Tensión entre Bolivia y EE.UU.
La relación entre los movimientos cocaleros de Bolivia y las organizaciones norteamericanas destinadas al control de drogas siempre fueron difíciles. Pero las autoridades de gobierno de ambos países, hasta ahora, lograban entenderse.
La situación cambió radicalmente en los últimos meses. El 10 de septiembre, fue el mismo Presidente Evo Morales quien anunció la expulsión del embajador de Estados Unidos, a quien acusó de instigar protestas violentas contra su Gobierno en coordinación con la oposición. Al día siguiente, en “respuesta a las acciones injustificadas” de Boliva, Washington hizo lo mismo con el embajador paceño.
Poco después, Bolivia siguió el impulso de furia, expulsando a la USAID (sigla en inglés para “Agencia de Cooperación para el Desarrollo”). Y hace unos días, sucedió lo mismo con la DEA (Agencia Antidrogas de EE.UU.), acusada no sólo de conspirar contra el Gobierno, sino incluso de colaborar con el narcotráfico en vez de combatirlo.