Terremoto político: los tres errores de Bachelet

A una semana del mayor desastre natural de la era moderna de Chile, el país comienza lentamente el camino de regreso a la normalidad. Con los militares aún en las calles de Concepción y Talcahuano, se ha reinstaurado el estado de derecho y, la Teletón dedicada a socorrer a los damnificados recaudó el doble de lo esperado, casi 60 millones de dólares, con los cuales comienza la edificación de viviendas de emergencia.

Pero las evaluaciones políticas no son tan optimistas. Aunque la prensa extranjera felicita la existencia de una institucionalidad capaz de gestionar la crisis en Chile –cuya ausencia en países como Haití profundiza las ya graves consecuencias de un terremoto-, el listado de errores de gestión hace pequeños agujeros en la antes inmune imagen de la Presidenta Bachelet, justo antes de terminar su mandato.

La primera crítica apunta a un error que aún no tiene responsable, pero que en último término debe asumir la cabeza del gobierno, que al menos pudo aplicar “sentido común” con la escasa información disponible. Si bien el Shoa, la institución que debió alertar sobre el peligro de maremoto, no cumplió su misión (algo inadmisible, está claro), las posteriores entrevistas a los geólogos dejaron claro que frente a un sismo que inestabiliza a alguien de a pie en la costa es imprescindible evacuar hacia zonas más altas. La Presidenta y sus ministros podían ignorar esta información, pero ¿es posible que nadie en la Onemi supiera esto? Las excusas de su directora, Carmen Fernández, decían que al fin y al cabo un tsunami demora unos 20 minutos en golpear la costa, tiempo insuficiente para alertar. Pero en muchas localidades el mar entró casi una hora más tarde. Tanto tiempo pasó que algunos subieron a los cerros y luego, por indicación de la Onemi, alcanzaron a bajar.

Los errores no terminaron ahí. En segundo lugar vino la tardía la decisión de declarar estado de emergencia y llamar a los militares para instaurar el orden. Al parecer, Bachelet no quiso a los militares en la calle en su última semana al mando. Claramente, no es la foto que habría planificado para cerrar su álbum de presidenta. Pero los 11 mil efectivos que salieron hacia el sur el domingo, un día antes habrían evitado el segundo daño más importante que sufrieron no sólo los damnificados, sino la imagen del país: vandalismo, violencia, sensación de indefensión, desamparo en medio del caos. Los militares, por último, no sólo sirven para imponer el orden. Su sola presencia -ayudando a levantar escombros, socorriendo a víctimas en tantas localidades alejadas- habría dado una potente señal de que el estado se hace presente. Además, son en sí mismos un arma disuasiva potente frente al pillaje y todo el abanico delictual.

 

Finalmente, el sistema de comunicaciones colapsó, y eso debe tener un responsable. Si el sistema es público o privado, si las torres requerían electricidad, si las antenas para celulares se cortaron o el sistema colapsó… todo eso da lo mismo. Un terremoto, un evento predecible en un país como el nuestro, no sólo dejó a la ciudadanía incomunicada. Eso era secundario. Lo tremendo es que las autoridades regionales quedaron aisladas, que el Ejecutivo debió tomar decisiones sin la información suficiente, que la Armada no tenía idea de lo que pasaba.

 

Para un país que gasta en abundancia en sus Fuerzas Armadas, que se jacta frente a los vecinos de su prosperidad y eficiencia, esto simplemente es una bofetada que llama a la humildad. Los países vecinos, esos a los cuales se intenta “disuadir” a través de la compra de más y más armamento (y que llegaron a socorrer con agua y hospitales oportunamente), ya tienen clara la fragilidad de nuestras comunicaciones, esa que Estados Unidos ayudó a mitigar casi con una limosna, con la veintena de teléfonos satelitales que le sobraban a la delegación de Hillary Clinton.

Por Nicolle Etchegaray

 
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Chávez contra los medios: Cierra seis canales de TV

El control de los medios de comunicación en Venezuela nuevamente se toma las
 portadas de la prensa regional. La suspensión de la señal de seis canales de
televisión  por cable se basa en el supuesto incumplimiento de la llamada “Ley Resorte”,
que obliga a los canales nacionales a transmitir todas las cadenas del gobierno de Hugo Chávez.

Sin embargo, los canales afectados alegan ser señales internacionales, una categoría en la que entran al tener sobre un 70% de su programación con contenido extranjero y que los exime de estas exigencias. Detrás de la sanción, acusan los analistas, estaría la decisión del Presidente venezolano de eliminar poco a poco todo espacio de comunicación que pudiera cuestionar su controversial manejo político.

Entre los canales suspendidos está Radio Caracas Televisión, el principal
medio opositor al gobierno de Hugo Chávez
, el cual perdió en 2007 la autorización para emitir en  señal abierta y desde entonces sólo transmitía por cable. También está TVN Chile, cuyas transmisiones serán restituidas luego que el canal, aún dependiente del gobierno de Michel Bachelet, apelara a la decisión. La sanción, al parecer, fue un mensaje al próximo gobierno de Sebastián Piñera. Los otros canales son América TV, American Network, Ritmo Son y Momentum.

La medida encontró un rechazo extendido, que abarca a autoridades de gobierno de diferentes países y de organismos internacionales. La Unión de Partidos Latinoamericanos emitió un comunicado en el cual ofrece un “enérgico rechazo a las medidas atentatorias contra la libertad de expresión llevadas a cabo por el gobierno venezolano. La suspensión de los canales de televisión vulnera gravemente la libertad de prensa, uno de los pilares más importantes de la democracia, ya que permite la fiscalización de sus autoridades”. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también respaldó a los canales afectados y declaró que esto vulnera las garantías constitucionales, ya que los canales cerrados no tuvieron la oportunidad de defenderse ante una autoridad imparcial.

Lejos de atender a las críticas, el gobierno de Chávez ha defendido con fuerza su decisión. Diosdado Cabello, ministro de OO.PP. y director de la Conatel venezolana (uno de los hombres más influyentes en el gabinete), afirmó que Venezuela tiene derecho a exigir mayor “reciprocidad” a otros países al permitir la transmisión de canales extranjeros. En particular, cuestionó que en EE.UU. no sea transmitido el canal de Chávez: “los gringos, como siempre, están preocupados, pero ¿por qué no dejan que Telesur salga en EE.UU.? ¿Quién censura a quién?”. Respecto de Chile, afirmó que “La derecha chilena salió diciendo que debe ser restituido TV Chile. ¿Por qué Telesur sólo se ve por DirectTV en Chile y no le dejan que salga por las otras empresas de cable?”. Finalmente, las críticas cayeron sobre el Presidente de Francia, quien había lamentado el cierre de RCTV. Nicolás Sarkozy fue acusado por Chávez de “inmiscuirse en asuntos internos” y amenazó que revisará las relaciones con su nación.


Algunos artículos para profundizar la noticia: 

Chávez sacó del aire a Radio Caracas por no transmitir la cadena nacional, Clarín, Argentina. 

Venezuela: un muerto en las protestas por el cierre de un canal de televisión opositor, La Nación, Argentina. 

Protestas y críticas en Venezuela por el acoso a los medios, La Nación, Argentina. 

RCTV: el final de Chávez , por Hugo Santaromita, El Universal, Venezuela 

El Gobierno confirma un segundo estudiante muerto en las manifestaciones en Venezuela, El País, España. 

OEA mediaría entre Caracas y los canales, La Nación, Chile. 

Piden a Bachelet reaccionar ante medida contra medios en Venezuela, La Tercera, Chile  

EEUU pide que cese la intimidación a los medios en Venezuela, La Nación, Chile 
 
Chávez amordaza, Editorial El País.es  

Caracas acentúa su política de silenciamiento de los medios informativos críticos, El País, España  
 
Chávez versus Chile, por Cristian Leyton Salas. La Tercera, Chile 

Malas noticias: Cierre de medios, por Cristian Cabalin, La Tercera, Chile   

La economía chavista hasta el cuello

Aunque el presidente Hugo Chávez se niega a reconocer su responsabilidad frente a una crisis económica que se agudiza en Venezuela, en menos de una semana su gobierno realizó dos explosivos anuncios que ya no sólo critican sus adversarios políticos, sino que gran parte de los analistas económicos de la región.

Comenzando el año, el viernes 8 de enero, fue decretada una devaluación por la cual el dólar dejó  de cotizarse a 2,15 bolívares y pasó a un cambio dual de 4,30 general y 2,60 para bienes de primera necesidad. Así, las transacciones relacionadas con salud, alimentación, útiles escolares, ciencia y tecnología, se encarecerían sólo un 17%, mientras el resto de los rubros deberían enfrentar un alza de precios del 100%. 

La gracia de este cambio dual, según Chávez, es que le permitiría afectar únicamente el precio del dólar y potenciar las exportaciones, sin impactar en el bolsillo popular: Pero un hombre, por poderoso que sea, no puede manejar las fuerzas de la economía a su voluntad y Venezuela importa cerca del 80% de los productos que consume; la pérdida de valor del bolívar subirá irremediablemente el precio de todos los productos. La prueba central es la realidad. Ésta es la cuarta operación de ajuste del tipo de cambio que realiza su gobierno desde que impuso el control de cambios, en febrero del 2003. Desde entonces, la principal consecuencia del control del precio de la divisa ha sido el nacimiento de un mercado negro que crece y se consolida. Según un Editorial del diario El País.es, “Venezuela es ya el único país del mundo en el que operarán tres tipos de cambio: el que se aplica a alimentos y otros productos de primera necesidad (2,6 bolívares por dólar); el general (4,3) y el del mercado negro (6,20)”.

Pero los problemas económicos no explotan únicamente a través del dólar. Este 12 de enero fue anunciado un plan de racionamiento energético que ya todos esperaban. El país sufriría cortes de electricidad de cuatro horas cada dos días. Sin embargo, la indignación popular pudo más y, rápidamente, el Presidente reculó. Tras despedir a su ministro de Energía Eléctrica, suspendió el plan de recorte, al menos en Caracas. El problema es que el déficit energético, que alcanza un 12%, se mantiene, y hoy se necesitan inversiones por al menos US$ 18 mil millones hasta 2014 para solucionar la crisis desde su raíz.

