Arizona: el racismo ahora es ley

Por Nicolle Etchegaray T.

Volvemos a las épocas del más retrógrado racismo, ese que se amparaba en la legalidad del siglo pasado, en sociedades que diferenciaban al ciudadano pleno de derechos del pobre ser vivo que al que a penas le quedaba limosnear su dignidad. En realidad, no todos volvemos a eso. En muchos lugares del mundo el racismo se disimula, se esconde bajo la alfombra y no se funda en la norma escrita. Pero en Arizona, el racismo ahora es ley.

Irónicamente, ocurre bajo el mandato de Obama, el Presidente demócrata que dio esperanzas de un nuevo trato entre Estados Unidos y América Latina. A pesar de su oposición manifiesta, el lunes 19 de abril el Senado de un estado del sur de EE.UU. aprobó una ley que obliga a la policía estatal a arrestar a los inmigrantes indocumentados. El viernes siguiente, tras intenso lobby republicano, la gobernadora –también republicana- la promulgó.

La situación de los inmigrantes nunca fue brillante en Arizona ni en cualquier otro lugar del mundo. Los inmigrantes, especialmente los indocumentados, ocupan el estamento más bajo en todas las sociedades, trabajan y viven (o sobreviven) al margen del derecho laboral y la protección estatal, reciben los peores sueldos y se ocupan de las tareas más duras. Pero salvo quienes son sospechosos de un crimen, no hay razón para temer a la justicia. Ahora, en cambio, en Arizona la policía  está “obligada” a arrestar a los inmigrantes indocumentados si existe simplemente una “sospecha razonable”; el policía que no lo hace puede ser demandado por los residentes de la localidad correspondiente.

¿Qué significa esa sospecha razonable? Pues nada menos que parecer mexicano. O latino. Quién sabe en qué pensaban quienes redactaron esta macabra ley. De acuerdo a las informaciones de la BBC, los periodistas le preguntaron a la gobernadora en cuestión, Jan Brewer, cómo luce un inmigrante indocumentado. Obviamente, respondió “no sé”. Pero sí sabe. Sabe que desde hoy las personas bajas, de piel morena y pelo oscuro, deben prepararse a sufrir sistemáticos controles, periódicas humillaciones. No importa si son o no honestos, trabajadores, responsables, buenas personas y ciudadanos. Si tienen papeles, serán acosados y dejados en libertad. Si no los tienen, en Arizona serán tratados como criminales. Y de acuerdo a las informaciones que recoge la prensa, en otros estados del sur norteamericano analizan la posibilidad de seguir el mal ejemplo.

Como era de esperarse, en México la reacción fue de espanto e indignación. Pero tristemente, Amnistía Internacional (AI) instó a los latinos a poner esto en perspectiva. No porque haya una mejor visión sobre lo informado. Por el contrario. Lo que sucede es que, de acuerdo a sus investigaciones, la situación de los indocumentados en este país no es mejor.

Por las fronteras de México pasa gran parte de los indocumentados latinos que escapan de su pobreza rumbo a Norteamérica. El 90% son centroamericanos y el 20% son mujeres o niñas.  Uno de cada 12 es menor de 18 años y algunos no cumplen 10 años aún.  Todos sufren algún tipo de abuso, muchos de ellos en manos de las propias autoridades (funcionarios públicos corruptos), pero muchos más son víctimas del crimen organizado.

En México, de acuerdo a AI, “cada año, miles de migrantes sufren malos tratos, secuestro o violación, la detención arbitraria y las extorsiones por parte de funcionarios públicos son habituales”… “la persistente inacción de las autoridades para enfrentar los abusos cometidos contra migrantes irregulares ha hecho que su viaje a través de México sea uno de los más peligrosos del mundo”. Según organizaciones de derechos humanos y expertos académicos, seis de cada 10 mujeres y niñas migrantes sufren violencia sexual durante el viaje.

No sé si existen informes similares para evaluar la situación en cada uno de los restantes países de América Latina. Desde lejos, en Chile, el informe de Amnistía Internacional se lee con espanto, pero escuchamos las historias de mujeres peruanas que cruzaron sin papeles en busca de un trabajo y vivieron situaciones que dan para una película de terror. Ninguna ley criminaliza al extranjero, como en Arizona, pero tampoco las protege. Las autoridades no son corruptas ni las bandas criminales actúan al nivel mexicano. Pero una masa cada vez mayor de peruanos llena los cupos para los trabajos más duros, trabaja fuera de toda protección legal y muchas veces sufre abusos de empleadores inescrupulosos. 

Claramente, es justo repudiar las leyes que hacen involucionar el respeto a los derechos humanos en el mundo. Pero también es sensato comenzar a revisar los pecados propios. La paja en el ojo ajeno, frente a la viga en el ojo propio.

A continuación, algunos artículos sobre el tema:

 Nueva ley migratoria en Arizona

BBC

The Daily Show, EE.UU.

Programa del 26 de abril, dedicado a la nueva ley de inmigración en Arizona

Calderón dice que la ley migratoria de Arizona “abre la puerta al odio”

El País

 Informe “Víctimas Invisibles: Migrantes en movimiento a través de México”

Amnistía Internacional

 Amnistía Internacional denuncia que inmigrantes sufren situación “escalofriante” al cruzar México

Infolatam-EFE

 AI: México viola DH como Arizona

El Universal

Arizona: gracias, ¡muchas gracias!

Por GABRIELA WARKENTIN para El País

Mockus: el tsunami político de Colombia

Por Fernando Pérez G.

