mujeres que no se “visten de forma modesta” de ser responsables de los terremotos. ¡Ahí está! Dejen de pensar que tanto terremoto en este mundo predice el inminente Apocalipsis. ¡Son las mujeres y sus vestimentas ligeras! En México les habíamos atribuido menos poderes: Juana Camila Bautista, fiscal especializada en Delitos Sexuales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, sólo había apuntado que los ataques sexuales contra mujeres se incrementan en estas cálidas primaveras por el uso de ropa ligera. Pero ya atribuirle a la vestimenta la provocación de un terremoto… ¡lo que puede hacer un escote pronunciado!

 Ríamos para no llorar. O exijamos mejores dirigentes. O hagamos de nuestra vida pública una oscura y cínica comedia de situación propia de la posmoderna televisión estadounidense. Mientras esto escribo, un amigo me refiere por el Twitter: “pollos con hormonas causan homosexualidad (Evo); y ésta a su vez pederastia (Vaticano), ‘tons los pollos y no los curas son culpables; ya ‘stá.” Y sí, ¡ya estuvo señores Cardenales! La culpa es de los pollos, no de los curas.

 A quien sí le voy a acercar este texto es a mi padre: me temo que su calvicie se debe a la alimentación que por años le preparó mi madre. Es hora de que se defienda. O de que todos soltemos una carcajada liberadora.

 Gabriela Warkentin es directora del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México; Defensora del Televidente de Canal 22; conductora de radio y TV; articulista.

Un héroe para la OEA

Por Juan Ignacio Brito

 Escribiendo en el siglo XIX, Thomas Carlyle criticó la idea de que la solución a los problemas del gobierno resida en introducir cambios y dictar nuevas leyes. Según él, más que reestructurar, lo que se requiere es un líder dispuesto a guiar por medio de la virtud y la sabiduría: un héroe capaz de entusiasmar con su ejemplo.

 Si sigue la receta del filósofo escocés, el recién reelecto José Miguel Insulza tiene una oportunidad dorada para dejar huella en la OEA: puede enredarse en impulsar una incierta y gatopardiana reforma a la Carta Democrática Interamericana que cambiará las cosas para que todo siga igual. O puede utilizar su cargo para ejercer un liderazgo fuerte en la región, dándole presencia a la OEA desde la privilegiada tribuna que ésta le ofrece.

 Durante décadas, la OEA ha sido criticada por ineficaz. Sólo mostró una actuación relevante en los raros momentos en que ha existido alto grado de consenso entre sus miembros. Uno de éstos tuvo lugar a principios de los 90, cuando las jóvenes democracias de la región iniciaron en la Asamblea General celebrada en Santiago en 1991 el proceso que una década más tarde culminó en Lima con la aprobación de la Carta Democrática Interamericana.

 Hoy, a nueve años de que ésta fuera suscrita, ya hay voces que piden reformarla. Aunque en 2002 el entonces secretario general César Gaviria celebraba el carácter preventivo del documento y que enviara “una señal clara y una advertencia” de que no se aceptarían amenazas a la democracia en la región, en febrero pasado Insulza pidió mayores atribuciones para “aplicar la Carta Democrática Interamericana antes y no después de que las crisis se materialicen” y “actuar de manera preventiva”.

 Que hoy Insulza sostenga que falta aquello que Gaviria dijo hace sólo ocho años que había, sugiere que el asunto es más profundo y que una simple reforma tendría para la OEA y su secretario general el mismo efecto que tuvo para don Otto vender su sofá. El problema de fondo es que la OEA tiene un radio de acción limitado por la escasa voluntad de sus miembros a ceder soberanía, por la necesidad de que sus integrantes se pongan de acuerdo y porque, además, habitualmente llega tarde, diseñando soluciones para la crisis que pasó y no para la que viene.

 Esto último queda claro si se considera que la Carta Democrática previene contra la amenaza que suponía para la democracia en América Latina la recurrencia de los golpes militares. Sin embargo, hoy es evidente que tal amenaza ha retrocedido ante la de gobiernos que, usando herramientas institucionales, concentran el poder y restringen las libertades públicas. Si el proceso que produjo la Carta Democrática ocupó 10 años en una época en que existía consenso en la región, ¿será posible que tome cuerpo y se adopte a tiempo una reforma en un continente geopolíticamente dividido como el de hoy?

 Las debilidades estructurales de la OEA hacen que sea muy difícil para ella operar con eficacia, por mucho que la Carta Demócratica afirme que “los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”.

 Por eso es inconveniente que el secretario general gaste tiempo y energía en promover una reforma que no resolverá los problemas de fondo. Ello no significa que deba sentarse a esperar que florezcan los cerezos en Washington. Insulza tiene la oportunidad de utilizar el gran activo que le ofrece su cargo en la OEA: el púlpito.

 El puesto de secretario general le entrega el prestigio, la visibilidad, la investidura y la autoridad moral que ningún otro alto funcionario posee en la región. Si la sabe aprovechar, el chileno puede terminar haciendo historia.