Los análisis políticos y económicos hoy apuntan a Hugo Chávez como responsable de los problemas señalados. Con una política económica cortoplacista, un gasto público desatado y una permanente campaña –nacional e internacional- de culto a su persona, se han dilapidado los recursos y ahuyentado a la inversión privada. 

Durante sus once años de gobierno, el precio del petróleo se ha multiplicado por ocho y se han recaudado unos US$ 900 mil millones de dólares, con los cuales Venezuela pudo transformarse en la potencia industrial de la región. Sin embargo, el panorama es muy distinto. La inflación llegó al  30,9% en 2008 y a 25,1% el año que recién pasó. Lejos de lograr la prometida independencia económica, hoy Venezuela se juega la vida en el precio de un solo producto: el petróleo, que constituye el 94% de las exportaciones del país. 

Con la billetera reducida, debido a la caída en el precio del combustible, Hugo Chávez enfrenta un año electoral en una posición debilitada. El “ajuste cambiario” (como llama el gobierno a la devaluación), permitirá aumentar al doble las ganancias del estado a través de la venta de petróleo. Pero sin otras medidas económicas, es difícil que la medida le dé un respiro a largo plazo. 


*A continuación recomendamos algunas columnas y reportajes de la prensa extranjera.

El bolívar pierde el 90% de su valor en los 11 años de Chávez, El País.com

Brutal e insuficiente,  editorial El País.com

Capitalismo salvaje bolivariano,  Marcelo Cantelmi, editor internacional diario Clarín

Devaluación del bolívar, medida correcta: FMI, El Economista.com.mx

Inquietud y ola de críticas por la megadevaluación en Venezuela, Clarín.com

Gobierno cierra 70 comercios en Venezuela, Nuevo Herald.com

 

Argentina: nueva crisis política

 
 

El 2010 comienza con el pie izquierdo para Cristina Fernández, a quien se le acusa de desatar una nueva crisis institucional en Argentina tras el polémico descabezamiento de su Banco Central.

 

En el núcleo de la polémica están dos “decretos de necesidad y urgencia” (DNU) emanados del Ejecutivo. A través del primero, Fernández ordenó el uso de US$ 6.569 millones de reservas del Banco Central para pagar vencimientos de deuda externa, una medida que la oposición –tanto de izquierda como derecha- se apresuró a rechazar. Los argumentos llegaron de distintos flancos: unos se resistieron al uso de estos recursos para cumplir compromisos externos, otros cuestionaron el continuo aumento del gasto público, todos se opusieron a violar la autonomía de la entidad monetaria. En cualquier caso, la oposición más significativa fue la del mismo titular del Central, Martín Redrado, quien públicamente se negó a cumplir la demanda presidencial.

El segundo decreto fue la consecuencia del tira y afloja entre la Presidenta y Redrado. Ella le pidió la renuncia pero él se negó. Para zanjar el asunto -y tras reunir a todos sus ministros para reforzar su poder- Cristina Fernández lanzó un nuevo DNU, por el cual expulsó de su cargo a Redrado debido a su “mala conducta e incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

Pero la radical medida, lejos de terminar el conflicto, lo hizo escalar en intensidad. Martín Redrado se prepara para apelar ante la Justicia el decreto que lo saca del cargo, mientras líderes de todo el abanico anti kirchnerista han salido a apoyarlo. Los banqueros y la central sindical apoyan al Ejecutivo, pero en la prensa argentina e internacional son mayoritarios los análisis que afirman que la medida es anti constitucional, pues las autoridades del Banco Central sólo pueden ser cambiadas por decisión del Poder Legislativo, actualmente en receso de verano.
 
A continuación, una columna de Ricardo Kirschbaum, editor general de Clarín  y una selección de artículos que ayudan a entender esta nueva crisis.
 
 

 

Recuerdos del Futuro

Si había alguna duda sobre cómo gobernará Cristina en el futuro, la remoción de Martín Redrado ha sido una muestra contundente.
El decreto presidencial, refrendado por todos los ministros para mostrar fuerza y homogeneidad, da un golpe de mano en el Banco Central ignorando al Congreso, que está en receso por decisión del oficialismo.

Atrás quedaron los días de la orgullosa “calidad institucional” ejemplificada en los escasos DNU que había firmado durante su gestión. Las formas ya han quedado hace mucho tiempo atrás y, de verdad, nunca importaron demasiado en el universo de la política fáctica.
El hecho de ayer es revelador de una conducta y de una decisión de sobrepasar límites que es temeraria, pero no sorprendente. Ya hubo varios avisos sobre esta estrategia de poder que se exacerba cuando encuentra resistencias a decisiones controvertidas como ésta.

El fondo de la cuestión es mucho más simple que los pomposos títulos con los que intentan disimular sus acciones: necesidad de caja, sostén principal de la táctica de Kirchner.
Es decir la liberación de fondos asignados en el presupuesto al pago de la deuda para usarlos en la política interna. Así, Kirchner dispone, en una época de escasez, de dinero para seguir aplicando su método disciplinario en el peronismo y en el sindicalismo.

El riesgo de embargo de los fondos que pasen por la Reserva de Nueva York por los fondos buitres es concreto. La Presidenta ha sido advertida de esta posibilidad, aunque prefirió ignorarla.
La ignorancia del Congreso, en este contexto, puede combinarse con la de la Justicia, si es que los amparos presentados por la oposición, por un lado, y por Redrado, por el otro, son aceptados.

 

Otras Columnas:

El dilema de los Kirchner: cómo gobernar sin plata y sin mayorías, por Walter Curia, Clarín

 Kirchnerismo explícito, por Carlos Pagni, La Nación

 
 

 

 

¿Qué nos deja el 2009?

Publicamos un breve recuento de algunos de los temas que marcaron la agenda regional en el año que concluye, algunos de los cuales seguirán siendo importantes en los meses que se vienen por delante, que prometen ser tan o más intensos que los del 2009.

La conflictiva relación entre Sudamérica y los EE.UU., y el liderazgo emergente de Brasil (que tan bien simbolizará The Economist con esa portada ya famosa del Cristo de la Concordia despegando), así como las discrepancias de ambas potencias sobre Honduras son asunto ineludible.

Predominan las malas noticias, por supuesto: la relación entre Colombia y Venezuela amenaza con deteriorarse aún más a medida que pasan los días; al mismo tiempo el retorno del fantasma de los golpes de estado, y las malas relaciones entre vecinos como Chile y Perú, son legados del año que concluye que no se puede dejar de mencionar.

Pero a no desmayar, que también hay buenas nuevas: la democracia se consolida lenta pero de forma segura, como lo han demostrado Bolivia, Ecuador, Argentina, Chile y Uruguay donde los ciudadanos expresaron sus preferencias, sus críticas y aspiraciones sin mayores problemas y en algunos caso cambiando radicalmente el panorama político de sus respectivos países. En definitiva, como dice el Latinobarómetro, no seremos demócratas perfectos, pero cada día nos gusta más el sistema en el que vivimos.

 

   

 

  Obama y el fin del  idilio con América Latina Obama

El ascenso de  Barack Obama a la  presidencia en Estados Unidos  generó todo tipo de  expectativas  en América Latina, sobre todo después de los distantes y tensos ocho años de George Bush.

Sin embargo, tras el primer año de Obama, el descontento ha comenzado a aflorar en la región, y algunos líderes cuestionan públicamente si está en su interés cambiar la política con la que sus predecesores manejaron las relaciones con América Latina.

Entre los episodios más conflictivos de este año se cuenta la crisis de Honduras: aunque Estados Unidos inicialmente rechazó el golpe de estado, luego dio su apoyo a las recientes elecciones convocadas por el gobierno de facto, las que en cambio rechazaron los líderes de Brasil, Ecuador, Bolivia  y Venezuela, mientras el resto de los mandatarios ha preferido mirar con cautela el tema. 

Otro episodio polémico se generó por un acuerdo militar con Colombia, por el cual las fuerzas armadas de Washington obtuvieron acceso a siete bases militares colombianas, en una alianza que pretende aunar fuerzas en la lucha contra el narcotráfico. 

 

Brasil, la emergencia de la gran potencia regional

Lula da SilvaEl 2009 demostró que el país de la samba y  “el juego bonito” es una de  las diez economías  de mayor  tamaño  en el mundo y gracias a una administración responsable ha logrado superar la crisis con rapidez y sin grandes problemas. Brasil celebra además que fueron descubiertos nuevos yacimientos de petróleo en su territorio.

Si bien la presencia brasileña en la región siempre fue destacable, ésta estuvo limitada por décadas debido al protagonismo de los Estados Unidos y a una política exterior introvertida.

Todo comenzó a cambiar de la mano de un presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien ha decidido terminar su mandato utilizando su influencia como líder de la mayor economía sudamericana. Este giro en su política exterior tuvo su clímax en el caso Honduras, donde llegó a opacar al mediático Hugo Chávez con un sobrio pero sólido apoyo al depuesto presidente Manuel Zelaya.

Pero el auge de Brasil no termina ahí: será anfitrión de la  Copa  Mundial  en 2014 y,  además,  Río de Janeiro se será la primera ciudad sudamericana encargada de  la organización de las  olimpiadas en el 2016.

 

¿Venezuela vs. Colombia o Chávez vs. Uribe?

Hugo chavez 2

 Los roces entre Colombia y Venezuela ya se convirtieron en costumbre, dando permanente material a la prensa para escribir sobre sus dos polémicos presidentes, Álvaro Uribe y Hugo Chávez, respectivamente.

El clima de confrontación, cuya raíz es principalmente ideológica, ha tenido periódicas erupciones, la última, la decisión de Colombia de autorizar que las Fuerzas Armadas norteamericanas utilicen siete de sus bases militares.

Tras retirar al embajador venezolano en Bogotá, Chávez llamó a su pueblo a prepararse a una eventual guerra contra Colombia y Estados Unidos, mientras Uribe emprendió una gira por la región para explicar las razones y alcances de su decisión.

Aunque las agresiones verbales entre ambos mandatarios son moneda corriente, numerosos analistas consideran que este último enfrentamiento responde al difícil contexto interno de ambos países y a la necesidad de distraer a la opinión pública sobre los problemas en los que ambos presidentes están involucrados.