 Antanas Mockus se ha posicionado firmemente en el segundo lugar de la campaña presidencial colombiana de 2010. Sus extravagancias, su fe en la ciudadanía y la educación y dos exitosos periodos como alcalde de Bogotá avalan su posición en las encuestas. Sin embargo, ¿quién es este filósofo y matemático que alguna vez mostró el trasero en público, se casó en un circo, hizo salir mimos a las calles y que ahora es un fenómeno político y la esperanza para acabar finalmente con las FARC’s con medidas diferentes a las de la violenta guerra librada por Uribe?

En 1993, durante un acto académico en la Universidad Nacional de Colombia, una multitud bulliciosa de estudiantes amenazaba con sabotear la alocución del rector de la institución, un filósofo y matemático llamado Antanas Mockus, de origen lituano (su nombre real es Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Šivickas) y actualmente el fenómeno político de Colombia. Pero, en aquellos años, Mockus estaba lejos de ser un líder nacional. El docente había sido designado jefe de esa casa de estudios hacía tres años, y muchos  alumnos “revolucionarios” estaban descontentos con su mandato, que incluía una reforma académica y de bienestar estudiantil. Aquel sentimiento de rechazo se hizo presente ese día.

En un video de la ocasión, que se puede encontrar en Youtube, se ve a Mockus mirando a su público, tranquilo, mientras los gritos y las manos alzadas se van multiplicando. Cuando la ira de los estudiantes estaba volviéndose incontrolable, Mockus caminó hacia adelante, se desabrochó el cinturón del pantalón, se dio vuelta y les muestró el trasero a todos los alumnos, quienes, sorprendidos, se acallaron de inmediato.

El acto no continuó y Antanas Mockus fue removido de su cargo. Sin embargo, esta anécdota se transformó en el trampolín mediático que disparó al filósofo a una carrera política sin precedentes, que actualmente lo tiene en el segundo lugar en la campaña presidencial de Colombia, con un 29 por ciento contra un 36 por ciento del favorito Juan Manuel Santos.

Mockus alcalde y candidato

Luego de una repostulación fallida al cargo de rector, Mockus se interesó por la política. La fama que ganó con su destape en la Universidad Nacional de Colombia, una particular campaña en la que no hubo publicidad y otras excentricidades, lo ayudaron a ganar el cargo de alcalde en Bogotá en 1995.

Durante su mandato, Mockus saneó las finanzas distritales y aprovechó su experiencia como docente para aplicar la pedagogía como la vía más rápida al desarrollo ciudadano. También, impulsó medidas impopulares como subir el impuesto a las gasolinas, pero la contrapesó con la reducción de las muertes violentas prohibiendo el uso de artefactos pirotécnicos y con una campaña de ahorro voluntario de agua en la que aplicó su fe en la educación cívica.

Muchas de sus medidas han rayado en lo extraño: siguiendo la línea del autocontrol, puso en muchas calles de Bogotá mimos que invitaban a los transeúntes a cruzarlas por los pasos de cebra o la repartición de millones de tarjetas amarillas y rojas, para que los ciudadanos apoyaran o reprobaran las prácticas cívicas de sus vecinos.

Dentro de todo esto, su ley más popular y que le significó reconocimiento no sólo local sino también internacional, fue la creación de “la hora zanahoria”, una norma que limitaba la venta de bebidas alcohólicas a partir de la una de la madrugada y también el funcionamiento de locales nocturnos, además de diferentes “ideales morales” como no consumir tragos en exceso o no conducir ebrio. El éxito de la medida fue en gran parte por su capacidad pedagógica y la empatía que generó con sus excentricidades.

Estas “extrañezas” de Mockus van desde haberse casado con su actual mujer en un circo montado en un elefante y haberse puesto un traje de “Súper Ciudadano” en 1996.
Durante 1997, su ambición política lo llevó a renunciar a su cargo para presentarse como candidato presidencial a las elecciones del año siguiente. Sin embargo, desistió en beneficio de Noemí Sanín, la candidata que en ese momento tenía el más alto apoyo.

El año 2001, Mockus volvió a ser alcalde de la capital, pero tuvo que primero pedir perdón a su electorado por haber abandonado el cargo en su anterior mandato. Esta nueva oportunidad le permitió posicionarse nuevamente como un político capaz y volver a presentarse a las elecciones presidenciales del 2006. Aquella vez, su candidatura no dio los resultados esperados, quedando cuarto en las preferencias. Muchos expertos señalaron que su figura y propuestas se vieron opacadas por una polarización muy fuerte de la política nacional: o se estaba con Álvaro Uribe, es decir, de parte del gobierno, o con la oposición, que tenía a Carlos Gaviria como su abanderado.

El “tsunami verde”

 

Luego de la derrota, Antanas Mockus se preocupó de fomentar su imagen dentro de su minoritario electorado, con miras a fortalecer y expandir su influencia fuera de la esfera bogotana.

A finales del 2009, fusionó su movimiento “Visionarios por Colombia” con el Partido Verde. Esta alianza también lo asoció a los ex alcaldes Enrique Peñalosa y Luís Garzón, ambos de buena imagen política y con los cuales tuvo una reunión para definir el candidato del conglomerado  a la presidencia del país.

Los tres políticos decidieron hacer una consulta presidencial el 14 de marzo de 2010, que dio como ganador a Mockus. La campaña fue ensalzada como una de las más limpias de Colombia, por el nivel de cortesía y educación que mostraron cada uno de los candidatos. Este hecho refleja en gran parte lo que Mockus considera la “política de paz”: poca o nada publicidad, no a las promesas utópicas y un gran apego a normas morales como el respeto a la vida y la responsabilidad cívica.

“La gente no siempre ha congeniado con las ideas de Mockus, sin embargo siempre ha llamado fuertemente la atención, porque son mensajes que rompen con los canales tradicionales de hacer política e invitan a fomentar valores cívicos”, afirma el cientista político Gabril Murillo en un artículo de ElPais.com.