 No se trata de que actúe como un iluminado ni pasando a llevar sus atribuciones. Sin esperar reformas que llevarían años de discusiones y llegarían tarde, puede usar con habilidad el instrumental del que ya dispone -que él mismo ha definido como “poderoso”- y la tribuna que posee para asociarse a la causa de la defensa de la democracia contra la principal amenaza que hoy enfrenta en el hemisferio: el auge de gobiernos semiautoritarios al estilo de Hugo Chávez. No hacer lo que realizó durante su primer mandato, cuando impulsó un fallido retorno incondicional de Cuba a la OEA y medió de manera confusa y poco efectiva en la crisis de Honduras, sino mostrar una cara renovada, como insinuó con las tenues críticas que lanzó contra La Habana y Caracas en las últimas semanas.

 El segundo quinquenio de Insulza al frente de la OEA puede ser mucho mejor que el primero. Para que así sea, el secretario general debe aplicar la receta de Thomas Carlyle: entender que las limitaciones del organismo no podrán ser remontadas con reformas y decidirse a ser el héroe que el escocés reclamaba hace casi 170 años.

Esta columna fue publicada en el diario La Tercera el 16 de abril de 2010

http://www.latercera.com/contenido/895_251701_9.shtml

Aumenta la contestación al MAS de Evo Morales

Por Fernando Molina

Infolatam.com    http://www.infolatam.com/entrada/aumenta_la_contestacion_al_mas_de_evo_mo-19908.html

 Si las elecciones presidenciales de diciembre fueron “un desfile” para el MAS de Evo Morales, los comicios regionales y municipales que acaban de suceder han mostrado una mayor contestación a la mayoría electoral del oficialismo, que resultó erosionada en términos generales y también, puntualmente, en algunas de sus plazas fuertes.

Según los conteos extraoficiales que se ha conocido hasta ahora, el MAS perdió las alcaldías de la mayoría de las capitales del país, inclusive las de La Paz y Potosí, donde a Morales en cambio le fue muy bien cuando se ventilaba algún asunto de alcance nacional (Bolivia ha tenido cinco elecciones de este tipo en el último lustro). Además, el MAS obtuvo mayorías muy estrechas para lo que era normal en algunos de sus tradicionales baluartes: El Alto, la “ciudad dormitorio” de  los migrantes aymaras  que trabajan en La Paz (escenario de la mayor parte de las victorias oficialistas), y Oruro, que también es fuertemente indígena.     

Al mismo tiempo, el MAS ganó con bastante comodidad (pero no abrumadoramente, como otras veces) la mayoría de las nueve gobernaciones departamentales. Aumentó, a las que ya controlaba, la de Chuquisaca. Sin embargo, una vez más no pudo seducir a los dos departamentos rebeldes del oriente: Santa Cruz y Beni. Tampoco destronó al opositor Mario Cossío de Tarija (aunque estuvo cerca de hacerlo). En el último de los departamentos de la “Media Luna” opositora, el norteño Pando, el MAS lucha palmo a palmo con la oposición, la cual espera no perder una región que siempre ha gobernado. 

Todo esto muestra que la hegemonía del partido del Presidente sigue basada en su impresionante ventaja en el mundo  rural, que responde a una vieja tradición corporativa uniformadora, llamada “voto campesino”, la cual busca –y a veces logra– la unanimidad. Al mismo tiempo, el MAS perdió algo de la extensión hacia las ciudades y sobre todo hacia los barrios de clase media que logró en diciembre (cuando no fue mayoritario en estas áreas, pero creció respecto a sus posiciones anteriores).  

En suma, estas elecciones fueron distintas de las de diciembre. Bolivia es un país históricamente fragmentado y heterogéneo. Este hecho sólo se “supera”, digamos así, cuando entra en juego una ideología unificadora y centralizadora: el nacionalismo de los recursos naturales, cuyo contenido es: estatizar la riqueza y convertirla en la base de la prosperidad de todos (mediante la industrialización), y de cada uno (mediante la redistribución, los bonos, los subsidios, etc.). Esta ideología ha sido la mayor parte del tiempo el “cemento” social; sólo ella ha logrado producir momentos de verdadera hegemonía a lo largo de la historia del país. Actualmente, claro, está representada por Evo Morales y el MAS, por lo que, cuando éstos enfrentan pruebas que los ponen en riesgo, son defendidos y apoyados por la mayoría abrumadora de toda la población. En este caso, la situación fue diferente, pues ni el MAS ni Evo se encuentran amenazados; su poder y la ejecución de sus ideas se hallan plenamente garantizados. Por tanto, ha vuelto a salir a flote el hecho objetivo que el consenso ideológico había encubierto: la fragmentación y la heterogeneidad del país.

Hay que tomar en cuenta que el MAS participa con muchas candidaturas “invitadas”, tanto en el oriente como incluso en el occidente, por lo que muchas de sus victorias municipales serán de “baja calidad” para lograr una actuación partidista coherente. Los invitados se eligieron por razones puramente electorales y seguramente empeorarán la ya reiterativa ineptitud de este partido para gestionar los asuntos locales, y aumentarán la micro-corrución que ya está asociada a su práctica municipal.