Hugo Chávez, quien se prepara para las elecciones a la Asamblea Nacional, por primera vez en su vida política comienza a bajar en las encuestas. Además, Venezuela enfrenta graves problemas económicos, racionamientos de agua y energía, además de un explosivo aumento de la delincuencia. Álvaro Uribe, a un año de las elecciones presidenciales, ha visto levemente dañada su imagen (que sigue siendo muy alta) debido a una serie acusaciones de corrupción contra funcionarios de su gobierno, enfrentando su punto de popularidad más bajo en siete años.

 

Golpe de Estado en Honduras

manuel zelaya El 28 de junio de 2009, la democracia fue rota en Honduras. El Presidente Manuel Zelaya, electo en 2006, fue arrestado por miembros del Ejército y deportado a Costa Rica, justo antes de que pudiera realizar un controversial referendo con el cual pretendía instalar una asamblea constituyente destinada a reformar la Constitución.

El Congreso, el Poder Judicial y sectores del Ejército hondureño, catalogaron la consulta popular del Ejecutivo como una “farsa”, a través de la cual el presidente buscaba perpetuarse en el poder. De acuerdo a la versión de Zelaya, su expulsión responde a un complot de las élites, decididas a mantener sus privilegios a costa de los pobres de su país.

Tras el sorprendente golpe de estado, prácticamente todos los mandatarios condenaron el quiebre democrático, mientras la OEA convocó una reunión urgente del Consejo Permanente para analizar la crisis y “defender la estabilidad democrática”.

A pesar de múltiples intentos de mediación, no se logró un acuerdo entre el gobierno de facto —liderado por Roberto Micheletti— y Zelaya, quien respaldado por Hugo Chávez a pesar de la prohibición del actual gobierno logró regresar escondido a su país y refugiarse en la embajada de Brasil.

A pesar de los esfuerzos de Zelaya y del apoyo de diversos líderes de la región, el 29 de noviembre se realizaron unas controversiales elecciones presidenciales, las que han sido cuestionadas por gran parte de la comunidad internacional, pero que Estados Unidos (principal socio comercial de Honduras), ha respaldado.

“Pepe” Porfirio Lobo, ex presidente del Partido Nacional, ganó con un 56% de los votos y ha llamado a crear un gobierno de unidad nacional, el cual comenzará el 27 de enero de 2010.

 

Bolivia: Evo para rato evo morales bn

Tras años de una Bolivia polarizada entre el gobierno indigenista del MAS y la oposición política de los departamentos del Oriente boliviano, el Presidente Evo Morales logró un abrumador triunfo en las elecciones presidenciales que se celebraron en diciembre de 2009 y el control del parlamento, lo que le permitirá elegir todas las autoridades establecidas en la Constitución recién estrenada.

Con más del 60% de los votos, el ex líder cocalero mantuvo su popularidad en el occidente boliviano y mejoró su desempeño en la “media luna” oriental. Junto con ello, logró una amplia mayoría en las elecciones parlamentarias, lo que fue interpretado por el Presidente como un llamado a profundizar su revolución democrática.

El representante del Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (PPB-CN), el ex militar Manfred Reyes Villa, obtuvo menos de un cuarto de los votos tras una campaña en la que realizó la crítica más radical al gobierno de Morales. Pero tras reconocer su derrota, el candidato se comprometió a encabezar “una oposición constructiva”. Otro opositor más moderado, el empresario Samuel Doria Medina, obtuvo el tercer lugar con sólo un 6% a 7% de los votos.

 

Perú en la mira del indigenismo

 Alan García bnTras meses de protestas en la amazonía peruana, en junio del presente año fuerzas militares del Perú atacaron sin previo aviso a unos cuatro mil indígenas awajún-wampis en Bagua. Los pueblos originarios reclaman su derecho a consulta (garantizado por el Convenio 169 de la OIT), ante la puesta en marcha de  un paquete de decretos legislativos impulsados por el Presidente Alan García, en el marco del proceso de implementación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Dicha normativa garantizaría la explotación minera y petrolera de la región.

En los enfrentamientos murieron docenas de indígenas, por lo que el episodio se ha bautizado como la “Masacre de Bagua”. A pesar de las explicaciones del Ejecutivo, la organizaciones indigenistas de la región se volcaron en contra de Alan García y se produjo un quiebre en las ya difíciles relaciones entre Perú,  Bolivia y Venezuela, cuyos mandatarios criticaron duramente al gobierno peruano.

 

  

Los Kirchner sufren sus primeras caídas  Cristina Fernandez 1

 Por primera vez desde que comenzaran su carrera política, hace más de veinte años, los Kirchner sufrieron este año una fuerte derrota electoral. En las elecciones legislativas la oposición obtuvo una amplia mayoría en diputados, con 144 de los 257 curules en disputa, lo que les permite imponer  su posición ante el matrimonio formado por Cristina Fernández y Néstor Kirchner, que antaño estaba acostumbrado a regir sin contemplaciones ni especial respeto por la oposición.

Para contrarrestar acusaciones sobre la intención de manejar la sucesión presidencial, la oposición permitió que el oficialismo mantenga la presidencia de la Cámara y la vicepresidencia segunda, así como la presidencia en el 40% de las Comisiones del órgano legislativo, a pesar de que tiene mayoría en todas ellas.

Diversos analistas apuntan este hecho, junto con la primera derrota sufrida en el Senado en julio de 2008 (cuando el vicepresidente Julio Cobos debió dirimir un desempate en el Senado y votó contra la opción de la Presidenta), como el inicio de un proceso por el cual el apoyo popular de los Kirchner comienza a desmoronarse.

 

La conflictiva relación entre Chile  y Perú  Bachelet

 Estas naciones vecinas tuvieron un año difícil marcado por la demanda que Perú interpuso en marzo en el Tribunal Internacional de La Haya, en la cual acusa a Chile de mantener  una errada delimitación fronteriza marítima.

Tras meses de delicadas idas y vueltas, el último  revés se produjo en noviembre de  2009, cuando Alan García acusó a Chile de tener  espías  infiltrados que habrían recibido pagos por información militar secreta. Junto con esto, García criticó una vez más la compra de armamento militar por parte del estado chileno, al que acusa de mantener una carrera armamentista.  Aunque el gobierno de Chile inicialmente negó los hechos, luego de la polarizada reacción de García ha intentado bajar la temperatura del conflicto, asegurando que se estudiará a fondo el caso y que el Ejecutivo mantiene la prohibición de utilizar el espionaje en todo ámbito de acción.

 

  

 

Uruguay se mantiene a la Izquierda

tabaré vázquez bn El ex guerrillero José Mujica, perteneciente al Frente Amplio de la coalición del saliente Presidente Tabaré Vásquez, y además al Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN-T), una de las guerrillas más importantes del continente en la década del 70, obtuvo un contundente triunfo en segunda vuelta frente al candidato del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle (de acuerdo a la Corte Electoral, Mujica obtuvo el 53% y Lacalle 42,92%).

Aunque la campaña se caracterizó por la polarización entre los candidatos, una vez electo, Mujica declaró que “si en algún momento mi temperamento de combatiente me hizo llevar la lengua demasiado lejos, pido perdón por la ofensa y mañana andaremos juntos”.

José Mujica regirá Uruguay durante el período 2010-2015 y se espera que su gestión sea una prolongación del actual gobierno, que termina con un alto porcentaje de apoyo popular.

 

 

 El Presidente de Paraguay y su(s) paternidad(es)   Fernando Lugo

El ex obispo católico Fernando Lugo, hoy Presidente de la República de Paraguay, ha desató una gran polémica en su país desde que reconoció públicamente la existencia de una desconocida hija que tuvo mientras era sacerdote.

Pero el problema no terminó ahí. Luego de reconocer su “desliz”, Lugo ha sido acusado de ser padre de otros  diez  niños. 

A pesar de la gran pérdida de popularidad sufrida por el Presidente, Fernando Lugo se mantiene frente a un gobierno que enfrenta la gran tarea de gobernar un país donde el 58% de la  población se encuentra bajo de la línea de la pobreza y que ha recibido constantes amenazas de la oposición y de la propia coalición de gobierno que, en algunos casos, implican hasta rumores de golpe de estado, lo cual ha sido desmentido reiteradamente.  

 

Rafael Correa reafirma su poder Rafael Correa

 En los comicios celebrados a fines del mes de  abril de 2009, Rafael Correa obtuvo  un 52% de la votación total. Lucio Gutiérrez, su rival  más cercano, alcanzó  apenas  un 28%.  Aunque en la Amazonía quedó por detrás de su oponente, Correa triunfó en la mayoría de las  regiones del país; en Quito arrasó con un 63% de los votos, mientras en Guayaquil, ciudad tradicionalmente dirigida por la  oposición, obtuvo un 41,7%, diez puntos por encima de Gutiérrez..

Esta fue la primera vez en treinta años que Ecuador reelige a un presidente; además, se convierte en memorable  que haya ganado en primera  vuelta.

El partido de Correa, Movimiento País, consiguió el mayor bloque legislativo de la Asamblea Nacional, aunque no la mayoría. Igualmente, alcanzó  varias gobernaciones y alcaldías, incluida la de Quito, la oposición conservó la de Guayaquil.

 

 

 

 

 

Chile: la llave de La Moneda en manos de un electorado díscolo

Sebastián Piñera ganó cómodamente las elecciones presidenciales y deberá enfrentar una segunda vuelta el 17 de enero ante el aspirante oficialista y ex presidente Eduardo Frei. Piñera se impuso con el 44,03% de los votos mientras que Eduardo Frei, obtuvo el 29,62%. En tanto, el diputado independiente Marco Enríquez Ominami recolectó el 20,12% y el ex ministro Jorge Arrate, del pacto Juntos Podemos, el 6,21%, ambos disidentes de la coalición oficialista.

Precisamente en manos de estos dos últimos candidatos está la llave de La Moneda, por ello, Enríquez Ominami dijo que no llamará a sus seguidores a “endosar votos” a favor de alguno de los candidatos que disputaran en balotaje la presidencia de Chile. “Yo no soy dueño de sus anhelos, soy apenas el mensajero y el vocero de lo que ustedes me han entregado, y esa es una realidad que me hace imposible cualquier pretensión de endosar los votos de ustedes”, dijo. En cualquier caso tanto Piñera como Frei comenzaron a seducir a ese electorado díscolo.