De hecho, el apego a la transparencia lo llevó a reconocer que padece del mal de párkinson, decisión que los demás candidatos, por respeto, acordaron no comentar. Su declaración, además del silencio de sus competidores, creó una máxima muy extendida en los medios: “Si Mockus tiene párkinson, ¿por qué los que tiemblan son los demás candidatos?”.

Mockus se ha transformado, en pocas semanas, en un nuevo fenómeno mediático, especialmente en Internet: sus seguidores superan los 300 mil, su página en Facebook fue la que más creció la segunda semana de abril y ya se encuentra dentro de los doce primeros lugares de los políticos más populares del mundo.

Aunque no se le puede encasillar en los clásicos polos de izquierda y derecha, Mockus ha sabido cargarse para ambos lados convenientemente. Su propuesta de gobierno, un estado de legalidad democrática donde se priorice la ética y el respeto por los recursos públicos, dista mucho de la del actual presidente colombiano Álvaro Uribe, la llamada “seguridad democrática”, piedra angular de su lucha armada contra las FARC’s. Algo que precisamente Mockus pretende cambiar.

Sus propuestas

Aunque recientemente ha sido atacado por el Presidente Álvaro Uribe (señaló que Mockus no era la persona precisa para encarnar la política de Seguridad Democrática y que casi lo “asesinan” cuando se posesionó como alcalde) por tener una posición blanda en el tema de la guerrilla, Mockus aseguró que sí está capacitado para combatir a las FARC, respondiendo tajántemente que el actual mandatario debe estar tranquilo porque “su herencia y su legado en avances en seguridad será consevado como prioridad en mí gobierno”, agregando además que Uribe cambió su discurso con él ahora que su campaña ha tomado fuerza.

En dichos reproducidos por Elespectador.com, el candidato recordó que cuando fue alcalde de Bogotá debió trabajar en el ámbito de seguridad junto a Uribe y que en ese entonces el actual jefe de estado lo felicitó.
“[Uribe] hace caso omiso de sus propios juicios, pues después de trabajar once meses conjuntamente en el tema de cómo proteger a Bogotá y Cundinamarca contra el terrorismo, me condecoró y destacó mi trabajo frente a la seguridad, y ahora dice esto”, declaró aquella vez al diario digital.
Además, aprovechó de gregar que Uribe cambió su discurso en torno a él ahora que su campaña ha tomado fuerza.

“Ya ven la posibilidad de que los derrotemos en las elecciones, entonces, están reaccionando de manera emotiva e imprudente”, señaló Mockus en declaraciones reproducidas por AméricaEconomía.com.
Sin embargo, sus promesas de campaña han estado lejos de lo que se podría llamar una política “blanda”, aunque ha marcado diferencias con Uribe, principalmente, en su característico discurso de respetar las instituciones y leyes democráticas.

En declaraciones al portal Siglo21.com, Mockus aseguró que nunca bombardearía un país vecino, incluso sabiendo de que pudiera albergar guerrilleros, refiriéndose al ataque perpetrado en marzo de 2008 por el Ejército a un campamento de las FARC en Ecuador, en donde murió el segundo hombre más importante de la guerrilla, Raúl Reyes. Los dichos lo hacen distanciarse visiblemente de su competidor más cercano y quien lidera las encuestas, Juan Manuel Santos, ex ministro de defensa y el cerebro detrás de la operación.

En el mismo artículo, Mockus explicó que “hay que arrinconar a las FARC y acabar con ellas”. Una de las soluciones que propone para este “arrinconamiento” es combatir el narcotráfico más fuertemente, uno de los grandes motivos por los que la guerrilla sobrevive, además de asegurar que el movimiento se ha vuelto “esclavo del secuestro”, haciendo alusión a lo que él llama “el lenguaje de las FARC”.
“Las FARC tienen que aprender a hablar un lenguaje distinto. Mientras hablen con el lenguaje del secuestro, mientras pretendan tomar el poder por las armas, mientras pretendan zonas de despeje, están presas de su pasado. Hay que aceptar la Constitución colombiana”, expresó al diario peruano El Comercio, hace algunas semanas.
Además, aprovechó de fortalecer esa posición dura contra las FARC, ya entiende que es uno de los puntos fuertes de evaluación como candidato.

“Si la guerrilla no cambia, no hay diálogo. Las FARC quieren un intercambio (de presos por secuestrados) porque quieren sentirse un Estado pleno, con ejército propio, y esa oportunidad no se la vamos a dar. Si lo hiciéramos, seis meses después volveríamos a tener a 20 o 40 soldados y policías secuestrados”, agregó en la misma entrevista.
Muchos analistas colombianos aseguran que su éxito se basa en dos aspectos escenciales: su fortaleza de carácter y la imagen de honestidad y transparencia, todas virtudes desarrolladas en su trabajo como alcalde de Bogotá.

Sin embargo, Mockus no pretende quedarse sólo en el combate a la guerrilla, sino también en el anhelo de que en su eventual gobierno pueda conseguirse la paz en el país, objetivo que sólo podría cumplirse, a juicio de Mockus, con dos elementos centrales: la desmovilización de las FARC y el freno a los demás grupos armados.

“La desmovilización de las FARC debe ser el resultado de una estrategia que combine la firmeza, el mantenimiento de la presión militar y una actitud en la que los guerrilleros adviertan que pueden buscar un camino para el abandono de las armas, que les dé oportunidades de reincorporarse en la sociedad a los que no hayan cometido delitos de lesa humanidad”, declaró hace poco en un foro presidencial organizado por la facultad de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario.