En algunos municipios, diferentes agrupaciones indígenas han presentado candidatos propios, lo que muestra su desconfianza en el MAS como representante de sus intereses, y también otro fenómeno muy importante: conforme el MAS crece hasta cubrir bajo su sombra casi el conjunto de la política nacional, el poder le resulta “pequeño” para satisfacer la “empleomanía” de su cada vez más multitudinaria militancia. Por esta razón, aparecen a su vera grupos alternativos. Éstos comparten la misma matriz ideológica que Evo, pero proporcionan a los aspirantes al poder una oportunidad de lucimiento y de acceso al poder que el MAS ya no les concede. En muchos casos, la formación de estos grupos constituye una emulación ingenua de la trayectoria política de Evo (con la idea de que las cosas se repetirán exactamente igual) y hasta una muestra de resentimiento por el “mal trato” recibido por sus creadores cuando estaban en el MAS.

Como parte de este fenómeno, el MAS ha roto su alianza con un partido de cierta importancia, el Movimiento Sin Miedo (MSM), del actual alcalde de La Paz, Juan del Granado. El candidato de este grupo de la izquierda urbana, Luis Revilla, es quien volvió a hacerse del gobierno de esta ciudad (que es la parte de la sede de gobierno donde viven las clases medias).  

La ruptura con el MSM podría ser un error estratégico del MAS, porque tiene ciertas condiciones (aunque le será muy difícil) para constituir una oposición a Evo que no hable desde el pasado y que emplee un discurso progresista. La respuesta de las autoridades a este desafío ha sido dura: Del Gradado ya ha sido enjuiciado por corrupción (lo que por norma ocurre con todos los adversarios de cierto peso del oficialismo). Éste es el punto más interesante de la política nacional en este momento. Apoyado en la municipalidad de La Paz, el MSM podría desarrollar una lucha seria contra el Presidente, en especial si éste intenta encarcelar a su líder.

Sin embargo, no debemos olvidar que la mayor contestación al MAS de la que estamos dando cuenta es una suerte de “guerra de guerrillas” del pequeño MSM y decenas de grupos todavía más chicos, de personalidades regionales y agrupaciones de alcance estrictamente local. Visibiliza, como ya dijimos, la heterogeneidad estructural del país, pero no equivale a la formación de un proyecto alternativo de poder. La contrahegemonía aún está en pañales…

Pero podría progresar, aunque dentro de los límites de la ideología dominante, como una actitud de rechazo a la aplicación monopolista de estas ideas por parte del MAS. En ese sentido, llama la atención el que varios de los candidatos alternativos y de los críticos al gobierno que se expresaron en estas elecciones eran, ayer nada más, colaboradores estrechos de Evo. La capacidad cohesiva del MAS deja mucho que desear. La adhesión a la ideología nacional-estatista es más un estado de ánimo y una ilusión colectiva que una toma de conciencia militante, como la que se daba en la izquierda marxista de los años 70.

A propósito del Día del Mar: La guerra trágica boliviana

Por Sergio Molina M.

El 23 de marzo Bolivia conmemora la Guerra del Pacífico, la más trágica de la que fue protagonista (aunque no la más cruenta: faltaría medio siglo todavía para eso, y sería la del Chaco con Paraguay). Pero la de 1879 fue la más importante porque ocasionó no sólo pérdidas territoriales sino un enclaustramiento marítimo que generó una transformación cultural sin precedentes. Aunque sea difícil de entender para quienes no conocen el país, no es un tema olvidado y añejo, sino uno de los pilares de nuestro imaginario colectivo que hoy, además, tiene rango constitucional.

El mar no es un problema económico, al margen de los análisis que puedan hacer economistas como Jeffrey Sachs (-0,7% anual del PIB para los países sin puertos). El hecho de haber sido confinado a las montañas y la selva pesa trágicamente en la idiosincrasia boliviana.

Es un día también en el que se recuerdan frases heroicas (esas que uno nunca sabrá si realmente fueron pronunciadas, pero que son parte de cualquier mitología). Se dice que cuando las tropas chilenas exigieron la rendición del máximo héroe boliviano, Eduardo Abaroa, recibieron por respuesta: “¿Rendirme yo? ¡Que se rinda su abuela, carajo!”. Menos poética que la de Arturo Prat pero igual de trágica.

Pero no nos equivoquemos, no hay grandeza en las guerras (o ésta se camufla cobardemente entre el nacionalismo y la literatura). Las guerras significan dolor y muerte, y dejan heridas difíciles de restañar. Pocas veces los involucrados se dotan de la valentía necesaria, asumen las pérdidas, tienen realismo político y, sobre todo, se muestran dispuestos a ceder. Entre bolivianos y chilenos, 131 años después, parecerían no haber nacido aún los hombres y mujeres dispuestos a esos sacrificios.
Hace algunos años, muchos pensaban en Chile que Sánchez de Lozada, el pragmático, o Carlos Mesa, el intelectual, eran capaces de enfrentar el problema. Pocos se imaginaron que el primero sería incapaz de concluir su periodo, o que el segundo terminaría pateando el tablero y promoviendo un plebiscito vinculante en el cual se aprobó la muletilla de “gas por mar”. A la inversa, ¿quién hubiera creído en ese entonces que el mayor acercamiento entre ambos gobiernos —después del “abrazo de Charaña” entre Hugo Banzer y Augusto Pinochet—, lo iba a protagonizar un indígena y una mujer que sacaron de sus mangas sutilezas florentinas? Y hoy, ¿alguien imagina a Sebastián Piñera y Evo Morales juntos, más allá de una cancha de fútbol? Después de todo, siempre queda la esperanza.