En caso de vencer, Piñera será el primer presidente de la derecha electo en medio siglo en Chile y pondría fin a dos décadas de gobiernos de la coalición de centroizquierda Concertación.

A continuación, algunos de los análisis más destacados de la prensa chilena:

El Mercurio
Lunes 14 de Diciembre de 2009

Editorial

Por primera vez, la Concertación perdió ampliamente con su candidato a La Moneda, tras cuatro mayorías presidenciales consecutivas. Es de presumir que las dos candidaturas ahora en pugna habrán de plantearse de modo completamente diferente de como lo hicieron en la primera vuelta. Hay una modificación importante del cuadro parlamentario hasta ahora vigente: tres diputados comunistas; la UDI, con un éxito espectacular, al totalizar 39 diputados en su bancada, y la DC, con un resultado muy promisorio, ya que ha elegido a cuatro senadores que, en general, responden a su identidad más de centro.
Por primera vez, la Concertación perdió ampliamente con su candidato a La Moneda, tras cuatro mayorías presidenciales consecutivas que marcaron un hito histórico. En esta primera vuelta, Frei quedó 14 puntos bajo Piñera. Esta marca es un durísimo revés, y tanto más por cuanto el Gobierno completo se jugó por Frei, con la propia Presidenta poniendo toda su popularidad en la balanza -la que no se traspasó al candidato presidencial ni a la Concertación-. Dirigentes concertacionistas y ministros como Sergio Bitar admitieron que se trata de una diferencia superior a la esperada (la Concertación preveía una de 10 por ciento o menos). Por primera vez, también, el bloque oficialista se convirtió en minoría en ambas cámaras y tendrá cuatro diputados menos que la Alianza. En comparación con las elecciones de 2005, la Concertación, unida a Juntos Podemos, pierde 27 por ciento de votación en diputados, mientras la Alianza gana ocho por ciento.

El triunfo con primera mayoría relativa de Piñera es muy fuerte, pues se dio en todas las regiones y, muy significativamente, su respaldo es sustancial en la Región Metropolitana, de obvio peso electoral.

Es claro que Piñera tiene muchísimos más votos que los partidos que lo apoyaron, así como Enríquez-Ominami en su caso. Esto parece denotar que las figuras personales -el espíritu del presidencialismo- siguen siendo muy determinantes en Chile. La confianza que se deposita en las personas supera a la que se entrega a sus partidos y coaliciones políticas.

La votación personal de Enríquez-Ominami fue importante -20 por ciento-, lo que parecería abrirle eventuales opciones sobre las que el futuro dará cuenta, pero, a la postre, su apuesta resultó menoscabada por el fiasco de su lista parlamentaria, pues no logró elegir a ningún diputado, ni aun traspasar su apoyo a su padre, figura prominente y connotado ex senador de la Concertación, que ahora deberá dejar su escaño.

Incidentalmente, cabe advertir un error repetido ayer, según el cual la de Enríquez-Ominami sería la candidatura independiente más votada en nuestra historia política. En realidad, la marca mayor corresponde a Carlos Ibáñez del Campo, que en 1952 estuvo al borde de obtener la mayoría absoluta.

Otro hecho mayor es que los seis doblajes que antes tenía la Concertación en la Cámara de Diputados se desvanecieron ante cuatro triunfos de la Alianza, uno del PRI y un independiente ex Concertación.

Por su parte, la Alianza muestra una renovación significativa: hay 16 nuevos diputados de la bancada UDI y ocho nuevos de RN, algunos bastante jóvenes -esto es, 24 figuras diferentes sólo en la Alianza-. Algunas de ellas incluso lograron romper históricos doblajes de la Concertación, como en San Miguel y Cerro Navia.

Asimismo, en grandes líneas, las dos cámaras se renuevan en un tercio, lo que desde 1990 tampoco había ocurrido.

Esto indica que la no renovación de la clase política tantas veces reprochada no depende del sistema binominal, sino de la voluntad real de dar opción a nuevas figuras. En los hechos, el sistema político mostró ahora flexibilidad y renovación. Igualmente, la competencia dentro del sistema binominal probó ser no sólo una posibilidad, sino una realidad, que -como lo probó la dura lucha entre Lavín y Chahuán- se traduce en más votos para la coalición respectiva.

En lo institucional, es admirable que, a las 11 de la noche, el país tuviera el grueso de la elección presidencial perfectamente escrutada -frente, por ejemplo, al reciente caso de Bolivia, que sólo tenía el 58 por ciento de los votos al cuarto día después de los comicios-, y ello con incidentes apenas mínimos. Hay motivo para felicitarnos como país de un espíritu cívico, un sentido de participación democrática y una capacidad de organización en esta materia no frecuentes fuera del mundo desarrollado.

Puede estimarse, incluso, que esto compensa esperanzadoramente el déficit de interés de los jóvenes que no se inscriben. El padrón de más de siete millones de votantes que participó en las elecciones de ayer lo hizo con ejemplar civismo y ojalá sea un estímulo para la futura incorporación de éstos al proceso político.

La segunda vuelta

La recién abierta segunda vuelta presidencial se augura completamente distinta de todas las anteriores, en las que el Partido Comunista se sumaba automáticamente al candidato de la Concertación -Lagos y Bachelet, en su momento-, que sólo por este factor ganaron por escaso margen.

También esta vez cabe prever que esa votación comunista será la más favorable a sumarse al oficialismo, y a las negociaciones respectivas el PC llegará con su candidato emblemático y presidente, Guillermo Teillier, elegido diputado, junto con otros dos comunistas. Esto pone al PC en condiciones de mayor poder relativo que en todas las negociaciones similares de elecciones previas, y Frei habrá de mostrar frente a sus demandas una flexibilidad considerable, quizás mayor que la ya expresada en la primera etapa de la campaña.

Más complejo es el eventual apoyo a Frei del electorado de Enríquez-Ominami. Más allá de las muchas y duras descalificaciones de sus dirigentes contra Marco, éste siempre ha sostenido que no negociará nada en el nivel de cúpulas y que, en cambio, respetará la libertad de decisión personal de sus votantes, así como la necesidad de que éstos se constituyan en un nuevo referente político -lo que confirmó en su discurso de anoche.

La incógnita está, pues, en la orientación de este electorado. Una parte de él ha manifestado en las encuestas que votaría por Piñera, y nada permite hoy anticipar si es que esta cuota se mantendrá, aumentará o disminuirá. Otro porcentaje -de magnitud desconocida- es un voto de protesta contra el sistema, que podría votar en blanco, por su desencanto o franco rechazo a la Concertación y a Frei, o, simplemente, no concurrir a votar en la segunda vuelta -lo que también favorecería a Piñera.

En el breve lapso de la campaña que hoy se inicia, es de presumir que las dos candidaturas ahora en pugna habrán de plantearse de modo completamente diferente de como lo hicieron en la primera vuelta. Despejada la duda de Enríquez-Ominami, Piñera ahora sabe con certeza quién es su contrincante. ¿Dónde centrará su cambio? ¿En la manera de gobernar? ¿En la idea de protección con crecimiento? ¿O en los problemas urgentes desatendidos -como delincuencia, justicia, salud, educación de calidad y otros-, en relación con los cuales, en 20 años y cuatro mandatos sucesivos, la Concertación -representada ahora por uno de sus ex presidentes- habría agotado sus posibilidades de respuesta eficaz? ¿Pondrá énfasis en uno de estos ejes, o en todos ellos a la vez?

Por su parte, Frei se prepara a sostener que él encarna el progreso, que Piñera significaría un retroceso, y que, en esa misma medida, encarna el voto “menos malo” para los votantes de Arrate y Enríquez-Ominami, que, desde su perspectiva, no podrían permitir que se elija a un gobernante de derecha. Este discurso puede dar frutos, pero tiene la desventaja de ser meramente negativo. Además, parece requerir que Frei lo invierta, subrayando qué pretende hacer en la forma de políticas concertacionistas realmente nuevas y gravitantes, en la línea de la “refundación” que anoche plantearon sus dirigentes más representativos. Aylwin, Frei mismo, Lagos y Bachelet no necesitaron dar este sello de novedad con tal fuerza en las presidenciales anteriores, y el propio Frei no lo hizo durante la campaña que anoche terminó, en la que la prioridad era mantener unida a una coalición con múltiples síntomas de fraccionamiento centrífugo.

El nuevo Congreso

De todas las elecciones parlamentarias habidas desde la reinstauración de la plena democracia, ésta es la elección con más cambios, y su conjunto indica una modificación importante del cuadro parlamentario hasta ahora vigente.
Los tres diputados comunistas (Teillier, Gutiérrez y Carmona), en buena parte se explican por el subsidio que les representó el pacto electoral con la Concertación, porque en los antiguos bastiones del PC, como Lota, no fue elegido Cristián Cuevas, pese a su conocida actividad en el medio sindical. Además integran la Cámara Baja tres diputados del PRI y dos independientes.

La UDI ha alcanzado un éxito espectacular, al totalizar 39 diputados en su bancada, y la Alianza queda a tres votos de la mayoría absoluta, cuadro inédito en las últimas dos décadas.

La DC, que aparecía en un proceso de fortísimo desgaste, defendía dos senadurías logradas en la elección anterior (Lavandero y Adolfo Zaldívar) y luego perdidas. Ahora tuvo un resultado muy promisorio -además de tener a su candidato presidencial plenamente competitivo en la segunda vuelta-, ya que ha elegido a cuatro senadores -Ximena Rincón, Andrés Zaldívar, Ignacio y Patricio Walker- que en general responden a su identidad más de centro. Mención especial merece la elección de Andrés Zaldívar, ex presidente del Senado, figura democratacristiana por antonomasia, que probó no tener una afinidad profunda con el estilo de la administración Bachelet, que dejó a pocos meses de encabezar su primer gabinete.

Si en la segunda vuelta se ratificara el triunfo de Piñera, este cuadro hace imaginable un Congreso en el que existiría una mayor capacidad de lograr acuerdos y, en consecuencia, un importante factor de gobernabilidad futura.

Mientras el PPD y el Partido Radical en general conservan su tónica, el Partido Socialista tuvo un mal resultado en la elección del Senado.