“Cada ataque a una población civil, cada acto de barbarie debe ser respondido, fuera de la lógica respuesta militar, con actos de protesta, con gestos simbólicos de una sociedad para expresar su oposición al uso de la violencia”, agregó en la misma instancia.
Mockus sabe muy bien que, aunque Uribe tiene altos índices de apoyo por su política de seguridad democrática, el respaldo a su creencia de que el “fuego se responde con fuego” ha ido en baja. El candidato presidencial está apostando por algo que podría llevarlo a un triunfo seguro o al hundimiento de su ejemplar carrera política: la idea de un cambio radical en la forma de combatir a los guerrilleros, un aspecto acorde a su imagen de pacifista innato.

El 30 de mayo de 2010 se celebrarán las elecciones presidenciales de Colombia, para el periodo 2010-2014. Instancia a la que Antanas Mockus, si continúa con su ascendente apoyo, llegará en buena posición para disputar el cargo. El “tsunami verde”, como los medios locales lo han llamado, apunta a derribar no sólo a sus oponentes y al legado de los dos gobiernos de Álvaro Uribe, sino también a uno de los problemas más graves de Colombia: las FARC.

Hugo Chávez no conoce a Bolívar

Por Nicolle Etchegaray T.

 Con Hugo Chávez y sus invitados frente a los restos de Simón Bolívar, comenzaron esta semana las celebraciones del bicentenario de la Independencia en Venezuela. Era un gesto esperado. Chávez asegura que su norte político son los “valores bolivarianos” y lo venera como a un semidios. Para él, simboliza la lucha por una Sudamérica fuerte y unida en torno al socialismo, libre de todo poder “imperial”.

Pero según la oposición venezolana, la figura de Simón Bolívar ha sido manipulada por el controversial líder. De acuerdo con esta interpretación, Bolívar era un liberal para su época, un republicano que buscaba la industrialización del continente, que no veía en la clase empresarial al enemigo, ni a Estados Unidos como el mismo demonio.

 ¿Cuál de los dos fue realmente Simón  Bolívar? La verdad es que ninguno. Simplificando al personaje al máximo, fue un líder impulsado por dos grandes obsesiones: la primera, aniquilar todo vestigio de dominio español en América, el imperio que mantenía “encadenado” al mundo criollo al que pertenecía. Luego, la integración sudamericana, la idea de una gran nación federada, unida por una misma cultura, religión y lengua.  En eso, claramente Chávez da en el blanco. Reemplaza a España por Estados Unidos y el sueño de la Gran Colombia por una organización tipo ALBA. Y el mismo patrón parece repetirse dos siglos más tarde.

 Pero los detalles, como sabemos, marcan la diferencia. Una diferencias cualitativa.

 Para comenzar, Bolívar no fue socialista. Vivió cómodamente en una sociedad regida por una pequeña elite blanca que concentraba el poder, y que se sustentada en el trabajo no remunerado –muchas veces esclavo- de la inmensa mayoría de la población. Su lucha independentista, especialmente en sus inicios, fue para deshacerse del dominio español, no para liberar a su sociedad de los privilegios de clase que él mismo gozó.

 Lo que realmente ofuscaba a Bolívar era la posición de sumisión política del mundo criollo ante España, su anhelo de acceder a una posición de poder que la corona española negaba a los “no españoles”. Por lo mismo, a pesar de que el ideal de igualdad de la revolución francesa flotaba en el aire, sólo tardíamente se preocupó de la abolición de la esclavitud, y aún entonces le puso precio a la libertad: dos años en el ejército patriota. “¿Qué medio más adecuado ni más legítimo para obtener la libertad que pelear por ella? ¿Será justo que mueran solamente los hombres libres por emancipar a los esclavos?”, afirmaba en 1820.

 En términos de organización política y democracia, Bolívar tampoco fue un adelantado. En el  Manifiesto de Cartagena de 1812, afirmaba que “nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud de ejercer por sí mismos y ampliamente sus derechos; porque carecen de las virtudes políticas que caracterizan al verdadero republicano”. Así, en la Constitución que redactó para Bolivia en 1825, proponía un gobierno que mantenía intactas las condiciones de privilegio de la minoría criolla y privilegiaba el orden frente a la justicia social. El gobierno “popular representativo” que proponía estaba formado por un Presidente vitalicio -con derecho a elegir a su sucesor- y un Senado hereditario. Todo ello, para evitar a toda costa las elecciones, que consideraba “el gran azote de las repúblicas”.

 Quizá en esos rasgos, menos recordados públicamente por Hugo Chávez, Bolívar es su verdadera y central inspiración. Decidido a perpetuarse en el poder, busca encarnar al presidente vitalicio cuyo destino es imponer el bien. Pero Bolívar apoyaba la separación de los poderes del estado, y una de sus frases políticas más recordadas: “huid del país donde uno solo ejerce todos sus poderes; es un país de esclavos”, contrasta con la decisión de Chávez de minar la independencia del poder judicial y el legislativo.

 Así es que cuidado con las simplificaciones, chavistas y antichavistas. Simón Bolívar fue un hombre culto y bastante sensato, que en algunos ámbitos representó ideales políticos de vanguardia, pero en otros simplemente fue eco de su propia época, una que aún no se libraba por completo del antiguo régimen, mantenía verdaderos sistemas de castas y poco entendía del respeto a los derechos humanos más básicos, entre ellos la libertad de expresión. Es de esperar que los líderes contemporáneos sí entiendan todo lo que en 200 años se ha avanzado.

La culpa es de los pollos, no de los curas

Por G. WARKENTIN

El País.com – España

22/04/2010

 “Ante declaraciones como las de Evo Morales, ríamos para no llorar. O exijamos mejores dirigentes”, dice la autora

  Todos debiéramos tener derecho a decir estupideces. Es casi condición humana; en alguna convención seguro está prevista. Pero hay que diferenciar la tribuna desde la que se rebuzna. Tenemos burradas que no pasan de ocurrencias, y las hay que al hacerle cosquillas al demonio, descubren las tripas de la intolerancia, la estulticia y algunas que otras trabas atávicas.