 El lunes en toda Bolivia se realizaron esos tradicionales desfiles cívico-militares al que íbamos los estudiantes uniformados, cuando creíamos —ingenuos— que existían buenos y malos en la historia, que el gris era para días graves, de lluvia. Quizá haya manifestaciones multitudinarias, documentales por TV o discursos conciliadores, quién lo sabe. Pero de seguro no faltarán salteñas, helados ni algodón de dulce… o la ilusión de ver a hermosas guaripoleras haciendo piruetas ante el público, o los trajes gastados, pero limpios y recién planchados de los excombatientes que aún quedan de otras guerras más recientes.

El mar es y seguirá siendo parte indisoluble de la cultura boliviana, una piedra en el zapato, una asignatura pendiente, el personaje preferido de Bram Stoker, aquel que puede morir por siglos, pero que por cualquier motivo, aún el más inesperado, resucita y vuelve a morder el cuello de todos nosotros, sus víctimas.

Lula y los Castro

Por MARIO VARGAS LLOSA
El País.com
7 de marzo, 2010

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Lula/Castro/elpepiopi/20100307elpepio

PIEDRA DE TOQUE. Cuando se trata del exterior, el presidente brasileño se desviste de los atuendos democráticos y se abraza con la hez de América Latina. Su foto con Raúl y Fidel me retorció las tripas

Mi capacidad de indignación política se embota algo los meses del año que paso en Europa. La razón, supongo, es que vivo allá en países democráticos en los que, no importa los problemas que padezcan, hay un amplio margen de libertad para la crítica, y los medios, los partidos, las instituciones y los individuos suelen protestar con entereza y ruido cuando se suscita un hecho afrentoso y despreciable, sobre todo en el campo político.

En América Latina, en cambio, donde paso tres o cuatro meses al año, aquella capacidad de indignación retorna siempre, con la furia de mi juventud, y me hace vivir en el quién vive, desasosegado y alerta, esperando (y preguntándome de dónde vendrá esta vez) el hecho execrable que, generalmente, pasará inadvertido para el gran número, o merecerá el beneplácito o la indiferencia general.

Esta mañana he vivido una vez más esa sensación de asco e ira, viendo al risueño presidente Lula del Brasil, abrazando cariñosamente a Fidel y Raúl Castro, en los mismos momentos en que los esbirros de la dictadura cubana correteaban a los disidentes y los sepultaban en los calabozos para impedirles asistir al entierro de Orlando Zapata Tamayo, el albañil opositor y pacifista de 42 años, del Grupo de los 75, al que la satrapía castrista dejó morir de hambre -luego de someterlo en vida a confinamiento, torturas y condenarlo con pretextos a más de 30 años de prisión- tras 85 días de huelga de hambre.

Cualquier persona que no haya perdido la decencia y tenga un mínimo de información sobre lo que ocurre en Cuba espera del régimen castrista que actúe como lo ha hecho. Hay una absoluta coherencia entre la condición de dictadura totalitaria de Cuba y una política terrorista de persecución a toda forma de disidencia y de crítica, la violación sistemática de los más elementales derechos humanos, procesos amañados para sepultar a los opositores en cárceles inmundas y someterlos allí a vejaciones hasta enloquecerlos, matarlos o empujarlos al suicidio. Los hermanos Castro llevan
51 años practicando esa política y sólo los idiotas podrían esperar de ellos un comportamiento distinto.

Pero de Luiz Inácio Lula da Silva, gobernante elegido en comicios legítimos, presidente constitucional de un país democrático como Brasil, uno esperaría, por lo menos, una actitud algo más digna y coherente con la cultura democrática que en teoría representa, y no la desvergüenza impúdica de lucirse, risueño y cómplice, con los asesinos virtuales de un disidente democrático, legitimando con su presencia y proceder la cacería de opositores desencadenada por el régimen en los mismos momentos en que él se fotografiaba abrazando a los verdugos de Orlando Zapata Tamayo.

El presidente Lula sabía perfectamente lo que hacía. Antes de viajar a Cuba, 50 disidentes cubanos le habían pedido una audiencia durante su estancia en La Habana y que intercediera ante las autoridades de la isla por la liberación de los presos políticos martirizados como Zapata en los calabozos cubanos. Él se negó a ambas cosas. Tampoco los recibió ni abogó por ellos en sus dos anteriores visitas a la isla, cuyo régimen liberticida siempre elogió sin el menor eufemismo.