En la Alianza, por su parte, en la V Región Costa la UDI estaba perdiendo a Lavín por diferencia ínfima ante Francisco Chahuán (RN), pero ganaba la senaduría de la IX Región Sur, con Ena von Baer.

Con todo, en el gran balance, tanto el Senado como la Cámara aparecen revitalizados con figuras de calidad que pueden llevar a cabo una valiosa renovación de la imagen política.

 La Tercera
Lunes 14 de Diciembre de 2009

El marquismo concertacionista

 Patricio Navia

Ahora que su quinta victoria presidencial consecutiva depende de que una sustancial mayoría de los votantes por Marco Enríquez-Ominami apoyen a Frei en segunda vuelta, la Concertación debe entender las razones que llevaron a muchos simpatizantes de centro e izquierda a apoyar al candidato díscolo. En vez de buscar el apoyo del propio candidato o de sus aliados emblemáticos, la Concertación debe escuchar el mensaje que llevó a tantos concertacionistas a mostrarse disconformes y hacerse cargo de sus causas.
Sería un error intentar atraer los votos descontentos de la Concertación concentrándose en los síntomas -el voto por ME-O- y olvidar las causas que llevaron a tantos simpatizantes de centro e izquierda a abandonar a la Concertación en su voto para presidente. Después de todo, la Concertación volvió a obtener la mayoría en la votación parlamentaria, pero por primera vez por escaso margen,  perdiendo todos sus doblajes. y quedando en desventaja en la Cámara.  A  20 años de la recuperación democrática, la coalición y el Juntos Podemos sumaron un 44%. Pero su candidato presidencial fue incapaz de igualar esa votación.
Si la Concertación cree que Frei tiene debilidades personales incorregibles -o que como candidato simplemente no funcionó-, de poco le servirá hacer el esfuerzo por ganar la segunda vuelta. Pero si la coalición entiende que su piso es la votación parlamentaria, entenderá que la victoria en segunda vuelta no es imposible. De ahí que tenga sentido salir a buscar el apoyo de los que hoy votaron por Enríquez-Ominami.La mayoría de ellos votó también por candidatos concertacionistas en la parlamentaria. El suyo es un voto de protesta contra las malas prácticas de la Concertación y un voto afirmativo por una democracia más participativa, por más tolerancia y por renovar la política.
El mensaje es claro. Si la Concertación quiere mantenerse en el poder, necesita demostrar que ha escuchado ese mensaje y que tomará medidas para reencantar a esos electores inconformes.  Si la Concertación entiende mal el mensaje, saldrá a buscar el apoyo personal de ME-O y de otros líderes políticos que lo apoyan. Pero aun si logran sumar a los rostros, los votantes bien pudieran optar por otro camino. Es necesario abordar las causas profundas que produjeron ese descontento.  
Los resultados de hoy dejan en claro que la Concertación sigue siendo una fuerza electoral relevante. También ha quedado claro que la derecha, pese a presentar un candidato moderado y moderno, no es capaz de atraer la mayoría del electorado. Si la Concertación lograr abordar las causas de ese descontento, entonces el grueso de la votación de Marco Enríquez-Ominami se sumará a Eduardo Frei en segunda vuelta. En los votos que sumaron anoche los candidatos Frei, Enríquez-Ominami y Arrate se encuentra el camino para la victoria concertacionista

 La Tercera
Lunes 14 de Diciembre de 2009

 “¿Y ahora qué puede hacer Frei?”

Ascanio Cavallo

 Las elecciones presidenciales de ayer arrojaron un par de sorpresas y un par de confirmaciones. Entre las primeras deben contarse, obligadamente, las votaciones de Sebastián Piñera y Eduardo Frei, que fueron superiores por mucho a lo que les otorgaban encuestas tan valoradas como la del CEP: 8 puntos más en un caso, 6 puntos más en el otro. Como margen de error, escalofriante.

Las confirmaciones fueron las votaciones de Marco Enríquez-Ominami y Jorge Arrate, que no amenazaron finalmente a nadie y se mantuvieron en las cotas anunciadas. Lo que decía la encuesta, no el entusiasmo de los comandos ni el supuesto secreto de los indecisos.
Como se suponía desde el primer día de campaña, Piñera y Frei pasan a segunda vuelta. ¿Qué se puede esperar de esta marcha forzada de 30 días que se inicia hoy?

Los voceros más importantes de la Concertación han sostenido en estos días -y aun ayer- que la campaña de segunda vuelta será durísima, en el sentido de que polarizará las opciones: entre ricos y pobres, privatistas y estatistas, víctimas y victimarios, autoritaristas y demócratas. Una pantografía del Sí y el No, hasta donde ella sea posible 20 años después.

El caso es que esta versión de la campaña necesitaría una correlación con los resultados. Esto es: si Piñera obtenía menos del 43%, y la distancia con Frei era inferior a los 10 puntos, habría excelentes posibilidades de derrotarlo en el balotaje, extremando las amenazas y las memorias dolorosas. En ese caso, todo el aparato de la Concertación se volcaría, sin la menor fisura, a recomponer su votación histórica, por las buenas o por las malas, para impedir el triunfo de la oposición.

Pero ninguna de las dos condiciones básicas se cumplió: Piñera se empinó hasta poco más de cinco puntos de la mayoría absoluta (cerca de la votación de Michelle Bachelet en el 2005), le sacó a Frei una ventaja potencialmente irremontable y las candidaturas alternativas se redujeron a la irrisión que siempre se les supuso desde las opiniones no interesadas.

Hay un inevitable contrabalance entre ganadores y perdedores. Los seguidores de Piñera tendrán razonables motivos para sentir que están en los márgenes del triunfo final. Los seguidores de Frei, en cambio, no sólo deben aceptar el segundo lugar (algo verdaderamente serio para un ex presidente), sino sobre todo la posibilidad cierta de perder en la recta final. La diferencia de ánimo tiene siempre un papel en la política.

La Concertación dispone de una gran soldadera para las batallas difíciles. Pero nunca antes había afrontado una amenaza tan radical y tan inextricable como el porcentaje obtenido por Piñera. Nunca están menos disponibles los soldados que para la derrota, sobre todo cuando se las anuncian con un mes de anticipación.

Lo que esto quiere decir es que una estrategia de confrontación excesiva, agresiva, dramatizada, puede ser una idea pobre dentro de una situación complicada. El oficialismo requiere medir con cuidado el despliegue de sus esfuerzos en lo que desde ahora aparece como un escenario de derrota presidencial, aunque no parlamentaria.

En el cortísimo plazo, el freísmo tendrá que asegurar los votos de Arrate (un tanto decepcionantes, cualesquiera fuesen las expectativas) y tratar de negociar con Enríquez-Ominami, una cosa bastante inviable, desde que el proyecto central del diputado ex socialista envolvía la jubilación de Frei, el alejamiento de la DC y la reorganización de la Concertación de una manera tal que no fuese ella misma. Al fin y al cabo, la idea de que Enríquez-Ominami pudiese ser el líder de una “nueva” Concertación se reveló ayer como lo que siempre fue: una entelequia de aficionados. Porque si tiene algún valor, el proyecto de este diputado debería ir algo más lejos, en otros tiempos. Para la pelea de este mes, su peso relativo se aproxima al cero.

¿Qué puede hacer Frei? Lo que hizo antes de ser proclamado candidato: esperar, aguantar y mantener el estoicismo que hasta sus peores enemigos le reconocen como su principal valor.

Y poco más.

 La Tercera
Lunes 14 de Diciembre de 2009

 Piñera: El fin del comienzo o el comienzo del fin

 Héctor Soto

 Si para Sebastián Piñera el triunfo de ayer no es todavía el fin del comienzo, puesto que deberá volver a calificar en enero, para la Concertación su mediocre votación podría ser el comienzo del fin. Mientras a Piñera sólo le faltan seis puntos porcentuales para alcanzar la mayoría, lo que le falta a Frei es el triple y esa diferencia hace improbable que la Concertación pueda retener el poder. Piñera tuvo ayer un buen desempeño. La votación que consiguió no solamente responde a una demanda ciudadana por cambio de rostros, de énfasis, de prioridades y de formas de gobernar. También habla de un candidato que se preparó con tiempo y serenidad, con profesionalismo y dedicación, para correr la demoledora maratón que en Chile son las campañas presidenciales.
En el curso de la campaña, Piñera evolucionó de menos a más. Lo pudo hacer no obstante ser millonario -lo cual es complicado en una sociedad que no tiene las cuentas en paz con el éxito económico-, no obstante que la última encuesta CEP volvió a ponerlo muy a la derecha y no obstante tener poco carisma en televisión. Pero aprendió a conectar mejor con la gente y a hablarle relajadamente a su público; se sintió cómodo paseándose micrófono en mano sobre el escenario de las concentraciones y mitines. Y comenzó a hacerse patente que lo hacía bien porque se sentía bien. También manejó con sensatez las cosas en su comando. Ni muy adentro que te quemes ni muy afuera que te hieles. Zanjó las divergencias que pudo, trató de neutralizar las que no pudo, corrió riesgos respecto de los asuntos que le parecían relevantes y evitó quemarse en peleas chicas. Al revés de Frei, no hizo nada que estuviera a contrapelo de su carácter o ADN. Supo vencer, además, la tentación de radicalizarse, en la que era fácil caer cuando el gobierno comenzó a intervenir la campaña oficialista. Pero nada lo sacó del equilibrio ni de la moderación. Es cierto: su campaña no tuvo épica ni tampoco un gran relato. Tal vez él no lo tiene. Pero tuvo rasgos que fueron muy suyos: mensajes claros, comparaciones reveladoras, propuestas concretas y un discurso optimista.
Piñera, uno de los políticos más aporreados de la escena política chilena en mucho tiempo, es optimista por naturaleza y tal como siente que en los 90 Chile dio mucho, cree que en el futuro debería volver a dar más. Ahora el candidato llega a la segunda vuelta con viento a favor y con márgenes auspiciosos. Pero su camino no está despejado.  Todo indica que la pelea en la segunda vuelta va a ser dura. Ayer mismo desde el oficialismo comenzaron a soplar vientos de guerra. Eso no es todo. La jornada también dejó plantadas algunas sombras. La derrota de nombres emblemáticos de la UDI -Lavín en la V Costa, Forni en la V Cordillera, Alvarez en Providencia, entre otros- va a complicar las cosas y  poner a prueba la consistencia no sólo de las lealtades, sino también de las afecciones dentro de la centroderecha. La política -se sabe- es un juego duro. Sin llorar, dicen. Eso lo supo Nixon, cuando perdió la Casa Blanca el año 60, por las que muchos consideran malas razones.
Dos años después volvió a ser derrotado cuando se presentó a la gobernación de California. Nadie hubiera apostado un peso que tiempo después iba a ser Presidente. Otro cuento es lo que pasó con posterioridad con él.
Quiéralo o no, Piñera tendrá que hacerse cargo de las tensiones de la coalición. El compromiso de la UDI es vital para su victoria final. Tanto como la necesidad de ampliar la convocatoria de su campaña a partir hoy.