 La joya más reciente la aportó el presidente de Bolivia, Evo Morales. Habló hace unos días en la I Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Cambio Climático y la Madre Tierra. Reunión importante, porque hay que poner en la agenda algunos asuntos a retomarse a fin de año en Cancún, en la COP 16. Evo se lanzó con todo a favor de los alimentos ecológicos y contra los modificados genéticamente. Le llegó el turno al pollo, y no salió bien librado: “el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres.” Así, ¿o más claro? Dicen las crónicas que entre los presentes hubo risas. A saber. Lo que sí, más de uno en este mundo debió quedar tranquilo. Reconocer que son los pollos cargados de hormonas los culpables de la homosexualidad, seguro provoca suspiros de alivio en quienes ven al demonio en esas “prácticas anti natura”: tan fácil como decapitar a cuanto pollo hormonado encontremos, y problema arreglado (falta ver cómo explicamos la homosexualidad de algunos vegetarianos, pero aquí no da para tanto). Luego Evo habló de los calvos, “que es una enfermedad en Europa por las cosas que comen”, y de ahí se siguió con las patatas, la Coca Cola y un transgénico etcétera.

 No pasaría de anécdota si el que hablara no fuese Presidente de una nación, y si el tema real en el fondo no fuese tan importante como es. Urgen sin duda más y mejor informados debates sobre la calidad de los alimentos que consumimos. Cierto que ha habido voces de alerta sobre las alteraciones corporales que pueden sufrir quienes consumen alimentos altamente hormonados. Y sí, desde siempre hemos tenido “enfermedades” como la alopecia (que es el nombre elegante de la calvicie) más propias de ciertas condiciones genéticas que de otras. Pero ligar en un mismo discurso al pollo, las hormonas, la homosexualidad y la enfermedad, habla no sólo de un dislate mayúsculo, sino revela algo aún más grave: quien es homosexual lo es por contaminación. Ahí la anécdota ya pierde chiste, ¿verdad?

 Hay de necedades a necedades: de las que hunden, y de las que afirman el heroísmo. Te acusarán, te acusarán, te acusarán: … de ser sabio en el país de los necios, canta Joaquín Sabina. Será que la necedad parió conmigo, la necedad de lo que hoy resulta necio… agrega Silvio Rodríguez. Sí, hay de necedades a necedades. La de Evo no es de las heroicas, no así.

 Pero las estupideces no se quedan en lo apuntado. Tenemos un catálogo casi infinito de ellas en declaraciones recientes, por ejemplo, en voz de jerarcas religiosos. Ya el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarciso Bertone, había dicho hace apenas unos días que hay relación entre homosexualidad y pedofilia. Y en México, el obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi, declara que “ante tanta invasión de erotismo no es fácil mantenerse fiel tanto en el celibato como en el respeto a los niños”. ¡Santa declaración!, diría el Robin de Batman (quienes, conspirarían algunos por ahí, seguro comieron de esos pollos que denuncia Evo). Ni para dónde hacerse. Y todo no pasaría de una anécdota si quienes hablan no son lo que son, y si el agravio no fuese lo profundo que es.

 Antes de que me acusen de anti-indígena (como han sido calificados quienes señalan el equívoco de la declaración de Evo, mientras los medios más afines a las causas de Morales maquillan las declaraciones en titulares ambiguos) o de anti-clerical (criticar a la Iglesia es todavía pecado inaceptable para los portadores del bien), subrayo otra joya de la incontinencia verbal de nuestros líderes del siglo XXI: en estos días, un clérigo iraní de alto rango (Hojatolesdam Kazem Sedighi) culpó a las mujeres que no se “visten de forma modesta” de ser responsables de los terremotos. ¡Ahí está! Dejen de pensar que tanto terremoto en este mundo predice el inminente Apocalipsis. ¡Son las mujeres y sus vestimentas ligeras! En México les habíamos atribuido menos poderes: Juana Camila Bautista, fiscal especializada en Delitos Sexuales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, sólo había apuntado que los ataques sexuales contra mujeres se incrementan en estas cálidas primaveras por el uso de ropa ligera. Pero ya atribuirle a la vestimenta la provocación de un terremoto… ¡lo que puede hacer un escote pronunciado!

 Ríamos para no llorar. O exijamos mejores dirigentes. O hagamos de nuestra vida pública una oscura y cínica comedia de situación propia de la posmoderna televisión estadounidense. Mientras esto escribo, un amigo me refiere por el Twitter: “pollos con hormonas causan homosexualidad (Evo); y ésta a su vez pederastia (Vaticano), ‘tons los pollos y no los curas son culpables; ya ‘stá.” Y sí, ¡ya estuvo señores Cardenales! La culpa es de los pollos, no de los curas.

 A quien sí le voy a acercar este texto es a mi padre: me temo que su calvicie se debe a la alimentación que por años le preparó mi madre. Es hora de que se defienda. O de que todos soltemos una carcajada liberadora.

 Gabriela Warkentin es directora del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México; Defensora del Televidente de Canal 22; conductora de radio y TV; articulista.

Un héroe para la OEA

Por Juan Ignacio Brito

 Escribiendo en el siglo XIX, Thomas Carlyle criticó la idea de que la solución a los problemas del gobierno resida en introducir cambios y dictar nuevas leyes. Según él, más que reestructurar, lo que se requiere es un líder dispuesto a guiar por medio de la virtud y la sabiduría: un héroe capaz de entusiasmar con su ejemplo.

 Si sigue la receta del filósofo escocés, el recién reelecto José Miguel Insulza tiene una oportunidad dorada para dejar huella en la OEA: puede enredarse en impulsar una incierta y gatopardiana reforma a la Carta Democrática Interamericana que cambiará las cosas para que todo siga igual. O puede utilizar su cargo para ejercer un liderazgo fuerte en la región, dándole presencia a la OEA desde la privilegiada tribuna que ésta le ofrece.