Por lo demás, esta manera de proceder del mandatario brasileño ha caracterizado todo su mandato. Hace años que, en su política exterior, desmiente de manera sistemática su política interna, en la que respeta las reglas del Estado de derecho, y, en economía, en vez de las recetas marxistas que proponía cuando era sindicalista y candidato -dirigismo económico, nacionalizaciones, rechazo a la inversión extranjera, etcétera-, promueve una economía de mercado y de libre empresa como cualquier estadista socialdemócrata europeo.

Pero, cuando se trata del exterior, el presidente Lula se desviste de los atuendos democráticos y se abraza con el comandante Chávez, con Evo Morales, con el comandante Ortega, es decir, con la hez de América Latina, y no tiene el menor escrúpulo en abrir las puertas diplomáticas y económicas del Brasil a la satrapía teocrática integrista de Irán. ¿Qué significa esta duplicidad?
¿Que el presidente Lula nunca cambió de verdad? ¿Que es un simple travestido, capaz de todos los volteretazos ideológicos, un politicastro sin espina dorsal cívica y moral? Según algunos, los designios geopolíticos para Brasil del presidente Lula están por encima de pequeñeces como que Cuba sea, con Corea del Norte, una de las dictaduras donde se cometen los peores atropellos a los derechos humanos y donde hay más presos políticos. Lo importante para él serían cosas más trascendentes como el puerto de Mariel, que Brasil está financiando con 300 millones de dólares así como la próxima construcción por Petrobras de una fábrica de lubricantes en La Habana. Ante realizaciones de este calado ¿qué puede importarle al “estadista” brasileño que un albañil cubano del montón, y encima negro y pobre, muera de hambre clamando por nimiedades como la libertad?

En verdad, todo esto significa, ay, que Lula es un típico mandatario “democrático” latinoamericano. Casi todos ellos están cortados por la misma tijera y casi todos, unos más, otros menos, aunque -cuando no tienen más
remedio- practican la democracia en el seno de sus propios países, en el exterior no tienen reparo alguno, como Lula, en cortejar a dictadores y demagogos tipo Chávez o Castro, porque creen, los pobres, que de este modo aquellos manoseos les otorgarán una credencial de “progresistas” que los libre de huelgas, revoluciones, acoso periodístico y de campañas internacionales acusándolos de violar los derechos humanos. Como recuerda el analista peruano Fernando Rospigliosi, en un admirable artículo, “Mientras Zapata moría lentamente, los presidentes de América Latina -incluido el sátrapa cubano- se reunían en México para formar una organización -¡otra
más!- regional. Ni una palabra salió de allí para demandar la libertad o un mejor trato para los más de 200 presos políticos cubanos”. El único que se atrevió a protestar -un justo entre los fariseos- fue el presidente electo de Chile Sebastián Piñera.

De manera que la cara de cualquiera de estos jefes de Estado hubiera podido reemplazar a la de Luiz Inácio Lula da Silva, abrazando a los hermanos Castro, en la foto que me retorció las tripas al leer la prensa de esta mañana.

Esas caras no representan la libertad, la limpieza moral, el civismo, la legalidad y la coherencia en América Latina. Estos valores se encarnan en personas como Orlando Zapata Tamayo, las Damas de Blanco, Oswaldo Payá, Elizardo Sánchez, la bloguera Yoani Sánchez, y demás cubanos y cubanas que, sin dejarse intimidar por el acoso, las agresiones y vejaciones cotidianas de que son víctimas, se siguen enfrentando a la tiranía castrista. Y se encarnan, asimismo, en principalísimo lugar, en los centenares de prisioneros políticos y, sobre todo, en el periodista independiente Guillermo Fariñas, que, cuando escribo este artículo, lleva ya ocho días de huelga de hambre en Cuba para protestar por la muerte de Zapata y exigir la liberación de los presos políticos.

Curiosa y terrible paradoja: que sea en el seno de uno de los más inhumanos y crueles regímenes que haya conocido el continente donde se hallen hoy los más dignos y respetables políticos de América Latina.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2010 © Mario Vargas Llosa, 2010

La diplomacia regional de Bachelet: Mucho ruido, pocas nueces

Por Nicole Etchegaray


Al terminar el gobierno de la Presidenta Bachelet, resulta oportuno analizar su gestión en el manejo de la relación con nuestros vecinos. Quizá suena demasiado puntual, especialmente cuando el gobierno se vanagloria con el ingreso a la Ocde y los TLC que mantenemos con países del primer mundo. Sin embargo, la complejidad en la relación con países que desde el siglo XIX nos ven como enemigos se acentúa mientras crecen los intereses de importantes grupos económicos chilenos en Perú, cada año aumenta la inmigración peruana, las enormes reservas de gas boliviano se plantean como una solución a nuestro déficit energético y la demanda boliviana por una salida al mar encuentra cada vez más simpatizantes externos.

A pesar de todo esto, el descuido en las relaciones con la región ha sido una constante en las dos décadas de gobierno de la Concertación, y aunque Michelle Bachelet generó fundadas esperanzas sobre un cambio en la visión y el manejo de la política exterior hacia Perú y Bolivia, comenzando con vistosos gestos de acercamiento, la verdad es que pasaron los meses y años, ¿y qué se logró? Poco y nada.

