Por Fernando Pérez G.
Antanas Mockus se ha posicionado firmemente en el segundo lugar de la campaña presidencial colombiana de 2010. Sus extravagancias, su fe en la ciudadanía y la educación y dos exitosos periodos como alcalde de Bogotá avalan su posición en las encuestas. Sin embargo, ¿quién es este filósofo y matemático que alguna vez mostró el trasero en público, se casó en un circo, hizo salir mimos a las calles y que ahora es un fenómeno político y la esperanza para acabar finalmente con las FARC’s con medidas diferentes a las de la violenta guerra librada por Uribe?
En 1993, durante un acto académico en la Universidad Nacional de Colombia, una multitud bulliciosa de estudiantes amenazaba con sabotear la alocución del rector de la institución, un filósofo y matemático llamado Antanas Mockus, de origen lituano (su nombre real es Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Šivickas) y actualmente el fenómeno político de Colombia. Pero, en aquellos años, Mockus estaba lejos de ser un líder nacional. El docente había sido designado jefe de esa casa de estudios hacía tres años, y muchos alumnos “revolucionarios” estaban descontentos con su mandato, que incluía una reforma académica y de bienestar estudiantil. Aquel sentimiento de rechazo se hizo presente ese día.
En un video de la ocasión, que se puede encontrar en Youtube, se ve a Mockus mirando a su público, tranquilo, mientras los gritos y las manos alzadas se van multiplicando. Cuando la ira de los estudiantes estaba volviéndose incontrolable, Mockus caminó hacia adelante, se desabrochó el cinturón del pantalón, se dio vuelta y les muestró el trasero a todos los alumnos, quienes, sorprendidos, se acallaron de inmediato.
El acto no continuó y Antanas Mockus fue removido de su cargo. Sin embargo, esta anécdota se transformó en el trampolín mediático que disparó al filósofo a una carrera política sin precedentes, que actualmente lo tiene en el segundo lugar en la campaña presidencial de Colombia, con un 29 por ciento contra un 36 por ciento del favorito Juan Manuel Santos.
Mockus alcalde y candidato
Luego de una repostulación fallida al cargo de rector, Mockus se interesó por la política. La fama que ganó con su destape en la Universidad Nacional de Colombia, una particular campaña en la que no hubo publicidad y otras excentricidades, lo ayudaron a ganar el cargo de alcalde en Bogotá en 1995.
Durante su mandato, Mockus saneó las finanzas distritales y aprovechó su experiencia como docente para aplicar la pedagogía como la vía más rápida al desarrollo ciudadano. También, impulsó medidas impopulares como subir el impuesto a las gasolinas, pero la contrapesó con la reducción de las muertes violentas prohibiendo el uso de artefactos pirotécnicos y con una campaña de ahorro voluntario de agua en la que aplicó su fe en la educación cívica.
Muchas de sus medidas han rayado en lo extraño: siguiendo la línea del autocontrol, puso en muchas calles de Bogotá mimos que invitaban a los transeúntes a cruzarlas por los pasos de cebra o la repartición de millones de tarjetas amarillas y rojas, para que los ciudadanos apoyaran o reprobaran las prácticas cívicas de sus vecinos.
Dentro de todo esto, su ley más popular y que le significó reconocimiento no sólo local sino también internacional, fue la creación de “la hora zanahoria”, una norma que limitaba la venta de bebidas alcohólicas a partir de la una de la madrugada y también el funcionamiento de locales nocturnos, además de diferentes “ideales morales” como no consumir tragos en exceso o no conducir ebrio. El éxito de la medida fue en gran parte por su capacidad pedagógica y la empatía que generó con sus excentricidades.
Estas “extrañezas” de Mockus van desde haberse casado con su actual mujer en un circo montado en un elefante y haberse puesto un traje de “Súper Ciudadano” en 1996.
Durante 1997, su ambición política lo llevó a renunciar a su cargo para presentarse como candidato presidencial a las elecciones del año siguiente. Sin embargo, desistió en beneficio de Noemí Sanín, la candidata que en ese momento tenía el más alto apoyo.