 Durante décadas, la OEA ha sido criticada por ineficaz. Sólo mostró una actuación relevante en los raros momentos en que ha existido alto grado de consenso entre sus miembros. Uno de éstos tuvo lugar a principios de los 90, cuando las jóvenes democracias de la región iniciaron en la Asamblea General celebrada en Santiago en 1991 el proceso que una década más tarde culminó en Lima con la aprobación de la Carta Democrática Interamericana.

 Hoy, a nueve años de que ésta fuera suscrita, ya hay voces que piden reformarla. Aunque en 2002 el entonces secretario general César Gaviria celebraba el carácter preventivo del documento y que enviara “una señal clara y una advertencia” de que no se aceptarían amenazas a la democracia en la región, en febrero pasado Insulza pidió mayores atribuciones para “aplicar la Carta Democrática Interamericana antes y no después de que las crisis se materialicen” y “actuar de manera preventiva”.

 Que hoy Insulza sostenga que falta aquello que Gaviria dijo hace sólo ocho años que había, sugiere que el asunto es más profundo y que una simple reforma tendría para la OEA y su secretario general el mismo efecto que tuvo para don Otto vender su sofá. El problema de fondo es que la OEA tiene un radio de acción limitado por la escasa voluntad de sus miembros a ceder soberanía, por la necesidad de que sus integrantes se pongan de acuerdo y porque, además, habitualmente llega tarde, diseñando soluciones para la crisis que pasó y no para la que viene.

 Esto último queda claro si se considera que la Carta Democrática previene contra la amenaza que suponía para la democracia en América Latina la recurrencia de los golpes militares. Sin embargo, hoy es evidente que tal amenaza ha retrocedido ante la de gobiernos que, usando herramientas institucionales, concentran el poder y restringen las libertades públicas. Si el proceso que produjo la Carta Democrática ocupó 10 años en una época en que existía consenso en la región, ¿será posible que tome cuerpo y se adopte a tiempo una reforma en un continente geopolíticamente dividido como el de hoy?

 Las debilidades estructurales de la OEA hacen que sea muy difícil para ella operar con eficacia, por mucho que la Carta Demócratica afirme que “los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”.

 Por eso es inconveniente que el secretario general gaste tiempo y energía en promover una reforma que no resolverá los problemas de fondo. Ello no significa que deba sentarse a esperar que florezcan los cerezos en Washington. Insulza tiene la oportunidad de utilizar el gran activo que le ofrece su cargo en la OEA: el púlpito.

 El puesto de secretario general le entrega el prestigio, la visibilidad, la investidura y la autoridad moral que ningún otro alto funcionario posee en la región. Si la sabe aprovechar, el chileno puede terminar haciendo historia.

 No se trata de que actúe como un iluminado ni pasando a llevar sus atribuciones. Sin esperar reformas que llevarían años de discusiones y llegarían tarde, puede usar con habilidad el instrumental del que ya dispone -que él mismo ha definido como “poderoso”- y la tribuna que posee para asociarse a la causa de la defensa de la democracia contra la principal amenaza que hoy enfrenta en el hemisferio: el auge de gobiernos semiautoritarios al estilo de Hugo Chávez. No hacer lo que realizó durante su primer mandato, cuando impulsó un fallido retorno incondicional de Cuba a la OEA y medió de manera confusa y poco efectiva en la crisis de Honduras, sino mostrar una cara renovada, como insinuó con las tenues críticas que lanzó contra La Habana y Caracas en las últimas semanas.

 El segundo quinquenio de Insulza al frente de la OEA puede ser mucho mejor que el primero. Para que así sea, el secretario general debe aplicar la receta de Thomas Carlyle: entender que las limitaciones del organismo no podrán ser remontadas con reformas y decidirse a ser el héroe que el escocés reclamaba hace casi 170 años.

Esta columna fue publicada en el diario La Tercera el 16 de abril de 2010

http://www.latercera.com/contenido/895_251701_9.shtml

Marambio y el gobierno cubano: algo turbio se esconde

Por Nicolle Etchegaray T.

 Un año atrás, el empresario de izquierda Max Marambio era el chileno con mejores contactos en Cuba. Su antigua amistad con el mismo Fidel, le permitió cosechar por años jugosos frutos de la Revolución. Gracias a su empresa Río Zaza, cuya propiedad compartía con el estado cubano, disfrutaba de los excedentes comerciales de un buen negocio; pero eso no era todo. Además tenía una residencia de lujo y una serie de privilegios que en un estado socialista -donde “todos son iguales”-, nadie espera encontrar.

 Pero Marambio cayó en desgracia con el gobierno. No se sabe cómo, cuándo, ni por qué. Supuestamente, su empresa cerró como consecuencia del corralito financiero impuesto por Raúl Castro a todas las empresas con capitales extranjeros en la isla. Pero el resto de los capitales chilenos ahí no se quejaron. Siguieron operando y poco a poco retomaron una situación comercial más cercana a la normalidad. Río Zaza, en cambio, no resistió las restricciones estatales y luego fue intervenida por la Fiscalía General de la República.

 Desde esa situación es que surgió el caso que hoy mantiene atenta a la Cancillería chilena. Sin información oficial sobre lo que sucedía con los capitales y ciudadanos chilenos en la isla, algunos empleados cubanos de Marambio fueron encarcelados y comenzó una investigación sobre la empresa Río Zaza por supuesta venta de productos con sobreprecio y fraude.

El clima de poca transparencia en torno al caso, al estilo castrista, terminó de enturbiarse cuando el gerente general de la firma, Roberto Baudrand Valdés, fue encontrado muerto en su departamento. Las primeras informaciones desde la isla indicaban el suicidio, pero luego se supo que días antes las autoridades cubanas no le permitieron regresar a Chile y fue sometido a continuos y extensos interrogatorios. La familia, por lo demás, descartó completamente la tesis del suicidio y las especulaciones incluso contemplaron el asesinato.