En poco avanzamos con Bolivia, a pesar de que iniciando su mandato, en 2006, la simpatía entre Bachelet en su par Evo Morales se aterrizó en un gesto concreto destinado a resolver una lista de temas pendientes. Se creó así la famosa Agenda de 13 puntos “sin exclusiones”, eufemismo que apuntaba a la aceptación chilena de negociar una solución para su demanda marítima.

Tras cuatro años de trabajo, sin embargo, conocemos muy poco el estado de avance de los problemas, pues las reuniones se mantuvieron en un secretismo poco sano para una democracia. ¿Cuáles son los avances? Lo único que se ha informado es que existe un preacuerdo –nada concreto- que pondría fin al conflicto del Silala, por el que Chile pagaría unos 17 mil dólares al día por el uso del 50% de las aguas. Además, Chile habría aceptado habilitar una terminal especial en el puerto de Iquique para el libre tránsito boliviano. Así, no hay nada firmado, y el único problema realmente conflictivo: la salida al mar, queda pendiente para que lo asuma un gobierno distinto, uno que ya anunció que jamás cedería territorio soberano chileno a otro país. De más está decir que la reconstrucción del país y la salida de la crisis son excusas potentes para volver a ignorar los problemas con un país con el cual el intercambio comercial no es relevante.

Con Perú el panorama es aún  más triste. Con este país el gobierno de Bachelet siguió al pie de la letra la histórica política de ignorar los problemas regionales. El resultado es que la relación, en líneas generales, no sólo dejó de avanzar; retrocedió dos peldaños.

La diplomacia peruana había comenzado hace décadas un plan para relativizar los derechos chilenos sobre el territorio que hoy reclama. La Cancillería chilena, insistiendo majaderamente en la “intangibilidad de los tratados”, no puso el freno cuando era tiempo. Debido a la negativa chilena a discutir el tema y presentar nuestros argumentos, el asunto escaló, impulsado además por el nacionalismo peruano, que suele exacerbarse cuando las autoridades están en crisis. El resultado está a la vista.

La Concertación, a pesar de su discurso anti Chicago Boys, en la práctica ha creído que la firma de un TLC y el acelerado aumento de las relaciones comerciales debía mejorar por inercia las relaciones con un país que tiene una herida aún abierta con nosotros. Como si la política pudiera reemplazarse por la economía. Al fin, Bachelet respondió la demanda frente a la Haya a dos días de terminar su gestión, pero nunca debimos llegar a esto. Es verdad que lo hizo con el apoyo cerrado de todo el espectro político, pero le hereda el tema a un hombre que aún no se desliga de Lan, la empresa que los peruanos no olvidan por el vergonzoso incidente del video promocional sobre Perú, acusado de denigrarlos y caricaturizar su pobreza. Ojala éste no sea un presagio del manejo de las relaciones en el nuevo gobierno.

El 2010 de Sudamérica en cifras (The Economist)

THE WORLD IN 2010 THE ECONOMISTLa revista The Economist en su ultima edición hizo un  previsión sobre los sucesos que marcarán el 2010 en nuestra región y el mundo.

Para descargar el archivo haga clic en el link

 The world in figures countries.

 

Traducción América  Latina

El mundo en 2010                                                El mundo en cifras: Países
América Latina.
Principal evento: Elecciones presidenciales de Brasil en octubre
Crecimiento  en Latinoamérica: 2,4%

Argentina

Crecimiento PIB: 1,4%
PIB: $293 PPA (PPP $ 593 PPA)
Inflación: 8,3%
Población: 40,5 millones
PIB per capita: $7,230 (PPP: $14,630)

El gobierno de Cristina  Fernández de Kirchner peligra, la presidenta  puede  perder  su trabajo antes de que  su  periodo termine oficialmente en 2011. La  oposición controla el poder legislativo y  la lealtad dentro de  su propio  Partido Peronista está  cayendo. Las políticas económicas  diseñadas principalmente para asegurar  el poder de los  Kischner  se han visto  expuestas  por la  recesión global.  Aparte de las  múltiples protestas  que se  presentan también es latente el surgimiento de una nueva  crisis  económica  de  cosecha propia.

Para ver: La  gala del gaucho. El país  celebra el bicentenario de  su  independencia  el 25 de mayo.

Bolivia

Crecimiento PIB: 2,8%
PIB: $20 PPA (PPP $ 47 PPA)
Inflación: 4,4%
Población: 10,1 millones
PIB per capita: $1,940 (PPP: $ 4,710)

La división política  seguirá siendo aguda,  tanto con el presidente de izquierda, Evo Morales, como con  los candidatos de la oposición que postularon al  senado en las recientes elecciones de finales de 2009, estos  captaron  importantes  votos en  la  parte oriental del país, zona que apoya  al oficialismo.  Con Morales  confirmado en el cargo hasta 2014,   su modelo de  desarrollo estará  más  atrincherado. Las ganancias  inesperadas obtenidas  con los hidrocarburos que  financiaron los estímulos del  gobierno  gastados  en 2009  se  desvanecerán,  sometiendo la recuperación económica.