El año 2001, Mockus volvió a ser alcalde de la capital, pero tuvo que primero pedir perdón a su electorado por haber abandonado el cargo en su anterior mandato. Esta nueva oportunidad le permitió posicionarse nuevamente como un político capaz y volver a presentarse a las elecciones presidenciales del 2006. Aquella vez, su candidatura no dio los resultados esperados, quedando cuarto en las preferencias. Muchos expertos señalaron que su figura y propuestas se vieron opacadas por una polarización muy fuerte de la política nacional: o se estaba con Álvaro Uribe, es decir, de parte del gobierno, o con la oposición, que tenía a Carlos Gaviria como su abanderado.
El “tsunami verde”
Luego de la derrota, Antanas Mockus se preocupó de fomentar su imagen dentro de su minoritario electorado, con miras a fortalecer y expandir su influencia fuera de la esfera bogotana.
A finales del 2009, fusionó su movimiento “Visionarios por Colombia” con el Partido Verde. Esta alianza también lo asoció a los ex alcaldes Enrique Peñalosa y Luís Garzón, ambos de buena imagen política y con los cuales tuvo una reunión para definir el candidato del conglomerado a la presidencia del país.
Los tres políticos decidieron hacer una consulta presidencial el 14 de marzo de 2010, que dio como ganador a Mockus. La campaña fue ensalzada como una de las más limpias de Colombia, por el nivel de cortesía y educación que mostraron cada uno de los candidatos. Este hecho refleja en gran parte lo que Mockus considera la “política de paz”: poca o nada publicidad, no a las promesas utópicas y un gran apego a normas morales como el respeto a la vida y la responsabilidad cívica.
“La gente no siempre ha congeniado con las ideas de Mockus, sin embargo siempre ha llamado fuertemente la atención, porque son mensajes que rompen con los canales tradicionales de hacer política e invitan a fomentar valores cívicos”, afirma el cientista político Gabril Murillo en un artículo de ElPais.com.
De hecho, el apego a la transparencia lo llevó a reconocer que padece del mal de párkinson, decisión que los demás candidatos, por respeto, acordaron no comentar. Su declaración, además del silencio de sus competidores, creó una máxima muy extendida en los medios: “Si Mockus tiene párkinson, ¿por qué los que tiemblan son los demás candidatos?”.
Mockus se ha transformado, en pocas semanas, en un nuevo fenómeno mediático, especialmente en Internet: sus seguidores superan los 300 mil, su página en Facebook fue la que más creció la segunda semana de abril y ya se encuentra dentro de los doce primeros lugares de los políticos más populares del mundo.
Aunque no se le puede encasillar en los clásicos polos de izquierda y derecha, Mockus ha sabido cargarse para ambos lados convenientemente. Su propuesta de gobierno, un estado de legalidad democrática donde se priorice la ética y el respeto por los recursos públicos, dista mucho de la del actual presidente colombiano Álvaro Uribe, la llamada “seguridad democrática”, piedra angular de su lucha armada contra las FARC’s. Algo que precisamente Mockus pretende cambiar.
Sus propuestas
Aunque recientemente ha sido atacado por el Presidente Álvaro Uribe (señaló que Mockus no era la persona precisa para encarnar la política de Seguridad Democrática y que casi lo “asesinan” cuando se posesionó como alcalde) por tener una posición blanda en el tema de la guerrilla, Mockus aseguró que sí está capacitado para combatir a las FARC, respondiendo tajántemente que el actual mandatario debe estar tranquilo porque “su herencia y su legado en avances en seguridad será consevado como prioridad en mí gobierno”, agregando además que Uribe cambió su discurso con él ahora que su campaña ha tomado fuerza.
En dichos reproducidos por Elespectador.com, el candidato recordó que cuando fue alcalde de Bogotá debió trabajar en el ámbito de seguridad junto a Uribe y que en ese entonces el actual jefe de estado lo felicitó.
“[Uribe] hace caso omiso de sus propios juicios, pues después de trabajar once meses conjuntamente en el tema de cómo proteger a Bogotá y Cundinamarca contra el terrorismo, me condecoró y destacó mi trabajo frente a la seguridad, y ahora dice esto”, declaró aquella vez al diario digital.
Además, aprovechó de gregar que Uribe cambió su discurso en torno a él ahora que su campaña ha tomado fuerza.
“Ya ven la posibilidad de que los derrotemos en las elecciones, entonces, están reaccionando de manera emotiva e imprudente”, señaló Mockus en declaraciones reproducidas por AméricaEconomía.com.