  

El Mercurio
Lunes 14 de Diciembre de 2009

El Piñerazo

 David Gallagher

No hay nada que nos vuelva más humildes que votar, sobre todo si figuramos entre aquellos que pretenden opinar sobre lo que piensa la gente. Me lo decía ayer en la mañana en Chépica, donde hacía fila con hombres solemnes e inescrutables: hombres que con un lápiz expresarían en forma tajante e inapelable su decisión. Nada más de especulaciones ni de cuentas alegres: había llegado la hora de la verdad.

Esa hora de la verdad ha sido muy feliz para Sebastián Piñera y para la Coalición por el Cambio, que en diputados ha sacado una votación similar a la de la Concertación. Para Eduardo Frei, a pesar de confesarse contento por estar en la segunda vuelta (¡qué tiempos para un ex Presidente!), el veredicto de los ciudadanos ha sido lapidario. Para Jorge Arrate también: no logró mejorar la votación que le daban las encuestas antes de la franja.

En cuanto a Marco, el electorado no lo ejecutó, y cabe esperar que será una gran estrella política en el futuro. Pero no hay duda de que su votación fue decepcionante. Más aún lo fue el catastrófico desempeño de sus candidatos parlamentarios, que demostró que su votación era individual, y por tanto poco transferible.

¿Qué pasará con los votantes de Marco? La última encuesta del CEP, en la pregunta con urna, indicó que el 39 por ciento se iba con Frei, el 32 votaba blanco o nulo, y el 29 por Piñera. Con esa distribución, y suponiendo que el total de los votos de Arrate van a Frei (lo que no es tan seguro en un país de votantes cada vez más individualistas), y suponiendo que no hay votos del mismo Frei que pasen a Piñera por percibirlo como ganador, Piñera en segunda vuelta quedaría con unos 50.5 y Frei con unos 49.5 por ciento. No hay duda de que la elección será muy estrecha. Pero no hay que olvidarse de que en la última encuesta del CEP, un 55 por ciento dijo que no votaría jamás por Frei. Ese es un freno formidable.

Que nadie pueda hacer cuentas alegres con los votos de Marco lo demostró él mismo, al decir, con la humildad de quien se ha sometido al rigor de las urnas, que no se sentía con el derecho de endosarlos. Los líderes de la Concertación, sea por arrogancia, o porque están en una poco atractiva fase de negación, creen que los votantes de Marco se van a unir a Frei en torno al ‘progresismo’. Puede ser, pero en su discurso de anoche, Marco partió dirigiéndose a los ‘mujeres y hombres libertarios’. ¿Acaso esos libertarios encontrarán la llave de la libertad en un regreso de Frei?

Todo el poder a Morales

(Sergio Molina Monasterios).- El triunfo del líder indígena boliviano ha sido inobjetable. Ha ganado no sólo abrumadoramente en sus bastiones tradicionales, sino en lugares que le habían estado vedados y a los cuales hace unos años ni siquiera se animaba a viajar. En resumen, es un triunfo inédito que hace recordar aquellos de la década del 50, durante la Revolución Nacional, quizá el mejor espejo con el que se puede mirar lo que sucede en Bolivia, tanto desde el punto de vista político como económico.

 

Preliminarmente se puede concluir que la elección de ayer:

 

a)     Confirma la imposición de una nueva hegemonía y el desempate “no catastrófico” que supera la división y la polarización a la que nos había acostumbrado Bolivia.

b)     Consolida la derrota de la oposición y el caos en que está sumido el sistema de partidos, dando nacimiento a lo que varios analistas han denominado un “partido de Estado” (el MAS), donde las diferencias entre uno y otro se confunden.

c)      Morales con su triunfo consigue el control de todo el aparato estatal y tiene amplia mayoría para nombrar a las autoridades de todos los poderes del Estado, e incluso abre la posibilidad de ser reelecto.

d)     Plantea nuevos desafíos sobre el futuro del capitalismo de Estado clásico que ha construido y de su proyecto político, más allá de la reafirmación simbólica inclusiva que el domingo pasado ha demostrado su incombustibilidad.

e)     Ratifica el liderazgo con rasgos populistas de Morales, un Presidente teflón al que no se le pega nada, por ejemplo, los problemas de corrupción que enfrentó su gobierno en los últimos cuatro años.

f)        Inicia un proceso inédito en Bolivia de autonomías regionales e indígenas sobre las cuales no se sabe mucho aún, pero que seguramente significarán un nuevo rediseño geográfico, económico, político y étnico de consecuencias difíciles de prever.

 

La nueva composición del Congreso

 

Con su victoria el MAS controlará la Asamblea Legislativa Plurinacional (Congreso) donde tendrá mayoría absoluta en ambas cámaras y los dos tercios del senado con lo cual podrá designar al Contralor de la República, al Defensor del Pueblo, al Fiscal General, a los vocales electorales y a las autoridades del Tribunal Supremo de Justicia, del Tribunal Constitucional y del Consejo de la Magistratura. Lo cual significa que el Presidente Morales tendrá control de todos los poderes del Estado, incluido el judicial y el electoral.

También podrá reformar la Constitución Política del Estado y lograr la aprobación de la reelección indefinida. Actualmente el vencedor de las elecciones bolivianas puede ser reelegido sólo por una vez (la reelección fue limitada por un artículo transitorio de la Constitución que establece que los mandatos anteriores a la actual Carta Magna también se tomarán en cuenta. Lo que deja momentáneamente fuera a Morales). Sin embargo, el Presidente boliviano, en uno de los puntos oscuros de la jornada electoral, afirmó que este sería su primer periodo, lo cual significaría desconocer su propia Constitución.

Por otra parte, cinco departamentos que no lo habían logrado aún (La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca), aprobaron un régimen autonómico, sumándose a los departamentos orientales, con lo cual todas las regiones bolivianas tendrán esta cualidad. Además, en 11 municipios se optó por aprobar autonomías indígenas, sobre las que todavía no hay mucha claridad porque hace falta una ley que certifique su funcionamiento.

 

Datos duros más allá de lo simbólico

 

Los votos reflejan lo que dijeron las encuestadoras en todos estos meses: los bolivianos sienten que están mejor que antes y que van a estar aún mejor en el futuro inmediato. Bolivia creció este año un 3,8 por ciento, la tasa más alta de la región.

En estos números influye sin duda el narcotráfico que sigue siendo un tema sobre el cual el gobierno no tiene muchos argumentos más allá de los ideológicos. La oposición y muchos organismos internacionales acusan a Morales de ser excesivamente permisivo con la producción de coca. Para Naciones Unidas, la producción de cocaína se ha mantenido o ha disminuido levemente: en 2004 se estimó en 107 toneladas y en 2006 Bolivia habría producido 94.

A pesar del alto crecimiento económico en el último lustro, la informalidad de la economía sigue siendo tan grande que, como afirma Fernando Gualdoni, hace imposible “consolidar la inclusión social y económica de la mayoría de los 10 millones de bolivianos, entre los que el 60% es pobre y más de la mitad de este porcentaje raya la indigencia”.

Es el éxito del modelo rentista que ha perdurado en Bolivia a lo largo de décadas, desde la Revolución de 1952. Un modelo por el cual los ciudadanos se consideran con derechos sobre las rentas obtenidas de los recursos naturales. De ahí el éxito de los bonos y transferencias directas de dinero que realizó Morales a los bolivianos en los últimos años y que reflejan esta cultura (y parte de su éxito).

Asimismo, la participación del Estado se ha incrementado notablemente a través de nacionalizaciones y la creación de empresas públicas que permitirán que el Estado incremente su participación en el producto bruto interno del 28 al 35 por ciento.

Los hidrocarburos siguen y seguirán siendo el principal sustento de las arcas estatales (más del 50%) luego de que se nacionalizaran en mayo de 2006 y se aumentaran los impuestos a las petroleras, sin embargo, no sólo disminuyó la producción por la mala gestión (lo que restará más de mil millones de dólares al presupuesto general de la nación), sino que ahí es donde radican los principales problemas de corrupción del gobierno: en YPFB hubo cinco presidentes, todos acusados de corrupción y uno de ellos en la cárcel por este motivo.

 

El desbande opositor

 

La oposición que sumada apenas supera el 30% de los votos, es un pálido reflejo de aquella que paralizaba al país, que lo dividía y polarizaba y que podía jactarse de controlar la mitad de Bolivia a la que había denominado media luna. Hoy apenas gana en el oriente (Santa Cruz, Beni y Pando), y en este último departamento pelea ajustadamente por la mayoría, por lo que no se puede descontar más sorpresas cuando los votos de los sectores rurales comiencen a llegar en estos días, los cuales favorecen ampliamente a Morales. Pero lo relevante es que el Presidente boliviano tiene casi la mitad de los votos orientales con lo cual su respaldo es nacional y ya no regionalizado como el 2005.

El símbolo de la debacle opositora son los spots de TV con los que hizo campaña en los cuales los partidos no oficialistas daban sus particulares interpretaciones de las encuestas, y sobre qué es lo que ocurriría si el otro, sea Manfred Reyes Villa del Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (PPB-CN); Samuel Doria Medina de Unidad Nacional (UN); o René Joaquino de Alianza Social (AS) renunciaba a su candidatura.

Otra de las acusaciones que la oposición le hizo a Morales fue no querer debatir, (Evo rehuyó el debate sistemáticamente), y que no tiene un plan (lo cual es falso, porque nos guste o no, sí lo tiene).