Brasil

Crecimiento PIB: 3,8%
PIB: $1,669 PPA (PPP $ 2,113 PPA)
Inflación: 4%
Población: 196.8 millones
PIB per capita: $ 8,480 (PPP: $ 10,740)

En contraste con países  vecinos como Argentina, la  austera gestión económica del gobierno de Lula  ha amortiguado a Brasil  frente lo peor  de la recesión, y el crecimiento se reanudará en  2010. Aun así el oficialismo, el Partido de los Trabajadores, no se espanta con una reelección en  octubre de 2009. De momento los  votantes  no  han simpatizado del todo con  los  candidatos – se encuentran en espera – Dilma Rousseff,   y el candidato de la oposición José Serra,  quien es el actual gobernado del estado de  Sao Paulo, este sobresaldrá  en la medida  que las dificultades económicas  persistan en el país.

Chile

Crecimiento PIB: 3,9%
PIB: $170 PPA (PPP $ 257 PPA)
Inflación: 2,3%
Población: 17.1 millones
PIB per capita: $ 9,950 (PPD: $ 15,010)

La  probable  victoria de Sebastián Piñera proveniente de La Alianza, coalición de centro derecha, en las elecciones  presidenciales  en diciembre de 2009  marcará el retorno de la derecha dos décadas después de  la dictadura militar de Augusto Pinochet, restaurado el gobierno  civil,  este triunfo significará algunos cambios en el consenso llevado hasta el momento, puesto que las políticas pro mercado han caracterizado a los años intermedios. La recesión de 2009 fue poco profunda, y el crecimiento se ha ido reanudando.

Par ver: Aparte de África. El rally Dakar  en su versión numero 32 se llevará a cabo  nuevamente  en las montañas de los Andes entre Chile  y Argentina durante el mes de marzo. El evento en  África  fue  considerado como muy peligroso.

Colombia

Crecimiento PIB: 2,4%
PIB: $250 PPA (PPP $ 418 PPA)
Inflación: 4,1%
Población: 48.9 millones
PIB per capita: $ 5,110 (PPD: $8,450)

La centro derecha probablemente retendrá el poder  en las  elecciones de mayo de 2010,  después de los dos periodos  en el cargo, Álvaro  Uribe,  puede que no sea  candidato,  debido en parte a que sus partidos perdieron las contiendas por el liderazgo del Congreso en 2009, ello retrasaría  los planes de  reformar  la constitución  y permitir una segunda reelección para el primer mandatario. Si no es Uribe su ex ministro de defensa Juan Manuel Santos, figura como favorito, en ese sentido Santos  continuaría el sendero  demarcado por  el señor Uribe, reforzamiento de las políticas de la Seguridad Democrática  y las   reformas  pro- mercado promovidas  hasta el momento.

Ecuador

Crecimiento PIB: 2,3%
PIB: $56 PPA (PPP $ 110 PPA)
Inflación: 5%
Población: 14.2 millones
PIB per capita: $ 3,960 (PPD:$7,770)
El presidente Rafael Correa  está en deuda  con los  partidos pequeños de la  extrema  izquierda  los cuales se sumaron a la coalición del oficialismo  después de  que  el propio partido de Correa, Alianza País,  perdió el control mayoritario en el congreso; esto asegurará que  el  populismo radical   que  han dirigido sus  políticas gubernamentales continúe.

Paraguay 

Crecimiento PIB: 2,5%
PIB: $14 PPA (PPP $ 29 PPA)
Inflación: 5,1%
Población: 6.5 millones
PIB per capita: $2,140 (PPP: $4,510)

Después  de  un inicio  difícil  el gobierno del  presidente  y ex sacerdote, Fernando Lugo, recibirá una inyección de  ingresos  cuando comiencen a fluir  las tasas para  Brasil por el uso de energía generada en el lado paraguayo de la propiedad conjunta Complejo Hidroeléctrico Iaipú. El flujo de caja  restaurará  el presupuesto de excedentes, y ayudará  a aumentar el crecimiento económico. El capital político de la oferta Itapú fortalecerá al presidente Lugo en el poder.

Perú

Crecimiento PIB: 3%
PIB: $134 PPA (PPP $ 257 PPA)
Inflación: 2,3%
Población: 29.8 millones
PIB per capita: $ 4,520 (PPP:$ 8,610)

Las tensiones  entre los indígenas que residen  en las montañas  y  la elite de la  costa están volviendo a la palestra  y presentan un reto para la administración de Alan García, en la medida  que las elecciones  de 2011  se avecinan. Treinta personas  murieron  en  enfrentamientos armados en 2009,  y García ha marcado una línea más dura todavía, previendo que  puede  estar  por  venir una oleada de violencia. Por el contrario la economía se mantendrá  sin problemas.