Sin embargo, sus promesas de campaña han estado lejos de lo que se podría llamar una política “blanda”, aunque ha marcado diferencias con Uribe, principalmente, en su característico discurso de respetar las instituciones y leyes democráticas.
En declaraciones al portal Siglo21.com, Mockus aseguró que nunca bombardearía un país vecino, incluso sabiendo de que pudiera albergar guerrilleros, refiriéndose al ataque perpetrado en marzo de 2008 por el Ejército a un campamento de las FARC en Ecuador, en donde murió el segundo hombre más importante de la guerrilla, Raúl Reyes. Los dichos lo hacen distanciarse visiblemente de su competidor más cercano y quien lidera las encuestas, Juan Manuel Santos, ex ministro de defensa y el cerebro detrás de la operación.
En el mismo artículo, Mockus explicó que “hay que arrinconar a las FARC y acabar con ellas”. Una de las soluciones que propone para este “arrinconamiento” es combatir el narcotráfico más fuertemente, uno de los grandes motivos por los que la guerrilla sobrevive, además de asegurar que el movimiento se ha vuelto “esclavo del secuestro”, haciendo alusión a lo que él llama “el lenguaje de las FARC”.
“Las FARC tienen que aprender a hablar un lenguaje distinto. Mientras hablen con el lenguaje del secuestro, mientras pretendan tomar el poder por las armas, mientras pretendan zonas de despeje, están presas de su pasado. Hay que aceptar la Constitución colombiana”, expresó al diario peruano El Comercio, hace algunas semanas.
Además, aprovechó de fortalecer esa posición dura contra las FARC, ya entiende que es uno de los puntos fuertes de evaluación como candidato.
“Si la guerrilla no cambia, no hay diálogo. Las FARC quieren un intercambio (de presos por secuestrados) porque quieren sentirse un Estado pleno, con ejército propio, y esa oportunidad no se la vamos a dar. Si lo hiciéramos, seis meses después volveríamos a tener a 20 o 40 soldados y policías secuestrados”, agregó en la misma entrevista.
Muchos analistas colombianos aseguran que su éxito se basa en dos aspectos escenciales: su fortaleza de carácter y la imagen de honestidad y transparencia, todas virtudes desarrolladas en su trabajo como alcalde de Bogotá.
Sin embargo, Mockus no pretende quedarse sólo en el combate a la guerrilla, sino también en el anhelo de que en su eventual gobierno pueda conseguirse la paz en el país, objetivo que sólo podría cumplirse, a juicio de Mockus, con dos elementos centrales: la desmovilización de las FARC y el freno a los demás grupos armados.
“La desmovilización de las FARC debe ser el resultado de una estrategia que combine la firmeza, el mantenimiento de la presión militar y una actitud en la que los guerrilleros adviertan que pueden buscar un camino para el abandono de las armas, que les dé oportunidades de reincorporarse en la sociedad a los que no hayan cometido delitos de lesa humanidad”, declaró hace poco en un foro presidencial organizado por la facultad de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario.
“Cada ataque a una población civil, cada acto de barbarie debe ser respondido, fuera de la lógica respuesta militar, con actos de protesta, con gestos simbólicos de una sociedad para expresar su oposición al uso de la violencia”, agregó en la misma instancia.
Mockus sabe muy bien que, aunque Uribe tiene altos índices de apoyo por su política de seguridad democrática, el respaldo a su creencia de que el “fuego se responde con fuego” ha ido en baja. El candidato presidencial está apostando por algo que podría llevarlo a un triunfo seguro o al hundimiento de su ejemplar carrera política: la idea de un cambio radical en la forma de combatir a los guerrilleros, un aspecto acorde a su imagen de pacifista innato.
El 30 de mayo de 2010 se celebrarán las elecciones presidenciales de Colombia, para el periodo 2010-2014. Instancia a la que Antanas Mockus, si continúa con su ascendente apoyo, llegará en buena posición para disputar el cargo. El “tsunami verde”, como los medios locales lo han llamado, apunta a derribar no sólo a sus oponentes y al legado de los dos gobiernos de Álvaro Uribe, sino también a uno de los problemas más graves de Colombia: las FARC.