Todo lo cual es parte de la inanidad en la que había caído la política, que sólo tomó algo de color a través acusaciones de fraude que fueron respondidas por el gobierno con acusaciones más subidas de tono aún, de las que nadie puede dar fe o creer que tengan algún fundamento. Eso sí la judicialización de la campaña y las amenazas con encarcelar a los líderes opositores fueron hechas por el gobierno el calor de la campaña pero también son señales preocupantes sobre el futuro de un régimen con todo el poder en sus manos.

La próxima oportunidad que tendrá la oposición para unirse (o por lo menos para intentar levantar cabeza) será en abril cuando se realice  la elección de gobernadores y alcaldes. Pero nadie apuesta mucho a que lo logre.

 

¿Cuál es el futuro previsible?

 

 

Sin la incertidumbre de años anteriores, la discusión en Bolivia corre en otro sentido; se centra más bien en los límites económicos del nacionalismo indigenista, y en la profundización (o no) del orden posneoliberal, que para muchos debería ser la principal herencia de la era Morales.

Pocos dudan de que continúe el capitalismo de Estado, al margen del socialismo del siglo XXI, el ALBA y otras apuestas discursivas. Por tanto, será hora de encontrar las diferencias antes que las coincidencias entre el proceso boliviano y el de otros regímenes como el venezolano.

Asimismo, es probable que en el ámbito internacional se mejore la relación con EEUU (retomando las relaciones diplomáticas), y se continúe la política de apertura hacia Chile siempre en el entendido de que ese tema, más temprano que tarde tendrá que ser confrontado con los logros concretos que se obtengan, lo cual, al margen de quién sea Presidente en Chile, ocasionará reacomodos más tradicionales.

Finalmente, queda responder si lo hecho hasta ahora fue pura catarsis simbólica y discursiva. Por lo pronto nadie puede dudar de la vigencia del proyecto de Morales, de su respaldo popular y de que ahí radica, precisamente, las fortalezas desde las cuales puede proyectarse en el futuro.

Bolivia: no se discute quién va a ganar sino por cuánto

Entrevista en CNN sobre las elecciones en Bolivia del 5 de diciembre de 2009 (haga clic acá)

Diciembre electoral en Sudamérica

En estas semanas coinciden varias elecciones  presidenciales y parlamentarias en la región. El domingo  29 de noviembre fue  el turno  para  Uruguay y Honduras, el 6 de diciembre lo será para  Bolivia  y el 13 del mismo  mes es  el turno de  Chile.

 A continuación  algunos artículos  informativos y de opinión que dan cuenta del escenario en cada uno de estos paises:

Bolivia

El MAS pelea palmo a palmo el “senador de oro” para tener 2/3
Por Boris Miranda Espinoza

Diario La Prensa
La Paz
01 12 09

Los observados generan críticas dentro de la CNE
Diario La Razon
La Paz
01 12 09

El MAS y Unidad Nacional son los únicos con ofertas para los migrantes
Diario La Razon
La Paz
01 12 09

A dos semanas de las elecciones
Diario La Prensa
La Paz
23 11 09

Empieza la carrera electoral hacia las elecciones de abril
Diario La Prensa
La Paz
20 11 09

49% de candidatos queda inhabilitado para las elecciones
Diario La Razon
La Paz
19 10 09

Honduras

pepe-lobo

Zelaya pide desconocer elecciones a líderes mundiales
Revista Semana.
Bogota
01 12 09
OEA convoca al Consejo para evaluar comicios en Honduras
Diario La  Tribuna
Tegucigalpa
01 12 09

La OEA, Insulza y su infortunado destino
Por Juan Fernando Ávila P.
Diario La  Tribuna
Tegucigalpa
01 12 09

La decisión es del Congreso
Por Carlos A. Medina R.
Diario La  Tribuna
Tegucigalpa
01 12 09

Jornada extraordinaria
Editorial
Diario El Heraldo
Tegucigalpa
01 12 09

Elegido pero ¿legítimo?
BBC Mundo
30 11 09

Honduras divide la cumbre iberoamericana

Por M. Gonzalez / F. Relea
Diario El Pais
España
30 11 09

El segundo golpe de Estado
Por Niko Schvarz
Diario La Republica
Uruguay
30 11 09

Honduras: conozca a los candidatos
BBC Mundo
26 11 09

Zelaya renuncia a ser restituido en la presidencia. Cara dirigida a Barack Obama
Diario El Heraldo
Tegucigalpa
14 11 09

Uruguay

Qué esperar de un gobierno de Mujica
Por Verónica Psetizki
BBC Mundo
Uruguay
30 11 09

Mujica: de guerrillero a presidente
BBC Mundo
Uruguay
29 11 09

Perfil de Jose Mujica
Diario  el pais
Uruguay

Tiempo más benigno al esperado para la votación del balotaje
Diario El Pais
Uruguay
29 11 09

Hoy se vota
Por Juan Martin Posadas
Diario El Pais
Uruguay
29 11 09

Editorial Hora decisiva
Diario El Pais
Uruguay
29 11 09

Leftist Wins Uruguay Presidential Vote
The New York Times
New York
29 11 09

Uruguay para todo el mundo

“Un mar de frente” (en referencia a la avalancha de votos que tuvo el Frente Amplio) fue el titular de Brecha, la conocida publicación de izquierda en Uruguay.

El País, más conservador, titulaba con un clásico: “Mujica es el nuevo Presidente”.

“Amándote, amándote”, la popular melodía de Jaime Ross, fue la portada de Página 12 y resumía en dos palabras el sentimiento de buena parte de la izquierda continental.

Pero al margen de la adscripción política de cada quien, Uruguay fue la mejor noticia posible para todos nosotros porque en otra muestra más de su espíritu y vocación democrática eligió a José Mujica como nuevo mandatario, un veterano militante de izquierda, encarcelado y torturado por sus ideas radicales y plenamente reconvertido a la democracia.

Como bien afirma Claudio Aliscioni en Clarín de la Argentina: “No ha sido José Mujica el único ganador en el balotaje uruguayo. Quien considere de ese modo la elección tal vez pierda de vista el cuadro general, que es un poco más complejo. Lo que triunfó ayer aquí, en verdad, es un proyecto comunitario de décadas que encuentra ahora su punto de culminación con la llegada de un ex guerrillero al poder máximo del Estado”.

El triunfo del Frente Amplio es también una prueba para saber si continúa esa alquimia virtuosa del estatismo y la inversión privada permitiendo, entre muchas otras cosas, que el ingreso per capita duplique el promedio regional, creciendo un tercio desde 2004. Mujica representa de forma diáfana continuidad con la gestión de Tabaré Vásquez quien le dio su apoyo irrestricto en estas semanas y es, a la vez, es el mejor ejemplo de lo que puede hacer una fuerza progresista si reenfoca sus viejas demandas e interpreta los nuevos desafíos que se le presentan (está vez en democracia y globalizados).

Curiosamente, también expresa el consenso y la transversalidad que han sido el secreto del éxito de la política uruguaya, y que va mucho más allá del Frente Amplio. Y que hoy convierten a Uruguay en un país pionero en el mundo, que entrega, por ejemplo, un computador a todos los estudiantes de colegios públicos (que representan la inmensa mayoría), lo cual sólo es posible por sus dimensiones y por la solidez de su sistema educativo.

Como afirma Washington Beltrán  de El País de Uruguay “la prioridad debe ser terminar con la polarización de la sociedad (uruguaya) y construir el Uruguay de todos”.

 


 

El desafío de Mujica: unir el país

 

El País de Uruguay

 

(Washington Beltrán Storace).- José Mujica será el próximo Presidente de los orientales. Tal el pronunciamiento rotundo y categórico del pueblo en la última instancia electoral. A Mujica, a su compañero de fórmula, Danilo Astori y al Frente Amplio, las felicitaciones por el inobjetable triunfo obtenido y algunas reflexiones, que eran muy válidas también, para el caso de que el victorioso hubiera sido Lacalle.

La larga y extenuante campaña, ya es historia. No vamos a volver sobre eso, ni a analizar las fortalezas y debilidades exhibidas por los candidatos. Sí destacar que todos quedamos con la sensación de que tenemos un país partido en dos, que si ya había síntomas de ello antes de la lucha electoral, ésta los agravó y los elevó a un nivel que causa pavor: se perdió la referencia de que somos compatriotas, que tenemos el mismo y enorme cariño por nuestro país, y lo único que nos diferencia es que -gracias a Dios- a veces pensamos distinto o tenemos ideas diferentes; que podemos ser adversarios, pero jamás enemigos.

En el horizonte de nuestro Uruguay de hoy (30 de noviembre de 2009), no existen negros nubarrones por una crisis económica que nos haga tambalear, ni acechanzas políticas que amenacen nuestras instituciones. Pero hay algo más grave, tenemos una sociedad profundamente dividida.

No nos preocupa la dureza empleada por momentos en la campaña entre los distintos dirigentes políticos. Eso, decibeles más o menos, es parte del habitual juego electoral. Son profesionales, están curtidos, tienen relación entre ellos -muchas veces muy buena-, conocen esos “códigos” e incluso comparten el mismo lugar de trabajo (el Parlamento). Si nos inquieta como ello puede haber repercutido en el corazón de los militantes de a pie, sobre todo de los jóvenes, idealistas cruzados de sus causas políticas. De aquellos que, sin más interés que el del amor y la identificación con una divisa, se lanzaron a las calles a luchar por sus sueños y participaron estoica y entusiastamente de todas las movilizaciones; los primeros en llegar y los últimos en irse.

Este es el gran desafío del próximo gobierno de Mujica. Como Presidente de la República, como el Jefe de Estado, tendrá responsabilidad primera en la materia; pero no única. También la oposición debe colaborar para construir un Uruguay de todos y para todos, pero el paso inicial -el fundamental- debe correr por cuenta de quien el pueblo considera su Primer Ciudadano y hoy acumula una cantidad enorme y casi monopólica de poder, que le asegura la gobernabilidad sin depender de nadie.