Uruguay

Crecimiento PIB: 2%
PIB: $34 PPA (PPP $ 45 PPA)
Inflación: 7,1%
Población: 3.3 millones
PIB per capita: $ 10,220 (PPP: $13,330)

Un nuevo año, un nuevo gobierno,  pero probablemente del mismo partido que actualmente se encuentra en el poder — José Mújica del Frente Amplio ha sido el  favorito desde antes de las  elecciones de 2009. Sí él gana, relevara al presidente  Tabare Vázquez, en marzo, es casi seguro  que estará a la  cabeza un gobierno  de minoría. Con la economía  recuperándose  las políticas harán énfasis en el reequilibrio fiscal.

Venezuela

Crecimiento PIB: -3,4%
PIB: $333 PPA (PPP $ 334 PPA)
Inflación: 31,4%
Población: 28.6 millones
PIB per capita: $ 11,660 (PPP: $11,990)

Contrario a la tendencia  mundial de recuperación económica, Venezuela permanece  en  una profunda recesión. Con tan pocos  ingresos, no puede haber muchos estímulos por parte del gobierno hacia la ciudadanía. El gobierno ha optado por la  centralización del poder; se  tiene  previsto que  las divisiones sociales  se profundizarán, así  mismo puede  que concurran  nuevos brotes  de  protestas  violentas. Pero la revolución de  Hugo Chávez continúa,  y con una  oposición dividida  y acosada esta se  encuentra incapacitada para explotar la oportunidad  que se les  presenta en diciembre  con las  elecciones legislativas.

La segunda derrota parlamentaria de K

(Rosendo Fraga de La Nación de Argentina).- Néstor Kirchner hace 22 años que viene ejerciendo el poder en forma continua.

Primero fue cuatro años intendente de Río Gallegos (1987-1991), después tres períodos gobernador de Santa Cruz (1991-2003), seguidamente un período presidente de la Nación (2003-2007) y los últimos dos años ha ejercido el cargo de hecho a través de la presidencia de su esposa, Cristina Kirchner.

Su primera derrota frente a un cuerpo legislativa en más de dos décadas, fue la registrada el 17 de julio de 2008, cuando el Senado con el desempate del vicepresidente Julio Cobos, votó contra la resolución 125. La segunda (la primera en Diputados) la vivió ayer, al decidirse la integración de las autoridades y comisiones de la Cámara baja.

Entre ambas, tuvo lugar la primera derrota electoral de Kirchner en más de dos décadas, el pasado 28 de junio.

Ayer sucedió lo lógico: la oposición con amplia mayoría en Diputados, de acuerdo con el resultado de las últimas elecciones, tuvo el voto de 144 de los 257 legisladores, para imponer su posición. Pero este hecho normal, pareció excepcional, no sólo por los precedentes mencionados, sino por la forma con la cual el ex presidente hizo uso del poder después de la reciente derrota electoral.

La oposición pudo haber impuesto su número sin más miramientos, como lo había hecho el oficialismo hasta el mismo día anterior, cuando en el Senado dio sanción definitiva a la reforma política en un trámite extremadamente rápido, con una amplia mayoría de 44 a 24.

Pero supo guardar las formas. Dejó que le oficialismo retuviera la presidencia de la Cámara y la vicepresidencia segunda. De esta manera se alejó cualquier interpretación de que quisiera manejar la sucesión presidencial -el titular de la Cámara baja le sigue en orden al presidente provisional del senado- como desde algunos sectores del oficialismo se insinuó.

Si bien la oposición tiene ahora mayoría en todas las comisiones, en el 40% de ellas dejó la presidencia para el oficialismo, incluyendo algunas de las más importantes, como Presupuesto y Hacienda, y Juicio Político. Además, disminuyó a sólo un diputado su mayoría en ellas.

El inico de un proceso. Pero este cambio, inicia un proceso y en modo alguno lo culmina. La primera cuestión, será si la mayoría de 144 diputados alcanzada para definir la distribución del poder en la cámara se mantiene para votar proyectos.

Una vez superada esta cuestión, queda el Senado, donde el oficialismo y sus aliados, quedan a solo dos bancas de la mayoría, con lo cual articularla mediante negociaciones, algo que resulta mucho más fácil que en Diputados.

Por último, queda para el Ejecutivo el recurso del veto presidencial, Para anularlo la oposición tendría que alcanzar dos tercios, de modo que la ley vetada quede vigente.

De ahora en más, el desafío inmediato de la oposición (además de intentar mantener abierta la prórroga de las sesiones ordinarias dispuesta por el Ejecutivo para permitir al sanción definitiva de la reforma política) es presentar y desarrollar una agenda parlamentaria común.

Para ello debería partir de revertir todas aquellas leyes frente a las cuales votó en contra en forma unida y fue derrotada.

En su primera actuación como diputado nacional, Kirchner mostró su falta de flexibilidad para negociar, acordar y compartir el poder, llevando a su propio bloque -hoy reducido a un tercio de la cámara- a una fuerte tensión interna.

Es una experiencia política nueva para él y la cuestión es que la historia muestra que los líderes políticos si bien cambian de ideología de acuerdo con intereses, conveniencias y circunstancias, no cambian de personalidad.

 

El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría