Informe FMI octubre 2009
“Existen indicios de que la recuperación se puso en marcha durante el segundo trimestre del 2009, y debería acumular una velocidad moderada durante el segundo semestre, conducida por Brasil”, afirma un documento del FMI publicado el 1° de octubre de 2009 El FMI estima que la economía latinoamericana se contraerá un 2,5 por ciento este año y crecerá un 2,9 por ciento el próximo. En su panorama anterior de julio, había calculado que la región se contraería un 2,6 por ciento el 2009 y crecería un 2,3 por ciento en el 2010.
El Fondo estima que la economía de Brasil se contraerá un 0,7 por ciento este año y crecerá un 3,5 por ciento el 2010. “Brasil guiará el camino en parte, debido a su gran mercado nacional y a sus diversificados productos y mercados de exportación, especialmente sus crecientes lazos con Asia”. México, por otro lado, se recuperará más lentamente debido a que su economía está más abierta al comercio global y depende de Estados Unidos.
(Texto del informe referido a América Latina).-
La región de América Latina y el Caribe muestra señales de estabilización y recuperación. Estas economías se ven favorecidas por la mejora de la situación internacional del mercado financiero y el de materias primas, y por el fortalecimiento de los marcos de política económica que favorecieron la capacidad de resistencia y permitieron adoptar medidas oportunas para apuntalar la actividad.
La actividad se contrajo en el cuarto trimestre de 2008 y el primero de 2009, mientras que el consumo, la inversión y la exportación cayeron con fuerza como resultado de condiciones financieras externas más restrictivas, el deterioro de la demanda externa en la región y un volumen menor de remesas de los trabajadores. El deterioro de la actividad varió por países y dependió en gran medida de la naturaleza y la intensidad de los shocks externos y de las características propias de cada país. Por ejemplo, la merma en las remesas de los trabajadores y de los ingresos por turismo afectó gravemente a varias economías de América Central y el Caribe. Los exportadores netos de materias primas, incluidas las principales economías de la región (Argentina, Brasil, Chile,
Colombia, México, Perú y Venezuela), sufrieron perjuicios en su relación de intercambio. Las economías con un fuerte componente de recursos energéticos, como Bolivia, Ecuador y Trinidad y Tobago, registraron pérdidas especialmente importantes en sus ingresos de exportación. Para muchas economías de la región, la intensidad de estos shocks se vio mitigada por el aumento de la capacidad de instrumentar políticas monetarias y fiscales anticíclicas, la mayor resistencia del sector financiero y la buena disposición para utilizar el tipo de cambio como amortiguador de shocks.
Existen indicios de que la recuperación se puso en marcha durante el segundo trimestre de 2009; encabezada por Brasil, debería cobrar una velocidad moderada en el segundo semestre del año. Se reanudaron los flujos de capitales hacia la región y se redujeron los diferenciales de la deuda soberana. La producción industrial repuntó en muchas economías, particularmente en Brasil, y la contracción mexicana se está moderando.
La reciente recuperación del precio de las materias primas también está mejorando el panorama global de la región, dada la importancia de la exportación de materias primas. La confianza de los consumidores y de las empresas mejoró, y las ventas minoristas repuntaron.
A pesar de estas señales positivas, aún se proyecta que en 2009 el PIB real de la región se contraiga un 2,5%, debido al bajo nivel de actividad registrado en el primer semestre del año, antes de crecer un 2,9% en 2010.
El ritmo de la recuperación, sin embargo, no es uniforme en todas las economías. Brasil tomará la delantera, en parte debido a su gran mercado interno y la diversificación de su producción y sus mercados de exportación, en especial sus crecientes vínculos con Asia. La economía peruana, tras varios años de crecimiento rápido, prácticamente se estancó en el primer semestre de 2009, pero retomará un fuerte crecimiento en el segundo semestre del año. En cambio, México, el país más afectado de América se recuperará en forma más lenta porque su economía ha sufrido una caída más aguda debida a su fuerte integración comercial y su gran dependencia de Estados Unidos y de la exportación manufacturera.
Las presiones inflacionarias en la región disminuyeron, como reflejo de la persistente falta de dinamismo de la actividad económica y las grandes brechas del producto. En particular, se proyecta una caída de la inflación de su nivel del orden del 8% en 2008 al 6,1% en 2009 y al 5,2% en 2010. A pesar de la posible repercusión de la depreciación de la moneda, los regímenes de metas de inflación contribuyeron a contener las expectativas en materia de precios y se proyecta que la inflación de estas economías oscilará entre el 2% y el 5%. Venezuela seguirá registrando la tasa de inflación más elevada de América, debido a su fuerte gasto público y su política monetaria expansiva; en cuanto a Argentina, los datos sobre la tasa de inflación registrada aún son un aspecto controvertido. Se proyecta que en 2009 el actual déficit en cuenta corriente de la región se ampliará levemente, aunque seguirá.
La gripe porcina ha exacerbado el efecto adverso de la recesión mundial sobre Argentina y México. Se estima que en 2009 las pérdidas registradas en el crecimiento del PIB real relacionadas con de esta enfermedad en México están entre ½% y 1%. Las autoridades han creado un consejo de asesores académicos para evaluar estas cuestiones.
La recuperación en América Latina, encabezada por Brasil, varía entre los países de la región. Se prevé que México, la economía más duramente golpeada por la crisis en América, comenzará a recuperarse a finales de este año. Las diferencias en la composición y el destino de las exportaciones y otros factores, como el grado de integración en la economía mundial y la respuesta de política económica frente a la crisis, explican estas diferencias.
Crecimiento del PIB real siendo moderado, impulsado por la fuerte caída del superávit en cuenta corriente de Venezuela y otros países exportadores de energía. Sin embargo para 2009 se prevé una reducción del déficit en cuenta corriente de varias economías de la región, incluida la mayoría de los países de América Central, a medida que la importante contracción de la importación vaya compensando la disminución de la exportación.
Los riesgos de deterioro de estas perspectivas se alejan, pero aún son preocupantes. Una recuperación mundial más débil de la esperada podría dar lugar a una caída simultánea de la exportación y las remesas, atenuando las posibilidades de recuperación en algunas economías.
Una mayor restricción de las condiciones financieras mundiales podría incrementar el costo del financiamiento externo y reducir los flujos de capitales, afectando a algunas de las empresas y gobiernos más vulnerables de la región.
La respuesta de política económica ante los shocks externos ha sido veloz y, en algunos casos, decidida. Las economías con metas de inflación (Brasil, Colombia, Chile, México, Perú y Uruguay) presentaban mayor margen de acción para aplicar políticas que otras, lo que denota el fortalecimiento del marco de política económica y de los fundamentos macroeconómicos en el momento de comenzar la recesión mundial. En particular, desde septiembre de 2008 estas economías redujeron sus tasas de interés de intervención entre 375 y 775 puntos básicos, al tiempo que dejaron flotar sus monedas. Otros bancos centrales de la región (incluidos los de la República Dominicana y Venezuela) también distendieron sus condiciones monetarias. Varios países complementaron dichas políticas con medidas para suministrar liquidez, incluso a través de la reducción de los encajes (Argentina, Brasil).
Algunos países de la región actualmente reciben asistencia del FMI. Costa Rica, El Salvador y Guatemala reciben asistencia en materia de balanza de pagos y México tiene acceso a la nueva Línea de Crédito Flexible.