La prioridad debe ser terminar con la polarización de la sociedad, derribar ese muro absurdo que hoy la divide y tener claro que, si bien llegó a la presidencia por clara mayoría y en ancas de un Partido, su obligación es con el país y nunca se debe manejar con aquella frase del General Luis V. Queirolo, hombre fuerte de la dictadura, para quien “a los ganadores no se les ponen condiciones”. Ese es un latigazo que desgarra y marca.

Buena suerte Presidente Mujica.

 


 

Adiós, chau

 

Brecha de Uruguay

 

(Víctor H. Abelando).- Ayer, domingo, las urnas lapidaron a unos cuantos actores de la vieja elite política uruguaya. Y las razones no fueron precisamente las biológicas, esas que naturalmente determinan la caducidad de los hombres. No lo fueron porque tanto el presidente electo como el vice y quienes ayer desaparecieron son contemporáneos. Las diferencias de edad entre José Mujica, Danilo Astori, Luis Alberto Lacalle, Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle son escasas. Por consiguiente deben buscarse las causas en otro lado.

Sanguinetti y Batlle tuvieron sus desafortunados minutos protagónicos cuando intentaron reeditar viejos fantasmas, y acusaron al FA (especialmente a dirigentes del MPP y al propio Mujica) de estar vinculado al caso Feldman (Batlle) o volvieron una y otra vez sobre el pasado guerrrillero del electo presidente, poniendo en duda sus convicciones democráticas. Nunca comprendieron que esa cualidad de haber sido guerrillero es parte, como dicen los griegos, de su areté, y que justamente ese pasado dio legitimidad a su personalidad.

Esa lógica de identificar a la izquierda con la violencia o con la idea de que desaparecerían los valores más caros a la sociedad uruguaya, dio resultado en un lejano 1971. Desde entonces a la fecha, ese tipo de campaña perdió fuerza hasta volverse, como en el presente, un bumerán contra sus promotores.

Mujica, con su“torpe aliño indumentario”, como le gusta decir citando a Antonio Machado, no sólo inauguró un nuevo estilo de presidente sino que sepultó con su triunfo a los más conservadores de una elite que supo gobernar el país.

Ayer murió el viejo discurso anticomunista, la postura aristócrata y patricia de un Lacalle que propuso un “baño para los pichis”, que tildó de asesinos y secuestradores a los miembros del sector mayoritario del FA, que propuso en nombre del mercado pasar la motosierra por el gasto estatal o terminar con la asistencia que brindó el PANES a “80 mil atorrantes”.

En definitiva se cerró un ciclo histórico, como señala en su columna Rafael Sanseviero. De ahora adelante, la derecha deberá buscar otra forma de hacer política. Esa quizá sea la razón que mantuvo a Pedro Bordaberry alejado de la campaña de Lacalle, o lo que motivó su silencio cuando Batlle y Sanguinetti volvieron a blandir argumentos que el tiempo oxidó.

Los ejes a manejar por los partidos tradicionales ya no podrán ser caos u orden, libre mercado o participación del Estado en la vida económica. Y en el caso de hacerlo no será en base a la reiteración de viejos discursos. La confrontación de modelo seguirá vigente, pero la oposición deberá buscar nuevos argumentos discursivos para defender el suyo.

En el horizonte asoman nuevos consensos sociales, nuevas formas de concebir las relaciones entre los distintos sectores que conforman la sociedad uruguaya. Las reformas impulsadas por el gobierno de Tabaré Vázquez empiezan a matrizarse como rasgos identitarios del país. Véase, por ejemplo, el escaso predicamento que tuvo la fórmula rosada cuando lanzó la idea de derogar el buque insignia de la reforma triutaria: el IRPF.

Los sectores más rancios de la derecha sufrieron una fuerte derrota ideológica porque, más que en 2004, cuando la gente dio una oportunidad al FA, ahora, después de cinco años de administración frenteamplista, el electorado ratificó el nuevo rumbo del país.

La muerte política de los Lacalle, Sanguinetti y Batlle es la expresión más clara de la apertura de un nuevo período en la historia uruguaya.

Al Frente le esperan nuevos pasos, entre ellos la reforma del Estado, la profundización del cambio en el sistema sanitario, orientar hacia mayor equidad la nueva política tributaria, crear un nuevo escenario educativo y encontrar salidas generalizadas a los planes de asistencia social, para que no sean de contención y permitan avanzar en la inclusión social.

Mujica ha dicho que esas tareas se harán con la participación de los actores que las comprenden. Eso lleva necesariamente a fortalecer las alianzas sociales de la izquierda, a recrear el bloque de los cambios. También a un protagonismo del que careció la fuerza política en este período.

La intención de los vencedores, y si se toman como ciertas las declaraciones de sus competidores, es ir hacia políticas de Estado en temas básicos para el Uruguay del futuro (energía, seguridad, ambiente y educación).

Éstas no surgirán del prorrateo de las posturas de los distintos actores sociales y políticos, deben estar matrizadas –así lo demandan los diferentes dirigentes frenteamplistas que en estos días conversaron con Brecha– por las líneas fundamentales del proceso iniciado en 2005.

Le corresponde al FA delinear el Uruguay del futuro. En ese proceso debe esperarse una postura distinta de los partidos tradicionales, que hasta ahora jugaron desde las posiciones más conservadoras. Tal vez la desaparición de los promotores del oscurantismo obligue a la dirigencia blanca y colorada a aceptar que junto con ellos murió el país conservador.

 


 

El triunfo de un proyecto comunitario de décadas

 

Clarín de Argentina

 

(Claudio Mario Aliscioni).- No ha sido José Mujica el único ganador en el balotaje uruguayo. Quien considere de ese modo la elección tal vez pierda de vista el cuadro general, que es un poco más complejo. Lo que triunfó ayer aquí, en verdad, es un proyecto comunitario de décadas que encuentra ahora su punto de culminación con la llegada de un ex guerrillero al poder máximo del Estado.
Es necesario mirar con un baño de humildad cómo transcurren las cosas en esta orilla. Mientras los orientales no dejan de espantarse por el modo en que sus vecinos argentinos se fagocitan a sí mismos, vale la pena que Argentina se observe ahora en el espejo de Uruguay. Recordaría así que la imitación ha sido desde siempre una forma del aprendizaje.
En su sustancia, la victoria de Mujica es la de un programa político iniciado en 1971, con la creación del Frente Amplio, y que hace 20 años tuvo su bautismo de fuego al hacerse cargo de la municipalidad de Montevideo. Luego, acabó proyectándose a la legislatura federal como paso previo a su llegada al gobierno nacional. En la intendencia, el Frente debió tolerar la hostilidad de los viejos partidos tradicionales, entonces dueños del poder central e incómodos ante la nueva fuerza que los desafiaba.
Pero su política comunal no se contentó con cambiar veredas, alterar el recorrido de las calles o poner farolitos en las plazas. Tampoco ambicionó de entrada llegar a la presidencia. Al revés, apostó por transformar la ciudad con proyectos sensatos y realizables -saneamiento del río, recuperación de la Ciudad Vieja, modificación del puerto- tras conquistar el apoyo de una sociedad ávida de nuevas propuestas. Se trató, pues, de un programa comunitario en el que los ciudadanos se sintieron reconocidos y no una mera ocasión de negocios para grupos privados. Fue así que, en estos 20 años, mientras los viejos partidos se encogían, el Frente duplicaba sus votos.
Es bueno que los argentinos tomen nota de esto: el Frente ha demostrado que es posible y que se puede ganar porque es una construcción política que logró crecer sin clientelismos, sin barones feudales, sin aparatos sindicales enquistados en el poder con líderes despreciables y con una agitada discusión interna que se guía por un principio elemental: el que pierde, pierde. Un simple ejemplo histórico de ello: cuando en 1996 se discutía la adopción del balotaje en Uruguay, el fundador de la alianza y su máximo emblema, el extinto Liber Seregni, estaba en contra y se enfrentó en la interna con el hoy mandatario saliente, Tabaré Vázquez. Seregni perdió, renunció al cargo y se fue a su casa ¿Habrá algo para aprender?
La admiración que produce ahora Uruguay no es entonces exagerada. Su ejemplo se destaca ante los desastres institucionales de algunos países de la región, que insisten en matonear a sus poblaciones como forma de gestión. A ello respondió días atrás Mujica cuando dijo: “Yo trataría de no multiplicar los focos de conflicto de nuestra sociedad. Me parece que no es inteligente alentarlos”.
Esa claridad es lo que alivia la prédica confrontativa, sello de otros líderes, de los que el tupamaro busca diferenciarse: “Le dije a Chávez: vos no construís ningún socialismo, sino una burocracia llena de empleados públicos”, contó una vez.
Nada de esto es suficiente para explicar las razones de su victoria, sin embargo. La alianza que sostiene a Mujica bajó la pobreza, creó empleo y dio más educación, al tiempo que atrajo inversiones mostrando previsibilidad y seguridad. De igual modo, el Frente ha demostrado a la élite tradicional uruguaya que apostar a las políticas públicas en favor de los más desprotegidos no es mera dádiva social, sino un mandato que atañe a la conveniencia económica misma de los dueños del capital.
Desde luego que hay aún muchas cuentas pendientes. El gobierno de Mujica tendrá un entorno internacional más hostil que el de hace cinco años y el crecimiento del país no será por tanto a un promedio del 8% sino a la mitad. Esa mengua incidirá en el cumplimiento de la deuda social y las urgencias podrían incluso verse aceleradas por una conflictividad mayor. Un dato mensura el nuevo escenario: la tasa de afiliación sindical -algo siempre saludable- se triplicó en los últimos tiempos.
Pero ésta no será la única arista con potencial explosivo. La economía uruguaya entera está mudando de forma notable. Como suele ocurrir en estas fases de acumulación, cada vez se concentra más. Un ejemplo es la agroindustria. No más de 150 productores son los responsables del 70% de toda la cadena agrícola. Y la mitad está en manos de cinco empresas de origen argentino. La misma concentración se verifica en el sector frigorífico, propiedad en general de inversores brasileños.
Esto ocurre con algunos de los sectores que proveen al Estado con los mayores ingresos. Las leyes elementales del capitalismo, se sabe, implican maximizar el crecimiento y el beneficio del capital. Pero las prioridades de los gobiernos y de sus pueblos son diferentes. De esa contradictoria conciliación de intereses dependerá el futuro del nuevo gobierno.