Marco Enríquez-Ominami, días antes, aseguraba de  un “proceso de acoso y derribo” contra las empresas de Marambio desde que éste asumió un cargo relevante en su campaña. Al parecer, el socialismo cubano lo culpaba de haber propiciado el triunfo de Piñera al restarle fuerza a la candidatura de la Concertación. De acuerdo a otra tesis, el empresario era del grupo de los fieles a Fidel, y tras el arribo de Raúl habría perdido sus privilegios.

De acuerdo a supuestas filtraciones desde el Partido Comunista Cubano, las cuales las empresas de Max Marambio cometieron diversos crímenes relacionados con la venta de productos con sobreprecios y fraude,  los que estarían relacionados con la reciente destitución del presidente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, Rogelio Acevedo González, condecorado general de la Revolución del que hoy nada se sabe.

Hoy, las autoridades cubanas han dado una versión oficial sobre estos temas. Finalmente, hacen público que se encuentran en medio de una investigación por la presunta “comisión de irregularidades y violaciones a las leyes vigentes” en la empresa de Marambio. Además, la Cancillería cubana informó al gobierno chileno que Baudrand murió debido a una insuficiencia respiratoria, asociada a la ingesta de fármacos y alcohol.

Sin embargo, es posible que la verdad sobre lo que está sucediendo aún no sale a la superficie. Al menos no por completo.

Mientras tanto, seleccionamos algunas informaciones entregadas por la prensa al respecto:

Cuba afirma que combinación de fármacos y alcohol provocó muerte de ejecutivo chileno

El Mercurio.cl

Las verdaderas razones de la caída de Max Marambio en La Habana

El Mostrador.cl

¿Qué pasa con Max Marambio en Cuba?

La Tercera, Política

Chile envía nota diplomática a Cuba para que se investigue muerte de ejecutivo chileno

El Mercurio

El corralito financiero en Cuba y Max Marambio

Por Ángel Domper, La Nación.cl

Terapia Chilensis: Héctor Soto, Fernando Villegas y Ascanio Cavallo hablan sobre la actualidad cubana

Radio Duna

Aumenta la contestación al MAS de Evo Morales

Por Fernando Molina

Infolatam.com    http://www.infolatam.com/entrada/aumenta_la_contestacion_al_mas_de_evo_mo-19908.html

 Si las elecciones presidenciales de diciembre fueron “un desfile” para el MAS de Evo Morales, los comicios regionales y municipales que acaban de suceder han mostrado una mayor contestación a la mayoría electoral del oficialismo, que resultó erosionada en términos generales y también, puntualmente, en algunas de sus plazas fuertes.

Según los conteos extraoficiales que se ha conocido hasta ahora, el MAS perdió las alcaldías de la mayoría de las capitales del país, inclusive las de La Paz y Potosí, donde a Morales en cambio le fue muy bien cuando se ventilaba algún asunto de alcance nacional (Bolivia ha tenido cinco elecciones de este tipo en el último lustro). Además, el MAS obtuvo mayorías muy estrechas para lo que era normal en algunos de sus tradicionales baluartes: El Alto, la “ciudad dormitorio” de  los migrantes aymaras  que trabajan en La Paz (escenario de la mayor parte de las victorias oficialistas), y Oruro, que también es fuertemente indígena.     

Al mismo tiempo, el MAS ganó con bastante comodidad (pero no abrumadoramente, como otras veces) la mayoría de las nueve gobernaciones departamentales. Aumentó, a las que ya controlaba, la de Chuquisaca. Sin embargo, una vez más no pudo seducir a los dos departamentos rebeldes del oriente: Santa Cruz y Beni. Tampoco destronó al opositor Mario Cossío de Tarija (aunque estuvo cerca de hacerlo). En el último de los departamentos de la “Media Luna” opositora, el norteño Pando, el MAS lucha palmo a palmo con la oposición, la cual espera no perder una región que siempre ha gobernado. 

Todo esto muestra que la hegemonía del partido del Presidente sigue basada en su impresionante ventaja en el mundo  rural, que responde a una vieja tradición corporativa uniformadora, llamada “voto campesino”, la cual busca –y a veces logra– la unanimidad. Al mismo tiempo, el MAS perdió algo de la extensión hacia las ciudades y sobre todo hacia los barrios de clase media que logró en diciembre (cuando no fue mayoritario en estas áreas, pero creció respecto a sus posiciones anteriores).  

En suma, estas elecciones fueron distintas de las de diciembre. Bolivia es un país históricamente fragmentado y heterogéneo. Este hecho sólo se “supera”, digamos así, cuando entra en juego una ideología unificadora y centralizadora: el nacionalismo de los recursos naturales, cuyo contenido es: estatizar la riqueza y convertirla en la base de la prosperidad de todos (mediante la industrialización), y de cada uno (mediante la redistribución, los bonos, los subsidios, etc.). Esta ideología ha sido la mayor parte del tiempo el “cemento” social; sólo ella ha logrado producir momentos de verdadera hegemonía a lo largo de la historia del país. Actualmente, claro, está representada por Evo Morales y el MAS, por lo que, cuando éstos enfrentan pruebas que los ponen en riesgo, son defendidos y apoyados por la mayoría abrumadora de toda la población. En este caso, la situación fue diferente, pues ni el MAS ni Evo se encuentran amenazados; su poder y la ejecución de sus ideas se hallan plenamente garantizados. Por tanto, ha vuelto a salir a flote el hecho objetivo que el consenso ideológico había encubierto: la fragmentación y la heterogeneidad del país.

Hay que tomar en cuenta que el MAS participa con muchas candidaturas “invitadas”, tanto en el oriente como incluso en el occidente, por lo que muchas de sus victorias municipales serán de “baja calidad” para lograr una actuación partidista coherente. Los invitados se eligieron por razones puramente electorales y seguramente empeorarán la ya reiterativa ineptitud de este partido para gestionar los asuntos locales, y aumentarán la micro-corrución que ya está asociada a su práctica municipal.

En algunos municipios, diferentes agrupaciones indígenas han presentado candidatos propios, lo que muestra su desconfianza en el MAS como representante de sus intereses, y también otro fenómeno muy importante: conforme el MAS crece hasta cubrir bajo su sombra casi el conjunto de la política nacional, el poder le resulta “pequeño” para satisfacer la “empleomanía” de su cada vez más multitudinaria militancia. Por esta razón, aparecen a su vera grupos alternativos. Éstos comparten la misma matriz ideológica que Evo, pero proporcionan a los aspirantes al poder una oportunidad de lucimiento y de acceso al poder que el MAS ya no les concede. En muchos casos, la formación de estos grupos constituye una emulación ingenua de la trayectoria política de Evo (con la idea de que las cosas se repetirán exactamente igual) y hasta una muestra de resentimiento por el “mal trato” recibido por sus creadores cuando estaban en el MAS.

Como parte de este fenómeno, el MAS ha roto su alianza con un partido de cierta importancia, el Movimiento Sin Miedo (MSM), del actual alcalde de La Paz, Juan del Granado. El candidato de este grupo de la izquierda urbana, Luis Revilla, es quien volvió a hacerse del gobierno de esta ciudad (que es la parte de la sede de gobierno donde viven las clases medias).  

La ruptura con el MSM podría ser un error estratégico del MAS, porque tiene ciertas condiciones (aunque le será muy difícil) para constituir una oposición a Evo que no hable desde el pasado y que emplee un discurso progresista. La respuesta de las autoridades a este desafío ha sido dura: Del Gradado ya ha sido enjuiciado por corrupción (lo que por norma ocurre con todos los adversarios de cierto peso del oficialismo). Éste es el punto más interesante de la política nacional en este momento. Apoyado en la municipalidad de La Paz, el MSM podría desarrollar una lucha seria contra el Presidente, en especial si éste intenta encarcelar a su líder.

Sin embargo, no debemos olvidar que la mayor contestación al MAS de la que estamos dando cuenta es una suerte de “guerra de guerrillas” del pequeño MSM y decenas de grupos todavía más chicos, de personalidades regionales y agrupaciones de alcance estrictamente local. Visibiliza, como ya dijimos, la heterogeneidad estructural del país, pero no equivale a la formación de un proyecto alternativo de poder. La contrahegemonía aún está en pañales…

Pero podría progresar, aunque dentro de los límites de la ideología dominante, como una actitud de rechazo a la aplicación monopolista de estas ideas por parte del MAS. En ese sentido, llama la atención el que varios de los candidatos alternativos y de los críticos al gobierno que se expresaron en estas elecciones eran, ayer nada más, colaboradores estrechos de Evo. La capacidad cohesiva del MAS deja mucho que desear. La adhesión a la ideología nacional-estatista es más un estado de ánimo y una ilusión colectiva que una toma de conciencia militante, como la que se daba en la izquierda marxista de los años 70.

Farc: liberan al rehén más antiguo

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) nacieron hace casi medio siglo, en un contexto de tremenda violencia y falta de justicia social. Su objetivo, dentro de una sociedad pobre y desamparada, era luchar por la equidad y el orden a través de la imposición de un gobierno marxista.

Pero desde aquellos tiempos Colombia ha cambiado mucho. Hoy gobierna un presidente electo y reelecto democráticamente, que hoy ostenta un 63% de respaldo popular luego de dos períodos de mandato (sondeo de Invamer-Gallup). Entre medio, la acción de las Farc se fue desvirtuando entre secuestros y atentados contra la ciudadanía, obsesionada en una lucha ciega contra gobiernos que, a pesar de las críticas, fallas y deficiencias, han sido electos por el pueblo y han dejado el poder de acuerdo al respeto a las reglas democráticas.

En la actualidad, un importante número de países, empezando por la propia Colombia, consideran a las Farc un grupo terrorista. Ellos, en cambio, reclaman un status de “grupo beligerante”, y sobre esa premisa justifican las decenas de secuestrados que mantienen en su poder, hombres y mujeres que sobreviven en la selva, sin ningún respeto a sus derechos más básicos como seres humanos, alejados de sus familias y seres queridos.

Esta semana, la gran noticia en la región fue la liberación unilateral del rehén más antiguo de la guerrilla. El sargento Pablo Emilio Moncayo, un joven que sufrió doce años de cautiverio, finalmente se reencontró con su familia retoma su vida. Pero al parecer no continuarán los gestos humanitarios. Las Farc exigen un “intercambio de rehenes”. Álvaro Uribe ya anunció que no negociará con el terrorismo.

A continuación, una selección de noticias y artículos sobre la situación de Moncayo y la guerrilla en Colombia.

Colombia: FARC expresan su disposición al canje y Uribe insiste en que no hay que ceder

Infolatam.com

Las FARC liberan tras 12 años al sargento Moncayo

El padre del rehén ha recorrido 14 países para recuperar a su hijo

El País.com

La liberación de Moncayo

Álvaro Villarra, EL Tiempo.com

Intercambio: un paso adelante y dos atrás

Semana.com

Colombia: se reanuda el debate sobre el canje de rehenes por guerrilleros presos

Infolatam.com

COLOMBIA | Era el rehén más antiguo de la guerrilla

El Mundo.es

Colombia: Moncayo dice que a las FARC “no se las puede negar”

BBC.com